¿Qué es el incienso?

El incienso presenta un olor a limón y almizcle, que a su vez es amaderado y afrutado.

incienso aromático
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Seguramente habrás escuchado que el incienso fue uno de los tres regalos que los Reyes Magos de Oriente llevaron al niño Jesús, tal y como indica el Evangelio de Mateo. Sin embargo, ¿sabes exactamente qué es y de dónde proviene?

El incienso proviene de la savia seca de los árboles del género Boswellia, concretamente del Boswellia sacra. Estos árboles crecen en Omán, Yemen y el Cuerno de África, incluyendo Somalia y Etiopía. Cuando la savia está seca se quema como incienso, ya que se cree que tiene propiedades medicinales. Además, los productores de incienso enrollan el árbol con una herramienta tradicional parecida al cincel, formando así una savia blanca que sale del árbol en forma de lágrimas.

Esta primera savia no se recolecta, ya que se considera que limpia la madera de las impurezas. Una vez que se seca, el agujero se agranda para conseguir más savia. Después, sale la savia y se recolecta aproximadamente dos semanas después. Tras recoger la gotas de savia, que tienen forma de piedra, se pone a secar.

El incienso de alta calidad es plateado o transparente, en cambio, el incienso marrón amarillento es más económico. En Omán, el mejor incienso está reservado para el sultán, por lo que suele quedarse dentro del país. Además, Omán es el mayor productor de incienso, ya que lo comercializan desde hace miles de años y lo envían al Mediterráneo, China y la India.

conos de incienso
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Amaderado o afrutado

El incienso presenta un olor a limón y almizcle, que a su vez es amaderado y afrutado. Este suele quemarse en las misas católicas así como en las bodas y nacimientos árabes. Desafortunadamente, los árboles de Boswellia están en peligro de extinción debido a la explotación excesiva para la comercialización del incienso y al cambio climático.

De hecho, un estudio publicado en la revista Journal of Applied Ecology sugiere que los árboles de Boswellia están disminuyendo a un ritmo preocupante y que su producción podría reducirse a la mitad en los próximos cincuenta años.

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