Las mejores películas de Stanley Kubrick

Las obsesiones de un genio del cine. No en vano, es considerado uno de los cineastas más influyentes del siglo XX.

Nadie nace director de cine, crítico de cine o aficionado al cine. Pero nacer para ser uno de ellos, tal vez. Hay un momento que creo que todos los amantes de las películas comparten: la primera vez que vemos una película y pensamos: "No sabía que una película era capaz de hacer estas cosas". Es casi seguro decir que en casi todas las ocasiones que hemos podido ver una película de Stanley Kubrick por primera vez, nuestro pensamiento inicial es de sorpresa, pues su cintas nos abren a mundos más allá de nuestro alcance, nos hacen reconsiderar y pensar más profundamente sobre el mundo que habitamos, y, sobre todo, rara vez fallan en expandir nuestra imaginación a nuevos y más ricos escenarios.

 

Encontramos momentos muy especiales en las películas de Kubrick. Por ejemplo, en Lolita, de 1962, mientras que el tema principal de Nelson Riddle podría ser olvidable, la canción de baile recurrente que escucha Humbert cuando mira por primera vez a Lolita en el jardín (llamada "Lolita Ya Ya") se convirtió en un éxito. Sin embargo, no fue la última vez que una pieza musical de una película de Kubrick encontraría la fama en las listas de éxitos (también pasó con la banda sonora de Full Metal Jacket o La chaqueta metálica, por citar otro ejemplo destacado).

 

En Spartaco de 1960, el momento más memorable de la película es la escena de “Yo soy Espartaco”. El ejército de Espartaco ha sido derrotado. Un soldado romano promete que las vidas de los soldados sobrevivientes se salvarán si identifican a Espartaco. Justo cuando este está a punto de levantarse, Antonino salta y declara: "¡Soy Espartaco!". Docenas le siguen, y Kubrick le da a cada uno su propio protagonismo al hacerlo. Douglas derrama una lágrima. Suena la música triunfal. Es, sin duda, un momento de "película".

 

Otra de las cintas destacables es “La chaqueta metálica”. Kubrick, es un maestro en su trabajo. Estudió las imágenes y las historias de Nam durante años antes de hacer esta película. También alquiló un batallón de tanques e importó suficientes palmeras para hacer que Inglaterra pareciera el sureste de Asia. Pero, a pesar de lo importante que era hacer que la audiencia creyera que estaban inmersos en Nam a finales de los años 60, nada de eso importaría si esos mismos espectadores dudaran de la autenticidad emocional de Joker mientras miraba a los ojos del francotirador que acababa de matar a su mejor amigo, el Cowboy.

 

Kubrick hacía que sus actores interpretaran hasta 50 veces la misma escena, una práctica que podría alienar a sus intérpretes hasta el punto de una crisis emocional, pero está claro que siempre sacaba el máximo provecho de sus actores.

 

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