¿Cuál fue el mayor accidente de avión de la historia?

A pesar de ser considerado el medio de transporte más seguro, los aviones no están exentos de accidentes. El más trágico de la historia (por ser el que se saldó con mayor número de fallecidos) se produjo concretamente en España, pero ¿cómo sucedió? ¿Cuáles fueron los motivos que desencadenaron esta catástrofe?

accidente de avión
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El 27 de marzo de 1977 se produjo en el aeropuerto de los Rodeos en Tenerife el que hasta día de hoy es considerado como el mayor accidente de la aviación civil de la historia. Ese día, dos aviones Boeing 747 chocaron en la pista del aeropuerto insular, lo que se saldó con un balance de 583 fallecidos y tan solo 61 supervivientes.

Como siempre que ocurre una catástrofe aérea, no existe un único motivo que explique el desastre, sino un conjunto de acontecimientos que desencadenaron el fatal accidente. Ese día, el grupo terrorista Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) hizo estallar una bomba en el aeropuerto de Gran Canaria produciendo el cierre temporal del aeropuerto y el desvío de gran parte del tráfico aéreo hacia aeropuerto de los Rodeos, en la isla vecina. Fue el caso de los dos Jumbos provenientes de Ámsterdam y Los Ángeles que aterrizaron en Tenerife a espera de poder alcanzar su destino final.

Un aeropuerto poco preparado

El aeropuerto de los Rodeos no estaba preparado para gestionar un tráfico aéreo tan intenso como el de aquel día. El aeródromo disponía de una pista de aterrizaje y una única calle de rodaje en la que se tuvieron que estacionar los aviones que iban llegando. A ello hay que sumar que las luces de la pista estaban estropeadas y que el aeropuerto no disponía de radar de tierra. Además, su situación geográfica hacía que fuera habitual que se produjeran espesos bancos de niebla, algo que ocurrió el día del accidente y que provocó que se redujera drásticamente la visibilidad. Se estaba formando, metafóricamente, la tormenta perfecta. En esas condiciones, los controladores de la torre de control solo contaban con la comunicación por radio con los pilotos para saber dónde se encontraban los aviones en cada momento.

Todos estos factores no explican por sí mismos que se produjera el mortal siniestro. Horas después del estallido de la bomba, las autoridades españolas decidieron reabrir el aeropuerto de Gran Canaria. En este momento, el avión de la compañía holandesa KLM decidió repostar combustible adicional para reducir el tiempo en tierra a su llegada a Gran Canaria pensando en el vuelo posterior a Ámsterdam. Una vez el combustible cargado, los controladores aéreos indicaron al Jumbo holandés que se dirigiera al extremo de la pista de aterrizaje y realizara una maniobra de 180 grados que le permitiera colocarse en posición de despegue. Al mismo tiempo, ordenaron al avión de la compañía americana Pan Am que circulara por la pista y abandonara la misma en la tercera salida. Sin embargo, el avión americano se pasó de salida y continuó hacia la cuarta. Es posible que los pilotos no vieran dichas salidas en un aeropuerto lleno de niebla al que no estaban familiarizados o que la maniobra demandada por los controladores fuera muy compleja para el avión más grande de la época, lo que podría haber hecho a los pilotos continuar hasta dar con una orientación más adecuada para abandonar la pista. Y mientras este avión continuaba en pista, el avión de KLM decidió iniciar el despegue sin disponer de autorización por parte de la torre de control.

La investigación y causas del accidente

A causa a la niebla, en el momento que los pilotos fueron conscientes de lo que estaba ocurriendo era demasiado tarde. Mientras que el piloto americano trató de apartarse de la trayectoria, el avión holandés se elevó para intentar evitar la colisión. Sin embargo, el avión pesaba mucho debido al combustible adicional repostado y no consiguió alcanzar la altitud necesaria para evitar el impacto. Como resultado, todos los pasajeros del Boeing 747 de KLM fallecieron y solo 61 personas del avión de Pan Am sobrevivieron.

La investigación del accidente se alargó varias semanas. Como en todas las catástrofes aéreas, se formó una comisión de investigación de accidentes formada por un grupo de expertos españoles, americanos y holandeses (representando las nacionalidades del lugar del accidente y la de los dos aviones siniestrados). El informe técnico de esta comisión concluyó que la causa principal del accidente fue el error humano del piloto del avión de KLM al despegar sin disponer de autorización. Además, subrayaron algunas causas adicionales: los pilotos y controladores no utilizaron el lenguaje estándar para las comunicaciones lo que pudo generar confusión, la existencia de interferencias en las comunicaciones por radio entre pilotos y torre de control, la congestión del aeropuerto que obligó a realizar maniobras no convencionales potencialmente más peligrosas y el hecho que el avión americano se confundió de salida si bien avisó que aún se encontraba maniobrando en la pista en el momento del accidente.

Una lección aprendida

A raíz del accidente se han ido introduciendo distintas mejoras que hacen poco probable que un accidente como el vivido en la isla tinerfeña vuelva a ocurrir. Por un lado, se modificaron las fórmulas de comunicación entre pilotos y torre de control para evitar posibles malentendidos, destinando el uso exclusivo del término take-off (despegar) a la autorización para despegue. Este término se utilizaba para varias órdenes y pudo producir un malentendido entre la tripulación del avión holandés y los controladores aéreos.

Además, se mejoraron los protocolos de actuación en cabina, fomentando el trabajo en equipo. Hasta entonces, la actuación dentro de la cabina de los aviones se entendía dentro de una jerarquía similar a la militar en la que no era habitual poner en duda las órdenes del piloto. Tras la escucha de la conversación de la cabina del avión de KLM, se oye como el copiloto y el ingeniero de vuelo alertan sobre el hecho de que no dispusieran de permiso para despegar. Advertencia que el piloto no dio mucha importancia y que los otros dos integrantes de cabina no se atrevieron a discutir.

Finalmente, el aeropuerto de los Rodeos fue remodelado y se instaló un radar de tierra que facilita el trabajo de los controladores. En la actualidad, la isla cuenta con un segundo aeródromo, aeropuerto Tenerife – Sur, localizado en una zona donde la formación de bancos de niebla es menos habitual. Este aeropuerto absorbe la mayor parte del tráfico aéreo de la isla, mientras que los Rodeos opera en su mayoría un tráfico interinsular de aviones pequeños.

Referencias:

1. Documental National Geographic: Tragedia aérea en los Rodeos

2. http://www.project-tenerife.com/

3. https://www.webtenerife.com/interes/viajar/aeropuertos/

 

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