Los mapas más misteriosos de la historia

Antes de que se pudiese reflejar la forma del mundo con objetividad, los planos ya eran claves para la conquista de tierras por explorar. ¿Cómo pudieron los cartógrafos representar la geografía, a veces con gran exactitud, con las herramientas entonces disponibles? ¿Sabía Colón dónde estaba América antes de ir gracias a datos cartográficos? Analizamos algunos de los mapas antiguos más sorprendentes.

mapa antiguo
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Piri Reis: guía secreta de Colón

Desde que fue descubierto en 1929 en el palacio de Topkapi, en Estambul, el Mapa de Piri Reis fascinó a los historiadores y geógrafos. Piri Reis, también conocido como Hadji Mehmet, fue un almirante y cartógrafo de la flota otomana nacido en Galípoli en 1465, que murió decapitado en Egipto en 1554. Era un hombre muy culto que hablaba varios idiomas y trazó importantes cartas de navegación en el siglo XVI. El más conocido en su tiempo fue un atlas náutico dedicado al sultán Solimán el Magnífico en 1526. Sin embargo, quedó ensombrecido por este otro dibujado en 1513 sobre piel de gacela, con abundantes textos en turco antiguo, que incluye costas y datos de Sudamérica que en el año en que fue trazado, aún no eran conocidos, teóricamente, en Europa.

El autor menciona en los márgenes a un " astrónomo que se llamaba Kolon", a quien atribuye un viaje a América: "salió en busca de Antyle", por Antilla. Esto refuerza la teoría de quienes aseguran que el almirante genovés ya conocía el verdadero destino de su expedición y, por eso –tal como el plano de Piri Reis relata–, llevaba cuentas de cristal, porque ya sabía que les gustaban mucho a esos indígenas que habrían de conducirle hacia el oro. En la carta de Reis aparecen también la isla de Marajó (en la desembocadura del Amazonas), que en teoría no fue descubierta hasta 1543; las Malvinas, avistadas en 1592; la cordillera de los Andes, adonde llegaron los españoles hacia 1533, con una llama –su animal icónico– pintada. Piri Reis aclara que su mapa era el resultado de la compilación de al menos otros veinte, de los que se conoce la procedencia de catorce: cuatro portugueses, ocho ptolemaicos, uno árabe y el colombino de un marino español capturado. El mapa es relevante porque perfila la visión que Colón habría tenido del mundo en el desarrollo de su aventura americana.

Antártida antigua
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Finé y Buache: el contorno de la Antártida

El matemático y cartógrafo francés Oronce Finé (14941555) fue autor de un notable mapamundi elaborado en 1531 que representa por primera vez con cierta aproximación la Antártida. El mapa, que se conserva en la Biblioteca del Congreso de EE. UU., muestra el continente helado sin hielos, como un solo cuerpo de tierra emergida, más grande de lo que es en realidad y demasiado pegado al extremo sur de América. Tampoco aparece la península llamada Tierra de Palmer, pero en conjunto refleja bastante bien el contorno antártico.

Es muy probable que en el siglo XVIII, otro cartógrafo francés, Philippe Buache, autor de algunos de los mejores mapas de la época, tuviera en cuenta los trabajos de su compatriota Finé. Por entonces, la Francia dieciochesca, como las demás potencias coloniales, se afanaba por descubrir y explorar otras tierras. En uno de su mapas, de 1739, propiedad de la Biblioteca Nacional de Australia, Buache dibujó el hemisferio sur con un gran continente en medio, dividido en dos grandes islas, cuyos contornos se corresponden con los de la actual Antártida, pero sin la capa de hielo que la recubre, como sucedía en las cartas de Piri Reis y de Finé. Buache también dibujó un par de islas en el Atlántico que no existen, que algunos apuntan como una alusión a la Atlántida, aunque él dijo que se había basado en testimonios de navegantes de su época.

Jorge Reinel: las disputas entre España y Portugal

Uno de los mapas que trazó en el siglo XVI el cartógrafo portugués Jorge Reinel (c. 1502–1572) expuso las costas del océano Índico con una exactitud que parecía imposible para su época. Este renombrado geógrafo nacido en Lisboa era hijo del famoso Pedro Reinel, de quien heredó la profesión y con quien llevó a cabo bastantes trabajos geográficos conjuntos. Reinel padre es el autor de la carta náutica firmada más antigua de Portugal, de 1485. Se trata de un mapa portulano que incluía toda  Europa Occidental y parte de África, y que ya mostraba las exploraciones realizadas por el navegante luso Diogo Cão entre 1482 y 1485. Su hijo Jorge destacó por la confección de precisos mapas universales. Se cree que fue el primer cartógrafo en completar un mapamundi con los cinco continentes. Produjo también mapas de la costa occidental de África, del Atlántico Norte y del Atlántico Sur. Enseñó su técnica a numerosos alumnos, entre ellos el también reputado cartógrafo Diego Ribero. En Portugal, Jorge Reinel trabajó para el rey Juan III como maestro cartógrafo y maestro de compases con una pensión anual de 10 reales.

Pero lo más singular es que sus mapas, sobre todo el que mostramos bajo estas líneas, fue usado para dar fuerza a los reclamos de la Corona de Castilla en base al Tratado de Tordesillas por las islas Molucas, un archipiélago de Indonesia también conocido como islas de las Especias. De hecho la localización de las Molucas en los mapas de Reinel hijo llevó a este a dejar su país para instalarse en España.

Zhen He: la expansión del imperio Ming

Zheng He (1371-1433) fue un militar y explorador chino de familia musulmana. De pequeño fue capturado por las tropas Ming y castrado. Como eunuco fue bautizado como Ma Sanbao y entró al servicio de Zhu Di, que sería el futuro emperador chino entre 1403 y 1424. El joven Sanbao (o Zheng He) se convirtió en oficial del ejército y llegó a ser almirante de una impresionante flota tanto en hombres como en barcos, que empequeñecían a las carabelas europeas y con los que podría haber circunnavegado el planeta. Lo que es seguro es que recorrió todo el sur de Asia, la península arábiga y el litoral africano. Sus viajes se han identificado con las leyendas de Simbad.  Su gran aventura transcurrió en 1421 por encargo del emperador, que quería tener un atlas del mundo. La carta, elaborada durante la larga travesía, habría caído en manos de la familia veneciana Pizzigano, quienes encargaron la versión traducida que hoy se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Minnesota. Incluye cuatro enigmáticas islas emplazadas en medio del Atlántico, una de ellas denominada Antilia. Se cree que Cristóbal Colón podría haber tenido acceso al mapa en Venecia.

A los viajes de Zheng He también se atribuye otro mapamundi de 1418 que apareció en 2006 en una almoneda de Shanghái y que también incluye el continente americano. El acierto en el trazado de la costa atlántica del Nuevo Mundo se contrapone con los errores del litoral pacífico, que hubiera sido el que con más probabilidad habrían alcanzado los barcos chinos, con un objetivo estrictamente comercial y no de conquista. Por otra parte, en los textos laterales se describe la piel rojiza y el atuendo de plumas de los habitantes de esa futura tierra americana, así como la tez oscura y la desnudez de los nativos australianos. Ambos mapas son controvertidos, pues sí se han probado otras expediciones de Zheng He pero no la que supuestamente le habría llevado a la actual América.

Dulcert: aproximación al Mediterráneo

El conocido como mapa de Dulcert es un portulano, denominación que se daba a las cartas náuticas que mostraban los rumbos y líneas de navegación entre los puertos, y data de 1339. Llama la atención la adelantada precisión con que son representadas las costas del mar Mediterráneo, no concebible con los instrumentos que se manejaban en la época y que resulta asombrosa también en las latitudes en que se sitúa el resto del continente europeo, desde Irlanda hasta Rusia. Su exactitud supera incluso a la de los célebres mapas de Gerardus Mercator, ya del siglo XVI. Su autor, Angelino Dulcert, perteneció a la reputada escuela cartográfica mallorquina del siglo XIV, origen de los más prestigiosos portulanos. De estos, los más antiguos que se conservan son el aquí referido de 1339, y otro en el que aparecen dos islas denominadas Antil y Brasil. Está trazado sobre pergamino y se guarda en la Biblioteca Nacional de París. Hasta su descubrimiento, se consideraba que el plano náutico más antiguo era el llamado atlas catalán, de 1375, firmado por el cartógrafo Abraham Cresques, también de la escuela mallorquina. En él también aparece, en medio del Atlántico, una isla llamada Antilia.

Otras cartografías  que predijeron el futuro

En España, el primer cartógrafo que plasmó todos los continentes fue el cántabro Juan de la Cosa (1450-1510), navegante que participó en los primeros siete viajes a América, incluidos los dos primeros de Colón. Su mapamundi, hecho en pergamino en 1500 y expuesto en el Museo Naval de Madrid, representa Cuba como una isla en un momento en que el propio Colón creía que se trataba de una península, e igualmente traza partes de la costa norteamericana aún no exploradas. Otros mapas que parecen adelantados a los conocimientos de su tiempo son los de Hadji Ahmed, cartógrafo árabe del siglo XVI que, aunque distorsionó las formas de Europa y América, perfiló con admirable precisión las costas de los actuales Estados Unidos y Brasil. Curiosamente, dibujó cerrado el estrecho de Bering, como adivinando el pasado y estableciendo el puente continental por donde cruzaron los primitivos americanos desde Asia. Algo parecido sucede en el mapa de 1508 de Andrea Benincasa, que muestra una serie de glaciares en el mar Báltico, desaparecidos hace 10.000 años. Y curioso es ver, en el plano de 1487 de Jehudi ibn Ben Zara, ríos y valles en Groenlandia que solo pudieron ser detectados con nuevas técnicas de sondeo en 1947.

Mapa de Vinlandia: controversia en torno a la tinta

El llamado mapa de Vinlandia es un controvertido mapamundi trazado sobre pergamino, fechado en 1440 como copia de un supuesto original del siglo XIII. Fue descubierto en 1957 y donado a la Universidad de Yale. En él, además de África, Asia y Europa, aparecen al norte del Atlántico tres grandes islas: Islandia, Groenlandia y Vinlandia. Como sabemos hoy, este último territorio, emplazado en la actual isla canadiense de Terranova, fue donde los vikingos fundaron un asentamiento hacia el año 1000, a los mandos de Leif Erikson, hijo de Erik el Rojo, que se guio por los relatos del comerciante Bjarni Herjólfsson.

La existencia del poblado escandinavo ha sido probada por los restos encontrados en la segunda mitad del siglo XX, pero existen dudas sobre la autenticidad del mapa, sobre todo por la tinta empleada. Diversos estudios han establecido que el pergamino sí corresponde a la edad atribuida, pero no el dibujo, perfilado con dióxido de titanio, sustancia que empezó a sintetizarse en 1923. Esta conclusión fue replicada en 1995 por investigadores de Yale, que alegaron que dicha materia mineral habría surgido de la fabricación de las tintas férricas típicas de la Edad Media. Las teorías en pro y en contra de su veracidad se siguen superponiendo. Los contrarios añaden el dato de que el perfil de Groenlandia es demasiado perfecto para los conocimientos de la época.