En colaboración con Acción Cultural Española/Museo del Prado.

Análisis científico de ‘Las Meninas’

La obra más conocida de Velázquez guarda numerosos secretos de perspectiva, luz y color.

Las meninas
Imagen: Museo del Prado.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez es, gracias a cuadros como Las Meninas o El triunfo de Baco, el artista barroco más importante de la pintura española. Su dominio del pincel le convirtió en el autor favorito de la realeza pero su talento no se quedaba ahí, ya que para conseguir manejar la perspectiva, la profundidad o los colores era necesario poseer conocimientos científicos y ser capaz de volcarlos sobre un lienzo. Velázquez ha pasado a la historia como un maestro universal de la pintura, pero queremos destacar todo el trabajo científico que hay detrás de sus obras, precisamente, a través de su cuadro más conocido y enigmático: La familia de Felipe IV.

 

Curiosidades para ir abriendo boca

Considerada como la obra maestra de Diego de Velázquez, Las Meninas es un impresionante óleo sobre lienzo de 381 x 276 cm realizado en el Alcázar de Madrid en 1656. A pesar de que es mundialmente conocido como ‘Las Meninas’, lo cierto es que este no es su verdadero título. En 1666 aparece registrado como Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana en el inventario del Alcázar, aunque también se ha designado como La familia de Felipe IV o, simplemente, La familia. En el catálogo del Museo del Prado realizado por Pedro de Madrazo en 1843, el autor se refiere en varias ocasiones a esta obra como Las Meninas, término portugués que significa “niña” y con el que se designaba a las damas de compañía de la infanta.

La gran protagonista del cuadro, tanto por su posición central en la composición como por estar en el punto más iluminado del cuadro, es la infanta Margarita Teresa de Austria. Resulta curioso que, a pesar de ser un supuesto retrato de la familia real, solo podemos ver a los monarcas en el espejo del fondo del cuadro mientras que la infanta y sus acompañantes ocupan su lugar. Velázquez representa a Margarita de Austria como el futuro de la monarquía hispánica y le otorga una grandísima importancia.

De hecho, si en la obra se une con una línea imaginaria el corazón de los personajes principales (Velázquez, María Agustina Sarmiento, la infanta, Isabel de Velasco y José Nieto al fondo) se dibuja la constelación Corona Borealis (corona boreal) cuya estrella central se llama Margarita Coronae. Esta aplicación de astronomía en el cuadro es solo uno de los ejemplos de conocimiento científico que Velázquez volcó en su obra.

Las meninas
Constelación Corona Borealis sobre 'Las meninas'. Imagen: Museo del Prado.

 

Luz, perspectiva, óptica y color   

Como ya se ha dicho, Las Meninas es uno de los cuadros que más miradas atrae dentro del amplio repertorio de Velázquez, y el principal motivo es la compleja construcción de la obra y cómo el autor jugó con la luz, la perspectiva del espectador que contempla el cuadro o la óptica.

Sobre la luz, el artista colocó tres focos de luz principales: la gran ventana que ilumina el primer plano del cuadro, la luz que se ve en las escaleras al final del mismo y la luz del espejo, que no es otra que el reflejo de la gran ventana. Dado que quería resaltar la figura de la infanta, la cual parece desprender luz propia, Velázquez utilizó el punto de iluminación más potente en el primer plano y estudió la reacción de la luz cuando se interpone en su trayecto un objeto sólido y opaco, creando un área de sombras y una de penumbras que manejó según le convino y sin llegar a representar las sombras de un objeto o personaje sobre otro. Esto parece indicar que Velázquez se encargó de forma individual de cada sujeto en lugar de como un todo, procedimiento que también solía aplicar Francisco de Zurbarán.

El cuadro de Las Meninas guarda dos secretos que han sido ampliamente estudiados y analizados a lo largo de los años, ambos derivados del juego que Velázquez hizo con la perspectiva del espectador. El primero de ellos es cómo es que Felipe IV y su esposa, Doña Mariana de Austria, están reflejados en el espejo del fondo y el segundo enigma es qué está pintando el artista en ese lienzo del que solo se ve ligeramente.

En realidad ambos misterios están relacionados ya que una de las teorías más comunes es que Velázquez estaba pintando un retrato de la pareja real y lo que se refleja en el lienzo no es a los propios reyes sino el cuadro. Esta teoría suele verse respaldada por la presencia del cortinaje en la esquina superior derecha del espejo, un elemento que Velázquez solía incluir en los retratos a personajes ilustres a modo de dosel real. La otra gran corriente plantea que el lienzo con el que trabaja Velázquez es el propio cuadro de Las Meninas y el espejo muestra al rey y la reina de carne y hueso. Según esta versión, Velázquez habría jugado con la propia realidad al incluir el reflejo del rey, de forma que cuando este se situase ante el cuadro para contemplarlo, apareciese dentro del mismo. Este mismo juego se ha extendido al resto de espectadores que, al situarse frente al cuadro, disfrutan de forma temporal del privilegio que Velázquez otorgó al rey.

El último aspecto que destacamos de Las Meninas es el uso del color que aplicó Velázquez. El artista aparece en el propio cuadro con pincel en ristre y sosteniendo una paleta en la mano izquierda que nos permite hacernos una idea de los colores que aplicó, con predominio de los tonos grises y ocres y con algunos de los pigmentos (salvo el azul) que más utilizó a lo largo de su carrera. El análisis químico realizado por el Museo del Prado prueba que el lienzo se preparó con una base de blanco de plomo mezclado con óxidos de hierro, calcita y negro orgánico.

Los colores empleados se consiguieron añadiendo pigmentos a una base de blanco de plomo aunque se han encontrado retoques realizados con los pigmentos puros, sin mezclar. Algunos de estos pigmentos eran el amarillo de plomo o estaño y óxido de hierro para el amarillo, el carbonato de cobre o el lapislázuli para el azul, óxido de hierro y manganeso para los marrones, azurita y pigmentos de plomo y estaño u óxido de hierro para el verde, el llamado negro carbón para el negro, bermellón de mercurio y laca orgánica roja para los tonos rojizos y el ya mencionado blanco de plomo para los blancos.

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Imagen: Getty Images.

 

‘Las Meninas’ bajo rayos X

En los talleres de restauración, el análisis con rayos X de las obras y los documentos radiográficos obtenidos son esenciales tanto para ampliar el conocimiento que se tiene de las mismas como para facilitar el propio proceso de restauración. Además, los rayos X ayudan a determinar las técnicas empleadas por el artista para la realización del cuadro y los posibles cambios introducidos respecto al proyecto original, así como el estado de conservación al señalar faltas de pintura derivadas de roturas o golpes. Además, estas radiografías suelen complementarse con reflectografías infrarrojas que permiten “ver” el proyecto del artista y con iluminación ultravioleta para determinar su estado de conservación superficial, así como repintes y añadidos.

En el caso de Las Meninas, lo primero que se destaca es que Velázquez tenía pensado incluir una figura femenina girada a la derecha y con la cabeza vuelta hacia el lienzo en el lugar que él mismo acabó ocupando. Se suele especular sobre la identidad de esta mujer, que muchos identifican como la infanta María Teresa de Austria, hija mayor de Felipe IV con su primera esposa.

La radiografía ha encontrado otra figura de mujer al fondo del cuadro, situada a la izquierda del pintor y que se cree que podría haber sido Doña Marcela de Ulloa, que luego Velázquez situaría detrás de la menina Isabel de Velasco. También ha determinado que la imagen de la reina fue añadida posteriormente al espejo y que Velázquez pintó la obra “a la prima”, es decir, sin emplear cuadrículas para encajar las figuras según la perspectiva.

 


La información de este artículo ha sido extraída de la ponencia ‘Pinceladas de ciencia en Las Meninas’ del Museo del Prado presentada por Fernando Ignacio de Prada Pérez de Azpeitia y José Antonio Martínez Pons.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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