Historia de Wonder Woman, la heroína que merecemos y seguimos necesitando

Wonder Woman, la heroína más popular de DC Comics, nació de la mente del psicólogo William Moulton para ser un símbolo de empoderamiento femenino.

Wonder Woman
Imagen: iStock Photo.

Si un día, yendo por la calle, alguien nos pidiera que pensáramos en un superhéroe conocido, incluso los menos dichos en el noveno arte y el mundo de las capas y las mallas acabarían por acudir a personajes como Batman, Superman o Spiderman. Pero, ¿qué pasaría si se preguntase por una superheroína? ¿Cuántas mujeres han conquistado las páginas de los cómics hasta igualarse o superar a sus compañeros masculinos? Aunque cada vez son más (personajes fuertes, interesantes y complejos que rompen cualquier estereotipo de damisela en apuros), las superheroínas han recorrido un largo camino para llegar donde están ahora mismo. Un camino que empezó con Wonder Woman.

Tercera pata (por orden de llegada) de la Santísima Trinidad de DC Comics, Diana de Temiscira es la primera superheroína de la historia por derecho propio y la primera en tener una serie propia. Nacida bajo la firma de Charles Marston (pseudónimo), la princesa amazona construye su mismísima esencia en torno a unos valores y principios que buscaban convertirla en ese símbolo imperecedero de empoderamiento femenino que tan importante ha resultado ser lo largo del siglo XX. Hoy contamos la historia de una guerrera.

 

El doctor y la amazona

William Moulton Marston, verdadero nombre de Charles Marston, es un personaje tan interesante como polifacético y controvertido para su época. Académicamente hablando, Moulton obtuvo dos licenciaturas y un doctorado en Psicología, todo ello por la Universidad de Harvard, y desarrolló gran parte de sus trabajos en aspectos como la verdad y la mentira o el comportamiento social y con su entorno de las personas. Sus dos obras más conocidas son Las emociones de la gente normal (1928) y Psicología integradora (1931) y su gran aportación la invención del polígrafo o detector de mentiras, un dispositivo que basa su funcionamiento en los cambios de presión arterial que sufre una persona cuando es interrogada (fenómeno que Moulton analizó en su tesis doctoral La presión arterial sistólica, síntomas de engaño y estados mentales constitutivos).

Reconocido feminista y defensor de los derechos de la mujer, William Moulton resultó un personaje controvertido para la época por apoyar abiertamente el sufragio femenino y afirmar, entre otras cosas, que las mujeres serían “las líderes del futuro” y que eran mental y moralmente más fuertes y resistentes que los hombres. También afirmaba que las personas eran felices en estados de sumisión. Moulton participaba en una relación poliamorosa con su mujer Elizabeth Holloway y una de sus alumnas, Olive Byrne, y se cree que fue la influencia de estas dos mujeres la que lo animó a diseñar un personaje femenino que, más allá de querer atraer al público femenino al mundo del cómic, buscaba transmitir unos valores feministas y representar un icono de mujer fuerte.

A pesar de que Moulton no tenía mucha fe en que las editoriales quisieran contar con su personaje, Wonder Woman fue presentada al final del All Star Comics no. 8 (diciembre de 1941) con una historia de origen que la relacionaba con el mundo de la mitología clásica (campo del que Moulton tenía un amplio conocimiento) y la Segunda Guerra Mundial. De Diana de Temistila se decía que era “bella como Afrodita, sabia como Atenea, fuerte como Hércules y rápida como Hermes” y con ella se pretendía alejar la imagen de hipermasculinidad que tan propia de Superman y Batman presentando a una heroína poderosa al tiempo que compasiva y de buen corazón.

Tanto gustó el personaje que para enero de 1942 tuvo una segunda aparición mucho más completa en Sensation Comics no. 1 y su propia serie, con su nombre en cabecera, en Wonder Woman no. 1 (junio de 1942).

Sello de Wonder Woman
Imagen: iStock Photo.

 

Mujeres en tiempos de guerra

Los primeros años de Wonder Woman estarían supervisados por el propio William Moulton y, al igual que pasaba con los cómics del Capitán América, utilizaron el contexto de la Segunda Guerra Mundial como trama principal. En esa primera aparición de 1941, el piloto Steve Trevor se estrellaba en Isla Paraíso mientras perseguía unas aeronaves nazis y Wonder Woman viajaba con él a Estados Unidos y Europa para ayudarle en su lucha contra los ejércitos de Hitler. La relación entre Diana y Trevor resultaba muy interesante porque presentaba una situación inversa a la habitual: Trevor asumía el papel de damisela en apuros (al más puro estilo Lois Lane en Superman) y era Wonder Woman quien asumía el rol protagonista e iba a rescatarle.

Para 1942 los Estados Unidos ya habían entrado en la guerra y la cantidad de hombres en el frente aumentaba cada semana. Wonder Woman se alzó entonces como una inspiración para esas mujeres que se habían quedado en Estados Unidos y debían asumir la responsabilidad de mantener activa la economía y la producción del país. Para el final de la guerra, Wonder Woman era un auténtico icono para toda la sociedad pero su edad dorada se acercaba a su fin. El primer factor que aceleró esta caída fue la muerte de William Moulton en 1947, sin cuya supervisión Wonder Woman vio diluido su mensaje de empoderamiento feminista.

 

Wonder Woman bajo el CCA

El segundo factor que hizo perder relevancia a Wonder Woman fue un cambio en la propia sociedad estadunidense. El final de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría dio lugar a una ola de conservadurismo reaccionario y una especie de sedación provocada por el establishment estadounidense de vida ideal basada en el consumismo. Con este cambio de paradigma, la idea de que una mujer no necesitase a un hombre para superar sus problemas empezó a verse como algo extraño y que provocaba rechazo. A esto hay que añadir la costumbre que tenía Moulton, dado el ya mencionado pensamiento sobre las ventajas de la sumisión, de poner a Wonder Woman en situaciones en las que era encadenada o atada, siendo considerado por algunos sectores como una incitación a comportamientos “pervertidos” como el bondage.

La cosa se complicó todavía más en 1954 cuando el doctor Fredric Wertham publicó La seducción de los inocentes, un libro en el que exponía una serie de razonamientos pseudocientíficos en los que culpaba a los cómics de promover comportamientos violentos, sádicos o tendencias homosexuales en los jóvenes. La repercusión de este libro, que más tarde se demostraría completamente infundado y falseado por su autor, y la presión ejercida por determinados sectores de la sociedad y el propio gobierno provocarían grandes pérdidas en el sector y harían que las editoriales aprobasen el Comics Code Authority (CCA), una especie de organismo que autocensuraba sus propios contenidos. Esta medida puso fin a los cómics de monstruos, los noir o los del Salvaje Oeste y provocó que las historias de superhéroes como Batman se convirtieran en una parodia absurda de lo que habían sido.

Wonder Woman fue uno de los personajes que salió pero parado. La que fuera una valiente y poderosa guerrera que igualaba en sus aventuras a un titán como Superman retomó de repente el papel de damisela en apuros que tantas mujeres ocupaban en los cómics. Se cambió su estética para que apareciese maquillada, con grandes pestañas y un peinado bonito, empezó a preocuparse por asuntos que la sociedad asociaba con la feminidad como la moda, la decoración y las tareas del hogar. Se le dio un trabajo como consejera sentimental en el que respondía a las cartas de amor de supuestos seguidores y empezó a ser cada vez más común el que Steve Trevor la rescatara a ella y no al revés.

Durante estos años, Wonder Woman fue ridiculizada. Había perdido por completo la esencia y el carácter del personaje que la había convertido en una heroína de éxito y sus argumentos cada vez se acercaban más a los de una telenovela insulsa que a los de una historia de superhéroes. Uno de los hechos que mejor prueban esta nueva situación a la que se sometió a la amazona es que, a pesar de haber aparecido en varias ocasiones junto a Batman y Superman, Wonder Woman solo entró en la Sociedad de la Justicia (antecedente de la Liga de la Justicia) como secretaria y miembro honorífico.

Pero el hecho más sorprendente de esta oscura etapa llegó en 1968: Wonder Woman decide renunciar a sus poderes y su misión de luchar por el bien para vivir feliz con Steve Trevor, llegando incluso a abandonar su icónico traje. Poco después de esta situación, Trevor muere en un accidente y Wonder Woman pasa a protagonizar una serie hortera y extremadamente sesentera en la que era más una espía que lloraba por los rincones por su amor perdido que una guerrera mitológica. Naturalmente, resultó un fracaso en ventas.

Portada con Wonder Woman de Ms. Magazine
Portada de Ms. Magazine con Wonder Woman. Imagen: Smithsonian Magazine.

 

Renacimiento y nuevos tiempos

En la segunda mitad de los 60 y la de los 70 se vivió en Estados Unidos una auténtica sacudida de los valores sociales. El modelo postguerra no encajaba con una juventud que demandaba cambios y más libertad y sería precisamente en esta juventud donde Wonder Woman encontraría a su salvadora.

A principios de los 70, Gloria Steinem era una joven periodista y activista por los derechos de la mujer que se había situado bajo el foco mediático por su continua lucha en la segunda emancipación de la mujer. Steinem había crecido leyendo las historias originales de Wonder Woman y consideraba a la princesa amazona como una inspiración que debía volver para que las nuevas generaciones la conocieran. En 1972 sale el primer número de Ms. Magazine, revista feminista de la que Steinem era directora, con una imponente Wonder Woman vistiendo su traje original en portada. Al poco tiempo, también de la mano de Steinem, se publicaría una recopilación de las historias pre-CCA de Wonder Woman que se convertirían en un éxito entre las nuevas lectoras de cómics. La respuesta de la sociedad era tan clara que DC Comics no tuvo más remedio que escucharla: Wonder Woman había vuelto para quedarse.

Este segundo advenimiento se vio reforzado por la exitosa versión televisiva que la actriz Lynda Carter hizo de Wonder Woman. Primero en la ABC y más tarde en la CBS, la serie se emitió entre 1975 y 1979 y es recordada como una de las más exitosas e icónicas de la época. Tanto en los cómics como en los medios audivisuales (empezó a incluirse en las series de dibujos animados y en películas), el público vio a una Wonder Woman guerrera, que creía en sí misma y en sus convicciones y lista para hacer frente a cualquier desafío. El regreso de su traje clásico, con brazaletes antibalas y tiara incluidos, supuso una reafirmación de ese empoderamiento ya que, aunque se consideraba sexista, era su armadura y un elemento claramente reconocible de su etapa más exitosa.

Lynda Carter como Wonder Woman
Lynda Carter como Wonder Woman. Imagen: Getty Images.

 

Desde entonces, han sido muchos los autores que han pasado por las páginas de Wonder Woman adaptando el tono y la complejidad de las historias a la demanda de cada momento histórico pero sin que estos cambios volvieran a afectar a esa esencia que era inseparable del personaje.

En 2016, coincidiendo con su 75 aniversario, la ONU nombró a Wonder Woman embajadora  honorífica “para el empoderamiento de las mujeres y las niñas” pero el título le fue retirado dos meses después tras haber recibido miles de críticas por considerar que el personaje de DC Comics estaba demasiado sexualizado. La editorial respondió a esto defendiendo que “Wonder Woman representa la paz, la justicia y la igualdad, y durante 75 años ha sido una motivación de fuerza para muchos y continuará siéndolo mucho después de que termine su Embajada Honoraria en las Naciones Unidas”. Al año siguiente, el film Wonder Woman se convirtió en la primera película de superhéroes en solitario protagonizada (Gal Gadot) y dirigida (Patty Jenkins) por una mujer. Tanto el público como la crítica alabó el trabajo de ambas y, de hecho, Wonder Woman se convirtió en la película más taquillera del llamado Universo extendido de DC con 412,6 millones de dólares en Estados Unidos.

Protagonista de cómics y películas, sujeto de análisis en ensayos y libros e icono de la cultura popular; Wonder Woman sigue defendiendo los valores y causas que la convirtieron en una inspiración y modelo a seguir para las nuevas y las viejas generaciones.

Wonder Woman
Imagen: Getty Images.
Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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