Divulgar la ciencia, una necesidad

Muchos científicos tienen dificultades en acometer la divulgación de sus trabajos y la expansión de esos conocimientos en forma de transferencia social a un público no especializado.

La difusión de la investigación en Colombia, y su traslación o reflejo en la comunicación científica, está claramente asumida y definida en el contexto nacional del país. Como han indicado Arroyave-Cabrera, Repiso-Caballero y González-Pardo en su artículo La investigación en Comunicación en Colombia vista desde Web of Science (publicada en el vol. 19 de Revista de Comunicación), la investigación de autores vinculados a la academia colombiana pasó de una figuración muy baja en los años noventa, a un crecimiento importante en 2008 y de manera exponencial en el 2015. El establecimiento de la base de datos Emerging Source Citation Index (ESCI), como parte de Web of Science, contribuyó mucho a ello, posicionando la investigación científica en Colombia a unos crecientes niveles de asentamiento. Es por ello que la comunicación de la ciencia tiene un recorrido en el país que no sólo no debe desdeñarse, sino que se convierte en una referencia para la senda que sería deseable para América Latina.

Sin embargo, y pese a ello, muchos científicos son capaces de generar un conocimiento que amerita su publicación en las revistas científicas, pero tienen dificultades en acometer la divulgación de esos trabajos, la expansión de esos conocimientos en forma de transferencia social a un público no especializado. También falta en Colombia, y en tantos otros países de América Latina, la capacidad para facilitar a los comunicadores más interesados las herramientas para asumir, entender, decodificar y expandir los atractivos de los descubrimientos científicos para que sean trasladables a la sociedad. Esta intersección vive hoy un momento de altas posibilidades de crecimiento en la región, y es una opción (la de generar sinergias comunicativas entre científicos y comunicadores científicos) que debe consolidarse. Especialmente, después de la pandemia que aún pervive, y que necesita más que nunca de un adiestramiento comunicativo para que el público distinga entre información y entre cualquier otra cosa, entre hechos investigativos y opiniones pseudo-fundamentadas, entre aquello que le va a servir y aquello que es una falacia, una falsedad. En respuesta a todo ello, la educación superior no puede permanecer de espaldas. De hecho, la Maestría Oficial en Comunicación Social de la Investigación Científica de la Universidad Internacional de Valencia / VIU está, en este sentido, pensado, definido y pulido para que científicos y periodistas, comunicadores e investigadores, divulgadores y educadores, encuentren el punto de contacto necesario para que la comunicación de la ciencia sea no sólo una realidad hoy mismo, sino un camino de profundización a futuro que facilite a los interesados cómo encajarse en un nicho de mercado creciente, que no ha hecho sino comenzar tras la covid19. Porque los mejores programas académicos son los que ofrecen respuestas a los retos más relevantes. Y divulgar la ciencia, hoy, se antoja, sin duda, uno de los verdaderamente importantes, sólo al alcance de quienes tengan las mejores herramientas para ello.