Stan Lee, paladín de raros y oprimidos

El escritor y dibujante dio vida a algunos de los personajes más populares de Marvel Comics y revolucionó la industria con sus historias y creatividad.

Para aquellos que comenzaron su andadura en el mundo de los superhéroes a través de las películas, Stan Lee fue ese hombre de gafas oscuras, bigote cano y amplia sonrisa que se dejaba caer por delante de la cámara en todo tipo de cameos. Tal vez les sonara su nombre o supieran que era alguien importante en el noveno arte, creador de los personajes más populares del gigante que hoy es Marvel. Lo que solo saben aquellos que le han leído y admirado es hasta qué punto Stan Lee cambió el cómic de superhéroes para siempre.

Sin querer quitarle mérito a Jack Kirby o Steven Ditko, Lee decidió romper con los patrones establecidos hasta entonces y alejarse en muchos casos del superhéroe atractivo, invulnerable y perfecto al que tipos como Superman nos tenían acostumbrados. Fue consciente en todo momento de que sus historias debían reflejar la situación social por la que pasaba Estados Unidos y convirtió sus páginas en ese “cambio que quería ver en el mundo” del que habló Gandhi. El bueno de Stan puso los cimientos para que aparecieran personajes complejos, profundos y con defectos en los que los lectores verían un lado humano con el que identificarse.

Monstruos incomprendidos y adolescentes marginados

Casi como un homenaje a esos personajes marginales y underground del Romanticismo, Stan Lee se la jugó y convirtió a personajes de aspecto grotesco, que solían ser los villanos, en héroes.

Dentro de Los 4 Fantásticos, esa primera gran familia de héroes que lidiaban con sus diferencias al tiempo que salvaban el mundo, el personaje que más llamaba la atención era La Cosa. Ese inmenso hombre de piedra que veía cómo había perdido su vida y era rechazado por la sociedad conquistó los corazones de miles de fans que encontraban en él un enfoque nuevo al héroe, con miedos y errores, que permitía entender qué significa ser diferente y sentirte expulsado de la sociedad.

Un año después de conocer a La Cosa y compañía, Marvel Comics apostó por darles protagonismo absoluto a sus monstruos y convirtió al insulso Bruce Banner en El increíble Hulk. Corría el año 1962, y la nueva generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial parecía rechazar el stablishment americano y su modelo de vida basado en el consumismo y los códigos morales de una época ya caduca. Hulk rompía con esos moldes sociales como rompía con todo lo demás, se alejaba de cualquier cosa que hubiera existido antes y demostraba que, bajo su ira, solo era una buena persona que quería ayudar a los demás.

También en 1962 vería la luz el primer superhéroe adolescente de los cómics: Spiderman. Lo interesante de este personaje viene de Peter Parker, su identidad secreta, un adolescente que va al instituto y es considerado un empollón o nerd por sus compañeros. Peter es ese chico olvidado al que los demás rechazaban por su físico, su interés en los estudios o sus gustos y que le convertía en uno más de los muchos jóvenes que se sentían así en institutos de todo Estados Unidos (muchos de los cuales leían cómics). Las historias de Spiderman le hacían lidiar tanto con los problemas típicos del superhéroe como con los del  adolescente medio y eso caló muy hondo entre sus lectores y lanzó el mensaje de que no hay nada malo en ser como uno mismo quiere ser, aunque haya gente a la que no le guste.

Superhéroes contra el racismo

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentó Estados Unidos durante la época dorada de Stan Lee fue el tema racial. En un periodo de unos veinte años, la sociedad pasó de la segregación racial en las fuentes y los autobuses a la aprobación de la Ley de Derechos Civiles en 1964.

Marvel Comics y Stan Lee pusieron su granito de arena a través de una de sus cabeceras más exitosas. Los X-Men eran un grupo de héroes que habían nacido con sus poderes debido a una mutación, lo que provocaba un miedo irracional en una parte de la sociedad; ¿resulta familiar verdad? 'La patrulla X' (como se conoció en España) se construyó enteramente en torno a una crítica contra el racismo imperante en los Estados Unidos y lo siguió reflejando en los 70, cuando se reinventaron a todos sus personajes y se formó un grupo multirracial que incrementó todavía más su fama.

Stan Lee creía que los cómics debían ser un medio liberal a través del cual ir normalizando los comportamientos hacia los que avanzaba la sociedad; se empeñaba en incluir personas de color entre sus personajes en un momento en el que el tono predominante era el blanco. Pero fue un paso más allá y decidió crear dos personajes afroamericanos que fueran superhéroes por derecho propio: Falcon y Black Panther.

Al primer lo puso como aliado de nada menos que el Capitán América, un icono para la sociedad estadounidense y el primer gran superhéroe de Marvel. Lo destacable es que no era su compañero ni dependía de él, sino que era un personaje independiente con sus propias ideas y al que no le daba miedo llevarle la contraria al supersoldado. Black Panther es todavía más directo. Hace su primera aparición en un cómic de 'Los 4 Fantásticos' y lo hace venciendo en combate a un icono de los superhéroes de Marvel. Además, convierten al personaje de T’Challa en uno de los mejores científicos del mundo y rey de Wakanda, la sociedad más avanzada y rica de todo el planeta. En los 60, las representaciones que se hacían de países africanos los solían representar basándose en clichés tribales y Stan Lee unió un respeto por las tradiciones ancestrales de los países africanos con una tecnología avanzadísima y un personaje inteligente, hábil y poderoso.

Girls just wanna fight crime

Otro de los empeños de Stan Lee fue romper un poco con la hegemonía masculina en el mundo de los superhéroes y demostrar que los personajes femeninos también podían jugar un gran papel en sus historias. No llegó al nivel de Wonder Woman, que sigue siendo un referente a nivel mundial, pero creó a mujeres como Viuda Negra, la Bruja Escarlata o la Mujer Invisible que fueron ganando protagonismo a lo largo del tiempo.

Es cierto que aún pasaría tiempo antes de que las superheroínas igualaran en protagonismo a sus compañeros masculinos, pero Stan Lee se negó a que se les diera el papel de simple interés amoroso o de ayudante como estaba haciendo en aquel entonces DC con Batgirl o Supergirl. El empeño del autor abrió la puerta a mujeres fuertes y complejas que realmente jugaban un papel importante en sus historias y que, en más de una ocasión, brillaban más que sus compañeros de viñeta. Lo que comenzó Stan Lee seguiría desarrollándose con personajes como Jean Grey, Tormenta o Capitana Marvel, primera protagonista femenina de una película en solitario del MCU (Marvel Cinematic Universe en inglés).

La conocida expresión ‘Excelsior!’ significa “¡Hacia arriba y adelante por la mayor gloria!”.

Se podrían dedicar libros enteros a analizar el significado de los superhéroes creados por Stan Lee y las numerosísimas aportaciones de su genial mente al mundo de los cómics. De forma más o menos disimulada, trató temas muy complejos y desarrolló aspectos en sus tramas y personajes que convirtieron al cómic de superhéroes de un entretenimiento para niños en un producto de ocio para todas las edades.

Podríamos hablar de Iron Man, un personaje que apareció para tratar la Guerra Fría y la Guerra de Vietnam y se transformó en un símbolo antibelicista y ejemplo de redención por sus pecados, característica que compartiría Spiderman. También es interesante mencionar cómo profundizó en los papeles clásicos de héroe y villano con grandísimos personajes del nivel de Magneto o el Doctor Muerte. Incluso podríamos mencionar que Daredevil es de los pocos personajes que cuenta con un trasfondo religioso y plantea un interesante dilema entre su fe y confianza en el sistema legal y el deseo de combatir el crimen y la injusticia, aunque eso suponga saltarse las reglas.

Stan Lee también tenía un poder: la capacidad de crear historias y darles vida en la emocionada mente de sus lectores. Desde sus primeros pasos en el mundo del cómic, fue consciente de las posibilidades (para bien y para mal) que suponía esa oportunidad y quiso cambiar el mundo, decirles a los oprimidos y marginados que no estaban solos y conseguir que sus historias traspasaran el papel y tuvieran repercusiones en el mundo real. Al igual que los personajes que creó, usó sus habilidades para hacer el bien y cumplió lo que él mismo enseñó a Peter Parker; que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

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