Salsa Tabasco®: 150 años dando sabor al mundo

En 1868, Edmund McIlhenny creó una salsa picante de chile que se ha convertido en la más famosa del mundo. Siglo y medio después, sus descendientes continúan elaborándola, y han añadido nuevas variedades que enriquecen platos y cócteles.

En 1868, Edmund McIlhenny, estadounidense de cuarta generación de ascendencia escocesa- irlandesa, creó una salsa picante de chile que se ha convertido en la más famosa del mundo. Siglo y medio después, sus descendientes continúan elaborándola con métodos e ingredientes que no han cambiado, y han añadido nuevas variedades que enriquecen platos y cócteles.

 

La salsa de chile Tabasco®, propiedad de la empresa estadounidense McIlhenny, tiene una historia que no se ve a menudo en nuestros días... Se lleva haciendo de la misma forma desde hace siglo y medio. En el año 1868, Edmund McIlhenny creó esta salsa, idéntica a la que continúan produciendo sus descendientes en Avery Island (Luisiana). 

Se elabora con pulpa de chile macerada durante tres años en barricas de roble blanco, y luego mezclada con vinagre de alta calidad y una pequeña cantidad de sal de Avery Island. Este proceso único de envejecimiento le otorga una concentración y un grado de sazón incomparables e inconfundibles, que han hecho de la Salsa Tabasco® la salsa picante más famosa del mundo. El cuidado artesanal con el que se produce y su versatilidad la han convertido en amiga de chefs, cocineros, amas de casa, bartenders y amantes de la cocina durante un siglo y medio, tanto que se ha convertido en un ingrediente esencial en recetas clásicas y contemporáneas en todo el planeta.

La Salsa Tabasco es una marca mundial única no solo por su ubicuidad, sino también por esa versatilidad de la que hemos hablado. La popular e icónica botellita roja se puede encontrar en más de 185 países de los cinco continentes y está etiquetada en más de veintidós idiomas.  

¿De dónde viene el nombre de Tabasco®?

Los chiles rojos que un buen día regaló un viajero a Edmund McIlhenny provenían de la región mexicana de Tabasco®, palabra que en lengua náhuatl significa ‘tierra caliente y húmeda’. Este término describe perfectamente el clima de Avery Island, que ha demostrado ser ideal para el cultivo de esta variedad especial de chile picante, por su similitud con su tierra de origen.
 
Inicialmente, Edmund McIlhenny pensó en llamar a la salsa Petite Anse, el nombre con el que por aquel entonces se conocía a Avery Island, pero como algunos miembros de la familia se opusieron al uso comercial del nombre de la isla, optó por la marca registrada de Tabasco®, que se ha mantenido generación tras generación como un referente de autenticidad.

 

 

¿Qué la hace especial y diferente?

El sabor y la calidad inconfundibles de la Salsa Tabasco® son el resultado del empleo de unos chiles de la máxima calidad y de un proceso de elaboración absolutamente único. Desde la primera cosecha en 1868, todos los años un miembro de la familia McIlhenny selecciona personalmente las mejores plantas. Las semillas de estas plantas elegidas se tratan, secan y almacenan en Avery Island y en la cámara de un banco local para protegerlas de cualquier desastre que pudiera echar a perder futuras cosechas. 

Las semillas se cultivan en invernaderos hasta que se trasplantan los mejores tallos a los campos de cultivo. Las jóvenes plantas se van cargando de frutos de chile que van cambiando de color hasta alcanzar el rojo brillante de la madurez.

Un miembro de la familia McIlhenny inspecciona personalmente el color y la carne de los chiles, y solo entonces se procede a la recogida manual de la cosecha, un proceso que se hace con el máximo cuidado. Para mantener la tradición de los McIlhenny, los chiles deben procesarse a las pocas horas de su recolección. Así, el mismo día en el que se recogen se transportan a la planta de molienda, donde se trituran y se mezclan con una pequeña cantidad de sal de Avery Island, para meterlos de inmediato en barriles de roble blanco. 

 

 

La labor del tiempo

La mezcla se deja fermentar y envejecer durante tres largos años, con el fin de que consiga su sabor y consistencia distintivos, que han hecho de la Salsa Tabasco® la salsa de chile más vendida desde que nació en el año 1868. Dado que la primera fase de la fermentación es activa, a las tapas de las barricas se les practica un orificio y se las cubre con sal: esto deja escapar los gases y los jugos de la fermentación, mientras la capa de sal actúa como una barrera natural de protección que impide cualquier tipo de contaminación. 

Una vez transcurridos esos tres años, la mezcla es inspeccionada de manera minuciosa por un miembro de la familia McIlhenny, que decide si ha alcanzado el punto de madurez adecuado. Se procede entonces a su mezcla con vinagre blanco destilado de alta calidad. La mezcla se remueve con frecuencia durante cuatro semanas, pasadas las cuales se criba para eliminar pieles y semillas. Una vez que se cumplen todas las condiciones, la salsa resultante, merecedora del nombre de la marca, se embotella y etiqueta para su comercialización. 

 

“Mi familia y todos en McIlhenny Company nos sentimos muy honrados por el gran cariño que percibimos hacia la Salsa Tabasco®, responsable de que hayamos llegado a celebrar este increíble aniversario,” afirma Anthony A. Simmons, Presidente y CEO de McIlhenny Company, y quinta generación de la familia. “No sé si mi tatarabuelo soñó alguna vez que su emprendimiento daría paso al surgimiento de una categoría de alimentos totalmente nueva. Ciento cincuenta años después, estoy seguro de que estaría contento de haber contribuido a darle ese sabor delicioso a la cocina de tantas personas y tantos lugares del mundo. Resulta emocionante imaginar dónde estará la Salsa Tabasco® y cómo será utilizada en los siguientes 150 años”.

 

De todos los colores 

Desde sus inicios en 1868, la familia de sabores de la Salsa Tabasco® ha crecido considerablemente, con variedades que van desde suaves hasta extrapicantes y de dulces a ahumados, para satisfacer la demanda del paladar global. 

1. Tabasco® Verde

Esta salsa se elabora con chiles jalapeños (de sabor más suave que los chiles rojos), mezclados con vinagre y sal. Resulta menos picante que la Salsa Tabasco® Rojo, y confiere a todos los platos un riquísimo sabor a pimiento verde. Queda deliciosa en salsas, aliños para ensaladas, verduras, arroces, aves, dips... Además, es un producto típico de la cocina Tex-Mex, donde se emplea en quesadillas, enchiladas, fajitas, tacos, nachos.... 

2. Tabasco® Chipotle

La Salsa Tabasco® Chipotle se elabora siguiendo una vieja técnica ya utilizada en tiempos de los aztecas, con chiles jalapeños rojos madurados en la planta y posteriormente ahumados a fuego lento sobre hogueras de nogal. Después de ahumar los chiles, se combinan con una mezcla de especias naturales, vinagre, sal y agua. Todo ello da como resultado una salsa con cuerpo, moderadamente picante y de un irresistible sabor ahumado.

 

3. Tabasco® Rojo

Calidad y sabor inimitables gracias a su receta original de 1868, con tres sencillos ingredientes (chile rojo, vinagre y sal) y un proceso de elaboración único: chiles madurados en su propia planta y luego macerados en barricas de roble durante tres largos años. 

Resulta ideal tanto para condimentar como para cocinar cualquier plato (carnes, mariscos, huevos, salsas, sopas, patatas asadas, pizzas...) e imprescindible en el famoso cóctel Bloody Mary. 

4. Tabasco® Habanero

La Salsa Tabasco® Habanero es la más picante de esta potente familia. Se trata de un producto del más puro estilo jamaicano, hecho con chiles habaneros superpicantes mezclados con frutas (mango, papaya, tamarindo, plátano), jengibre y pimienta negra. Añade un sabroso y atrevido toque caribeño a cualquier tipo de carne, pescado y marisco. 

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