Las traiciones ayudaron a que la humanidad se dispersara hace 100.000 años

El estrechamiento de los lazos sociales también aumentó los “malos rollos” entre nuestros ancestros.

 

Como argumenta la investigadora en la revista Open Quaternary, en aquel tiempo los lazos entre los individuos se estrecharon, el ser humano se convirtió en una criatura eminentemente social, lo cual tuvo consecuencias no siempre positivas para las relaciones interpersonales: cada vez había más disputas provocadas por traiciones, reales o imaginadas. Y a menudo, los rivales ponían tierra por medio entre ellos, estableciendo alianzas con otros grupos o tribus.

 

Antes, nuestra especie solo habitaba sabanas, praderas o bosques abiertos, lo que limitaba su expansión geográfica. Eso lo diferenciaba de sus parientes neandertales, que sí colonizaron zonas áridas y frías. Pero hace 100.000 años, el ser humano moderno dio el salto a hábitats antes inhóspitos para él. Según la original hipótesis de Spinkins, evitar el castigo de los congéneres defraudados por comportamiento desleal fue una motivación importante para que muchos de nuestros antepasados pusieran los pies en polvorosa.

 

“Los conflictos morales provocan movilidad: el furioso exaliado, excompañero o todo el grupo que busca venganza o justicia con una lanza envenenada o un proyectil hacen olvidar los riesgos que comporta irse a vivir a otro sitio”, explica la arqueóloga.

Etiquetas: culturacuriosidadeshistoria

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