Emoticonos en Mesopotamia

La escritura nació hace unos 5500 años, sin embargo en los albores de la historia aquellos primeros registros se parecían más a los emojis que nos enviamos por teléfono que a la escritura basada en un alfabeto.

Imagine por un momento que está sumergido en una conversación escrita vía telefónica mediante mensajes escritos. Le está contando a su amigo Kushim que a la salida de un supermercado un extraño le ofrece un billete de cincuenta euros, sin esperar nada a cambio. Hay personas que desconfiarían de ese extraño, pero su amigo Kushim le dice lo siguiente en un mensaje de texto: 🐴🎁🚫👀🦷. Si piensa un poco es más que evidente que le ha respondido con un refrán: “a caballo regalado no le mires los dientes”. Y es que los emojis ha venido para quedarse, aunque realidad ya estaban entre nosotros. Podemos resumir la frase “Estoy muy feliz en este momento y quiero enviarte un beso” en el emoji 😘.

Emojis entre dos ríos

kushim
Del libro "Sapiens. Breve historia de la humanidad" (Debate, 2014), Yuval Noha Harari

El nombre de persona más antiguo del que tenemos registro escrito es Kushim. Aparece en una tablilla de arcilla sumeria. Es la tablilla de Kushim, del periodo de Uruk y está fechada entre los años 3400 y 3000 a. C. Uruk fue una antigua ciudad mesopotámica situada entre los ríos Tigris y Eúfrates, en la actual Irak. Se trata de una tablilla de contabilidad sobre de transacciones de cebada. En realidad no hay certeza de que Kushim sea una persona, el título genérico de un funcionario público o, incluso, una institución. El texto dice “29 086 medidas de cebada. 37 meses. Kushim”. En aquella época la escritura solo estaba reservada a unos pocos y se usaba para albergar registros de muchos tipos. El nombre de Kushim aparece en otras 18 tablillas. Más adelante, en torno al 3100 a. C. se lee en otra tablilla el nombre de Gal-Sal, un dueño de esclavos, además de los esclavos En-Pap X y su mujer Sukkalgir. Es muy posible que Kushim y Gal-Sal estén separados tan solo por unas dos generaciones.

Por qué los primeros emojis se escribían en arcilla

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Una página de

Sobre este asunto escribe José Antonio Lucero en su último libro, publicado hace pocas semanas. Lucero es youtuber, muy conocido entre estudiantes por sus vídeos sobre Historia. Es además profesor de secundaria y novelista. Ha publicado Mariela, 1972. Un asesinato en Rota (2012) y La vida en un minuto (Ediciones B, 2020). Recientemente ha publicado el libro Por qué los primeros emojis se escribían en arcilla y otros porqués de la historia (B de Blok, 2021). Se trata de un libro apto para todos los públicos, aunque es ideal para el público adolescente y preadolescente. Cualquier alumno o alumna de 5º de primaria en adelante puede disfrutar de preguntas del tipo: ¿Por qué ese chico o esa chica de tu clase te parecen guapos?, ¿cuál es el primer dios?, ¿por qué existe la literatura? o ¿cómo podía un chico campesino de la edad media dejar de ser campesino?


Está contado con un lenguaje ameno que hace del libro un artículo ideal para regalos en las fechas venideras. El formato es atractivo para la juventud, con subrayados que recuerdan rotuladores fluorescentes y filigranas o fondos que alegran la vista del lector. Un libro para leer a ratitos, en los recreos, en visitas a un bar con la familia, el baño, etc. Este libro surge, en palabras del autor, de la necesidad de "dar respuesta a cuestiones de la historia que han hecho alumnos de secundaria". Y es que la historia es mucho más que aprender de errores del pasado, "la historia es una herramienta para comprender el presente, para saber por qué el mundo en el que vive es como es". Las preguntas y respuestas están dedicadas a personas que tienen curiosidad por la historia y que quieren aprender a través de las anécdotas.

 

La primera receta de cerveza de la historia

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Otra de las 18 tablillas con el nombre de Kushim. Se trata de una tablilla contable de cereales de malta y cebada. Fuente: https://www.metmuseum.org/art/collection/search/327385

Volvamos a las 18 tablillas de Kushim. Se trata de un registro administrativo sobre la producción de cerveza. La tablilla principal lleva al lector de la mano por la primera visita guiada de la historia para seguir la producción de cerveza. Los pictogramas son una gavilla de cebada (parte inferior derecha), posiblemente una fábrica de cerveza (un edificio con chimienea, sobre la gavilla), una gavilla dentro de un recipiente, la cantidad de medidas de cebada y en el que debían entregarse. Una forma temprana de los ingredientes de la cerveza. La frase podría escribirse de una forma más entendible para nosotros: “Se recibieron 29086 medidas de cebada en el transcurso de 37 meses. Firmado: Kushim”. La tablilla pertenece la colección de Shoyen y está inscrita bajo el título “Producción de cebada en el templo de Inanna en Irak”. Es por tanto esta tablilla importante por una razón doble: aparece el primer nombre de persona pero también el primer proceso industrial de forma registrado por escrito.

No pensemos en Uruk como una simple aldea. José Antonio Lucero usa el presente histórico para situarnos en la población del escriba: 

 

"Kushim vive en Uruk, en la actual Irak. Aquí, entre los ríos Tigris y Éufrates, han surgido un buen número de grandes ciudades desde hace milenios, gracias al agua y a las tierras fértiles. Los historia­ dores llaman a esta región Mesopotamia, y el Gran Valle Verde en el que estuvimos los capítulos anteriores (sí, en el que vivieron nues­ tros amigos Neto y Mara) se situaba aquí.

Pero Uruk no tiene nada que ver con aquellas aldeas y poblados de en­ tonces. Uruk es una gran ciudad. De hecho, así la llamaban Kushim y todos sus convecinos, Gran Ciudad, pues eso es lo que significa Uruk en la lengua que hablan sus habitantes: el sumerio. Uruk tiene una población de más de 50 000 personas, kilómetros de murallas que la rodean y un gran sistema de riego para aprovechar el agua del río. Asombroso, ¿eh? Pero, además, Uruk tiene grandes palacios habitados por gente privilegiada".

 

Por tanto, lo de la producción de cerveza está más que justificado, habrían bastante más demanda de lo que hoy podamos imaginar. Pero gracias a este tipo de registros ya no hay que echar mano de la imaginación y cada vez somos más objetivos. Como dice el autor del libro: "con la escritura, podemos seguir siendo eternos".

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Soy físico de formación, aunque me interesan todas las disciplinas científicas. He escrito varios libros de divulgación científica y me encanta la Historia de la Ciencia.

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