Del Alto valyrio al dothraki: así se construye un idioma en la ficción

O «El valyrio es mi lengua materna» dicho en ese idioma de ficción, uno de los que se hablan en la serie ‘Juego de tronos’. La saga posee una gran diversidad lingüística


Una historia de Archiletras

En sus nueve siglos de historia, las lenguas artificiales no lo han tenido fácil. Desde sus inicios, estas construcciones semióticas han transitado por inestables periodos de luces y sombras, en los que han encarado graves críticas por parte de aquellos eruditos que ni tan siquiera las consideran lenguas.

La primera lengua artificial documentada, la denominada Lingua Ignota de Hildegard von Bingen (siglo XII), quedó relegada al olvido por ser supuestamente inspirada en un estado de trance mediante una voz divina. Lo afirma Galán Rodríguez en su obra Glosolalias femeninas e invención de lenguas, premiada recientemente con el XXII Premio Nacional de Ensayo Leonor de Guzmán. Unos siglos después, a los proyectos lingüísticos del siglo XVII se les reprochó su escaso pragmatismo, su condición elitista y filosófica y, por supuesto, su difícil aprendizaje. Los del XIX tampoco tuvieron suerte. A estos —recuerden diseños como el volapük (Schleyer, 1880) o el esperanto (Zamenhof, 1887)— no solo se les acusó de ser sueños imposibles, auténticas quimeras, sino de querer atentar contra sus opuestas, —al parecer— las lenguas naturales. Estos y otros factores han motivado que estos ingeniosos diseños lingüísticos, construidos durante años por mentes extraordinarias, hayan permanecido aislados en un área filológica que no ha sido convenientemente estudiada.

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Ahora bien, la intensa actividad lingüística llevada a cabo durante décadas por estos lunáticos del lenguaje ha tenido como resultado una lista interminable de proyectos diferentes, pero con características comunes. Muestra de ello son las más de 900 lenguas que Okrent menciona en su obra In the land of invented languages. Por ello, aunque muchos se empeñen en mostrar la historia de las lenguas inventadas como un auténtico fracaso, como aseguraba Eco (1994), «nadie ha dicho que la historia de una serie de fracasos resulte fracasada». Pero ¿en qué estado se encuentra el movimiento de lenguas artificiales en la actualidad?, ¿qué sucede con las lenguas inventadas para la literatura y el cine?, ¿han afectado las críticas su desarrollo fuera de los contextos de ficción para los que han sido pensadas? Y, sobre todo: ¿qué lenguas gozan actualmente de una mayor popularidad?

Cine y lenguas artificiales

Desde mediados del siglo XX, es frecuente encontrar lenguas inventadas en la literatura fantástica y de ciencia ficción y en el cine. En estos ámbitos, Tolkien constituye un auténtico referente, pues las más de catorce lenguas que diseñó constituyen el origen de las historias que acontecen en la Tierra Media. Y aunque sus creaciones obedecen a motivaciones lingüísticas, no artísticas, estas marcaron un hito en el movimiento de lenguas artificiales.

La aparición de las lenguas creadas por Tolkien en la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos (Jackson, 2001-2003) inaugura una nueva era en la historia de las lenguas construidas para el cine. Las lenguas élficas de Tolkien captaron la atención de cuantos espectadores presenciaron estos filmes, pero también de aquellos productores que vieron en ellas un modo de aportar autenticidad y expectación a sus películas y series.

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No resultaba ya apropiado que en Harry Potter y la cámara secreta, estrenada un año después del primer filme de El Señor de los Anillos, el joven Potter hablase en inglés con las serpientes, como sí sucede en la primera película, Harry Potter y la piedra filosofal. De igual modo, tampoco era creíble que unos enormes seres de piel azul hablasen la misma lengua que los humanos que pretenden invadirles en la película Avatar. Tanto el pársel como el na’vi fueron específicamente diseñados para estos argumentos de ficción.

Construir una lengua se ha convertido actualmente en casi una obligación para todos aquellos que deseen recrear universos imaginarios en producciones cinematográficas. Generalmente, estas lenguas inventadas son tan insólitas y sorprendentes como las asombrosas y extrañas culturas a las que complementan. Su incorporación a la gran pantalla permite que el espectador se identifique con culturas y civilizaciones tan atractivas y exóticas, que son aparentemente tan reales como la suya.

Estas lenguas han gozado de una gran aceptación por los seguidores de películas y series de ficción. De hecho, uno de sus mayores logros es haber llegado a un público muy diverso, generando incluso comunidades de habla, en las que sus seguidores discuten términos en foros y añaden nuevas palabras a la lengua.

Además, estas lenguas son producto de un diseño consciente por parte de los autores, quienes emplean diversos recursos lingüísticos en función del efecto que pretendan conseguir y en consonancia con la cultura a la que se asociará el sistema. De este modo, la cultura guerrera de la raza alienígena klingon (Star Trek) exigía una lengua basada en sonidos graves y guturales, similares a gruñidos. En contra, la vinculación con los reptiles del pársel (Harry Potter) requería un sistema cuyo sonido fuese semejante al que emiten las serpientes. El na‘vi (Avatar), por su parte, destaca por su musicalidad y extrañeza con un efecto más agradable al oído del oyente que los dos anteriores. Ahora bien, ¿qué efecto persiguen las lenguas de Juego de tronos?

Juego de tronos vs. Juego de lenguas

Lobos, cuervos y dragones, sacerdotes, brujas y hechiceras, gigantes y salvajes, siervos y señores y, en suma, importantes casas nobiliarias y temibles Caminantes Blancos conforman el universo fantástico que aparece en la obra literaria Canción de hielo y fuego (1996-2011), de George R. R. Martin. La saga se compone de siete volúmenes, cuya originalidad reside en la combinación de elementos sobrenaturales que constituyen una ficción en apariencia verídica. La esencia realista en el mundo de ensueño que el lector encuentra en la obra aparece también en la adaptación televisiva llevada a cabo por D. Benioff y D. B. Weiss para el canal HBO.

Ese afán de credibilidad bajo un prisma de ficción y fantasía lleva a los productores a buscar escenarios que permitan a los espectadores establecer relaciones espacio-temporales con tiempos y lugares reales; a emplear efectos especiales para dar vida a dragones y a otras criaturas imaginarias y, por supuesto, a incorporar lenguas artificiales para los pueblos que no hablan la lengua común de los Siete Reinos de Poniente.

En Juego de tronos se muestra una diversidad lingüística que nos invita a pensar que Martin tendría guardadas grandes cajas de papeles con descripciones detalladas de sus lenguas, como sí sucedía con Tolkien. Sin embargo, Martin no fue el encargado de diseñar estos sistemas, sino que este solo ideó una serie de términos, principalmente nombres propios, que fueron de gran utilidad para el inventor de estos idiomas, el lingüista David J. Peterson. Este hecho explica que no encontremos diálogos completos en este tipo de lenguas en la obra literaria, pero sí se escuchen en su adaptación televisiva. Estos diseños, el alto valyrio y el dothraki, son además las lenguas artificiales que mayor popularidad tienen hoy en día.

Alto valyrio y dothraki

Aseguraba Nebrija que «siempre la lengua fue compañera del imperio, y que de tal manera lo siguió, que juntamente començaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos». Como todo gran imperio, el Feudo Franco de Valyria poseía también su propia lengua, que dio origen a una familia lingüística, la de las lenguas valyrias.

El alto valyrio se presenta como el máximo exponente de un imperio derruido, pues se asocia a uno de los personajes principales, Daenerys Targaryen, última superviviente de una casa nobiliaria completamente devastada. En este caso, Peterson pretendió crear un sistema cuyo aspecto recordase a una lengua clásica. Además, el alto valyrio da lugar a diferentes variedades dialectales en las Nueve Ciudades Libres del continente de Essos. Estas no solo originan una diversidad lingüística en un contexto de ficción, sino que representan los últimos vestigios de lo que tiempo atrás fue un gran imperio.

Para su construcción, Peterson se basó en los términos y expresiones que Martin había incluido en Canción de hielo y fuego —como valonqar ‘hermano menor’, dracarys ‘fuego de dragón’ y maegi ‘sabia’— y en algunos nombres propios, como Aenys, Daenerys, Rhaegar, Varys, Viserys, Volantis, entre otros. Aunque son las dos expresiones más conocidas y repetidas en la serie las que constituyen los pilares de esta lengua. Valar morghulis y Valar dohaeris, traducidas como ‘Todos los hombres deben morir’ y ‘Todos los hombres deben servir’, respectivamente, determinan la formación del número gramatical y del paradigma verbal del alto valyrio, que guarda cierto paralelismo con el alto élfico o quenya en el imaginario de Tolkien.

Dothraki es el término que da nombre a un pueblo salvaje que idolatra a los caballos y a los elementos de la naturaleza. Su vínculo con el mundo de los equinos, el saqueo y la violencia implica que su lengua englobe un gran número de palabras para referirse a los caballos, a las armas y a la guerra.

En la trama, el dothraki no solo es importante porque consigue establecer una barrera lingüística entre Daenerys Targaryen y Khal Drogo, líder de los dothraki, con quien se casa por matrimonio concertado. Además, Daenerys, que muestra una gran facilidad en el aprendizaje de lenguas, se gana el respeto y la obediencia de este pueblo con el dominio del dothraki.

La cultura de este pueblo condiciona la construcción la lengua. Observamos así cómo el concepto del respeto lleva a Peterson a crear diferentes saludos en función de si el receptor es un dothraki (m’athchomaroon) o si es un ifaki o extranjero (Athchomar chomakaan); a idear diferentes términos para la amplia variedad de armas que poseen (kohol ‘arcos’, laqam ‘flechas’, arakh ‘espada curvada’; mihesof ‘daga’; etc.); y a utilizar el verbo dothrak ‘cabalgar’ como verbo principal en oraciones como Hash yer dothrae ehek? ‘¿Cómo estás? o Anha dothrak she vaesoon ‘Soy de la ciudad’.

Desafortunadamente, la popularidad que tienen estas lenguas en la sociedad no se corresponde con su escaso peso académico en el ámbito científico. En este, estos extraordinarios diseños suelen considerarse despectivamente como meras curiosidades lingüísticas, cuyo estudio, aun siendo riguroso, no resulta apropiado. Sin embargo, no conviene olvidar que estos curiosos artefactos de cultura son también una oportunidad magnífica para explorar los límites de nuestras lenguas y las posibilidades de la creatividad humana.

Algunas palabras y expresiones en dothraki

Sociedad dothraki: Khal, ‘jefe de los dothraki’; khaleesi, ‘mujer del khal’; khalakka, ‘príncipe, hijo del khal’; khalasar, ‘una horda fiel a un solo khal’; khasar, ‘grupo de protectores’; khas, ‘forma corta de khasar’; khalakki, ‘princesa, hija del khal’; y khaleessiya, ‘sirvienta’.

Cultura equina: Hrazef, ‘caballo’; hrazef chafi, ‘caballo usado para domesticar’; hrazefeser, ‘manada de caballos salvajes’; loal, ‘potro’; mare, ‘yegua’; jedda, ‘poni’; sajo, ‘corcel’; manin, ‘yegua joven’; y vezh, ‘caballo semental’.

Guerra: Lajaki, ‘guerrero dothraki’; jahak, ‘trenza, distinción de honor’; Anha lajak, ‘soy un guerrero’; y arakh, ‘espada curvada’ (símbolo dothraki).

Elementos de la naturaleza: Yer shekh ma shieraki anni, ‘Mi sol y mis estrellas’; Yer jalan attirari anni, ‘Luna de mi vida’. Como en dyirbal, se considera al sol como el marido de la luna; estos saludos son empleados por Daenerys y Khal Drogo.

Otras expresiones: Shieraki gori ha yeraan!, ‘La fortuna te sonríe’; Fichas jahakes moon!, ‘¡Vamos!’; Yer ojila!, ‘¡Te equivocas!’; Anha efichisak haz yeroon!, ‘¡No estoy de acuerdo!’; Yer zheanae, ‘Eres agradable’; Yer allayafi anna, ‘Me gustas’; Anha zhilak yera, ‘Te quiero’; Asshekhqoyi vezhevena!, ‘¡Cumpleaños feliz!’ ‘Feliz día de la sangre’; y Anha zalak asshekhqoyi vezhvena yeraan!, ‘Te deseo un feliz día de sangre’.

Este reportaje es uno de los contenidos del número 5 de Archiletras, una revista de lengua y letras disponible en quioscos, librerías y en formato digital. Si desea suscribirse o adquirir un número suelto, puede hacerlo aquí.