José Cervera: divulgador a pluma y espada

Paleontólogo en Atapuerca, periodista pionero en Internet y divulgador científico. José Cervera falleció el 29 de septiembre de 2018.

Pepe Cervera
Imagen: Pablo Vázquez/ APM

Dicen que Sócrates consideraba su labor de maestro comparable a la de una partera (profesión que desempeñaba su madre). Su método, conocido como mayéutica, pretendía conseguir “ayudar a dar a luz ideas” a otra persona planteándole preguntas que la lleven a una verdad o conocimiento que ya tenía en su interior de forma inconsciente. Sócrates creía que la base de la educación era dar las herramientas para asimilar los conocimientos sin imponerlos o darlos por hecho; a través de la lógica, la ironía y el diálogo. Como un fascinado Platón que bebe las palabras de su maestro; así veíamos a José Cervera quienes tuvimos la suerte de llamarle “profesor”.

Biólogo especializado en el campo de la Paleontología, fue una de las figuras clave en el proyecto de la Sierra de Atapuerca y pasó años paseando entre los restos de esos cuatro tipos distintos de homínidos que tanto revuelo provocarían en la comunidad científica. Por cosas del destino, y como le pasaría en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, José estuvo allí y sacó a la luz lo que muy pocos podían ver. Precisamente con ese deseo de poner las cosas importantes bajo el foco de la sociedad y hacer que la ciencia llegara a esa gran mayoría de la población, dio un giro de 180 grados y se sumergió en el inmenso mar que es el periodismo. No era su medio natural, pero se adaptó y acabó por ser mejor pez que los peces.

José Cervera demostró, desde 1995, tener una visión de futuro y una capacidad de previsión insólitas y vio, cuando el mundo estaba ciego, las posibilidades que Internet escondía para los medios. Esta nueva herramienta, según sus propias palabras, era “un altavoz al alcance de todos” y él la utilizó para que ese lejano mundo de la ciencia fuese accesible para cualquiera que leyera sus textos sencillos y cercanos, que transmitían tanto como sus palabras y conseguían que el nuevo conocimiento traspasara las barreras del lector como por arte de magia.

Casi todos los actuales medios digitales tienen, directa o indirectamente, la firma de José Cervera. Si no es porque participó de alguna manera en su diseño y planteamiento, con ese ojo crítico que tenía, es porque colaboró directamente o enseñó a los periodistas de hoy que ayer le llamaban maestro. La trayectoria periodística de José va desde ese primer ‘Baquía’ suyo, pasando por el blog ‘Retiario’ o las numerosas colaboraciones en medios de todo tipo, entre los que se incluye esta publicación. En todos ellos plasmó el amor que sentía por la ciencia, por desenredar la red del mundo online y por, como buen periodista que era, en hacer llegar a sus lectores el saber que tanto valoraba. Sus compañeros de profesión le han dedicado diversos homenajes en la red, donde él fue pionero…


 

Yo le conocí como profesor en una universidad “de cuyo nombre no quiero acordarme”, y me pareció estar ante un astro sin saber que en verdad era una supernova. En clase era de esos profesores que tienes ganas de que lleguen, que se preocupan porque aprendas y se esfuerza en un intento (a veces vano, por desgracia) de que se salga siendo mejor persona y mejor profesional.

De ese breve periodo acabas por quedarte con su actitud amable y siempre dispuesta, su humor, el inmenso conocimiento de su campo que era obvio que poseía y la pasión que sentía por la profesión de periodista y divulgador que se notaba en cada frase y cada sonrisa. Pero también asimilas una serie de ideas que te hacen abrir los ojos: que hay que defender la libertad de expresión y los principios de Internet como plataforma para compartir información, que el periodismo tiene más que nunca las obligaciones de formar, informar y entretener y que siempre (siempre) hay que ser crítico y racional.

Al igual que Sócrates, José Cervera se ha ido antes de tiempo y son muchos los periodistas, científicos, alumnos y amigos que le lloraron y aún le lloran. Era de esas personas que marcaban por su profesionalidad y su forma de ser y que vivían con entusiasmo lo que hacían. Al final de sus clases, José solía terminar diciendo “¿dudas, preguntas, insultos, amenazas…?”; y aunque dudo que alguien tenga de las dos últimas, son muchas las preguntas que han quedado sin su respuesta. Hasta la próxima clase, profesor.

Sócrates

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