Resineros: un viejo oficio para un nuevo mundo sin petróleo

La resina natural se puede usar en lugar de muchos productos derivados del petróleo. Además, promueve una gestión sostenible de los bosques y puede ayudar a fijar población en la España vaciada. Pero aún queda mucho trabajo por delante.

Arboreto Luis Ceballos

Quien alguna vez haya paseado por un pinar de Soria o Segovia, quizás haya visto unos curiosos cuencos enganchados en el tronco de los árboles. Son los potes, colocados allí para la recolección de la resina o miera. El aroma que desprende este compuesto resbalando por el tronco es muy fuerte, es ese clásico ‘olor a bosque’ muy característico en ciertas zonas de Castilla y León, donde se concentra la mayor parte de la extracción nacional de resina.

El proceso de resinado conlleva varios pasos: “Lo primero es preparar el pino: hay que alisarlo y dejar un espesor de corteza más fino, porque posteriormente se le harán incisiones para extraer la resina”, nos explica Guillermo Arranz, vicepresidente de la Asociación Nacional de Resineros, ingeniero técnico forestal y resinero. “Después se clava una chapa recolectora que se denomina grapa y se engancha el pote o aparato recolector. Entonces llega el momento de practicar las incisiones que originan el exudado de resina. Cuando los potes se llenan, los vertemos en unos carros que, a su vez, se llevan a otro recipiente más grande que al final acaba en bidones de unos doscientos kilos”, nos explica este trabajador que proviene de una familia de resineros y ejerce su labor en los municipios segovianos de Navas de Oro y Cuéllar.

 

Hubo un tiempo, en la década de los 90, en el que se dejó de resinar, y los potes desaparecieron de los pinares de pino resinero (P. pinaster) de España. Y es que la producción en China y Brasil no dejaba de crecer, por lo que la competencia se hizo tan fuerte que nuestro país dejó de exportar resina, a la vez que en toda Europa se abandonaron los planes de investigación y los programas nacionales para el sector. El oficio del resinado parecía entonces abocado a la extinción, y muchos pensaron que las herramientas y métodos empleados durante generaciones pasarían a formar parte de los museos etnográficos como recuerdo de una profesión tradicional del pasado.

Asociación Nacional de Resineros

 

Resina natural vs. petróleo

La competencia con otros mercados no fue el único detonante de la crisis de la resina. Para entender mejor lo que sucedió, es necesario hablar de las aplicaciones de la resina o miera. De su primera destilación se obtienen dos productos: la colofonia y el aguarrás, ambos muy importantes en la industria química para la fabricación de productos diversos como pinturas, tintas, disolventes, perfumes, aromatizantes, envases plásticos, jabones e incluso neumáticos.

“La competencia entre los derivados del petróleo y los derivados de las resinas naturales empezó desde el mismo momento en que los dos sectores comenzaron a desarrollarse industrialmente a principios del siglo XIX”, nos explica Juan Luis Delgado, investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México y cuya tesis, realizada en la Universidad Autónoma de Madrid, se centró en la historia tecnológica del sector resinero. “Tanto los derivados de la resina de pino como los del petróleo son hidrocarburos: los primeros de origen vegetal y los segundos de origen mineral. De tal manera, por su composición físico-química, se podían utilizar casi en las mismas aplicaciones, aunque no con los mismos resultados, pues en ocasiones era mejor utilizar los de origen vegetal y en otros los de origen mineral, según la aplicación”.

Como nos explica el experto, el avance de la petroquímica hizo que los derivados del petróleo fueran sustituyendo algunos usos del aguarrás y la colofonia de la resina de pino. Al ser productos sintéticos, resultaba más fácil controlar su calidad en el laboratorio frente a los obtenidos de resinas naturales, más variables según aspectos como el clima, la fecha de recolección, la especie de pino de la que procedía, o el método de destilación.

Arboreto Luis Ceballos

 

El renacer de la resina

Sin embargo, a partir de la primera década del siglo XXI, la producción en China empezó a caer por diferentes motivos y el mercado en Europa entró en una nueva fase. Desde entonces se han reactivado los planes de apoyo resinación y en 2011, por ejemplo, se constituyó la Mesa de la Resina de Castilla y León para reunir los esfuerzos de propietarios forestales públicos y privados, industria, resineros y administración.

Un auge que coincide, además, con la crisis del petróleo. Nos encontramos en un contexto de cambio climático y de transición hacia economías más sostenibles que puedan prescindir de los hidrocarburos de origen mineral. El petróleo, dicen, tiene los días contados, y tanto la sociedad como la industria cada vez demandan más productos de origen sostenible y renovable.

 

Un oficio que cuida de nuestros bosques

No todas las resinas naturales provienen de una gestión forestal sostenible. “En China, por ejemplo, muchas veces tienen que cortar todos los pinos a los cinco o diez años de explotación debido a la resinación abusiva, esto tiene un impacto ambiental tremendo”, nos aclara Arranz. “En España, sin embargo, lo normal es empezar a resinar a los cincuenta años, no a los ocho como se hace en Brasil, y esto te permite una ‘resinación a vida’. En otros sitios se resina hasta los quince años, se corta, y se vuelven a plantar pinos. Aquí no, aquí el pinar se gestiona de forma sostenible, y eso la gente debería saber valorarlo”, reflexiona el trabajador.

La sostenibilidad no es el único valor añadido de la resina que se extrae en nuestros bosques. El abandono del resinado y de otros trabajos forestales en los pinares hace que aumente tanto la probabilidad de que se extiendan plagas como el riesgo de incendios, un problema grave ahora que sufrimos veranos cada vez más calurosos. La extracción de resina es un trabajo temporal que empieza en torno al mes de marzo y finaliza en otoño, con lo que la presencia de los resineros en el monte coincide con la época de máximo peligro. “Hacemos de forma gratuita un servicio de vigilancia de incendios, en cuanto vemos algo llamamos al 112, obviamente somos los primeros interesados en que no se queme el monte”, indica Arranz.

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El resinero también nos explica que, de la cuota que pagan por explotar cada pino, un 15% se dedica a un fondo de mejoras, gestionado por el servicio territorial de cada comunidad autónoma, que sirve, entre otras cosas, para realizar otras labores como la limpieza de montes.

La selvicultura resinera también proporciona otros beneficios de carácter ecológico en los que habitualmente no se piensa: son los llamados servicios ecosistémicos, que incluyen la regulación y purificación del agua, la regulación climática, o los valores turísticos, recreativos y culturales entre otros. Un trabajo realizado por investigadores del INIA (Madrid), y presentado en el III Simposio Internacional de Resinas Naturales de Coca (Segovia) en 2013 concluía que se trata de una actividad sostenible, que no perjudica a la flora y que además mantiene servicios de los ecosistemas. “La práctica de la resinación no supone ninguna merma en la riqueza de plantas vasculares y sí que contribuye a otros factores de sostenibilidad como son la protección contra los incendios o la fijación de población rural mediante el empleo forestal”, indica el artículo.

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Una alternativa de empleo en la España vaciada

Ahora que se habla tanto del problema de la despoblación rural en nuestro país, sabemos que impulsar trabajos forestales como el resinado podría ofrecer una alternativa de empleo sólida. Son muchos los jóvenes que, durante la crisis económica, han tomado la decisión de volver a sus lugares de origen para buscar un modo de establecerse en estos territorios.

Los datos avalan que el abandono de los trabajos forestales y la despoblación son dos fenómenos que se dan la mano. Un trabajo realizado en el departamento de Economía y Gestión Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid demostró que, entre los años 1950 y 2010 – coincidiendo con la crisis de la resina en Europa-, el descenso demográfico en las comarcas del interior de España fue más pronunciado en aquellos lugares donde el sector resinero poseía una implantación significativa.

Arboreto Luis Ceballos

Pero, por mucho que esté de moda hablar de la España vacía o vaciada, son necesarias medidas firmes que realmente apoyen esa vuelta a los pueblos más allá de las palabras y las buenas intenciones. En el caso del resinado, por muy optimistas que sean las perspectivas sobre el papel, la realidad no es tan idílica. Hablamos de un oficio especializado y muy duro, sobre todo a nivel físico, como nos explica Guillermo Arranz. Este resinero nos atiende desde su puesto de seguimiento de incendios, un trabajo que realiza en verano para complementar las ganancias que obtiene con la extracción de resina. “Yo ahora compatibilizo los dos empleos, pero esto no lo puede hacer todo el mundo, supone realizar jornadas maratonianas en el campo, es agotador”, advierte. Para él, igual que para la mayoría de personas que trabajan en la resina, lo ideal sería poder acceder a empleos complementarios durante los meses en los que no se resina, de diciembre a marzo aproximadamente.

Además de la temporalidad, otro de los problemas que afecta a los resineros es la enorme variabilidad de los precios del mercado. Ellos cobran por lo que extraen y en función de los precios de cada año, lo que les hace estar en una posición de extrema vulnerabilidad. “Habría que poner precios fijos, o al menos generar algún tipo de plan que nos emplee en otros trabajos forestales durante los meses de parón y nos permita amortiguar esas subidas y bajadas en el precio de la resina”, reflexiona Arranz. “Al final, el resinero nunca recibe lo que debería, somos la parte más débil de la cadena”.

 

Retos para un oficio tradicional en el siglo XXI

Indudablemente, las medidas de protección para los trabajadores de la resina frente al vaivén de los precios y a la temporalidad del oficio son el paso más necesario para proteger y fomentar esta actividad, pero también hay otras acciones que se pueden llevar a cabo para apoyar el resinado.

Javier Calvo es Coordinador de Proyecto en CESEFOR, entidad que ha participado en la iniciativa SustForest Plus: “Estamos desarrollando una estrategia para el sector a nivel europeo, en la que se proponen soluciones concretas para optimizar actividad de recolección sostenible de resina en nuestros bosques”, nos explica.

Y es que, aunque ha habido mejoras en los procesos extractivos, lo cierto es que es necesario, todavía, mejorar el rendimiento y las condiciones de trabajo de los resineros. “En los últimos años ha habido una evolución en cuanto a las técnicas, lo que hacemos ahora no tiene nada que ver con lo que hacían nuestros antepasados”, nos explica Arranz. “Antiguamente se hacía una resinación más agresiva con el pino, se llegaban a sacar trozos de madera, ahora simplemente se echa un estimulante químico, y el tema del picado también implica menos trabajo. Se ha mejorado mucho en rendimientos y en productividad, pero aún queda mucho por innovar. Se podría incidir en muchas ramas: nuevos materiales y herramientas más ergonómicas, tecnologías que nos permitan mejorar la rentabilidad… en definitiva innovaciones que repercutan en la seguridad y salud del resinero. Y ayudas que no se queden por el camino, que lleguen a nosotros, los trabajadores, pues somos el pilar en el que sustenta el sector”.

Arboreto Luis Ceballos

 

Un sello de calidad para la resina sostenible

Como ya hemos comentado, los productos elaborados con resinas naturales provenientes de una gestión sostenible tienen un valor añadido que va mucho más allá de su calidad o cualidades especiales. “Están contribuyendo a la conservación de nuestros bosques, a la lucha contra los incendios forestales, a la mitigación de la despoblación en la España vaciada y a la disminución de la dependencia de materias primas fósiles”, resume Javier Calvo.

Al igual que ya se hace con otros productos, como por ejemplo con el certificado FSC para identificar la madera que tenga un origen respetuoso con el medio ambiente y los derechos laborales de las personas, los expertos opinan que se podría hacer algo así para poner en valor la resina. “El consumidor europeo es cada vez más consciente de que con sus decisiones la sociedad avanza hacia un modelo económico más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Es necesario que este usuario final pueda identificar qué productos tienen entre sus componentes sustancias derivadas de la resina natural europea”, añade Calvo. “El proyecto SustForest Plus propone la creación de una marca de garantía de origen europeo que permita impulsar el consumo de este producto forestal local y sostenible”.

 

Resinas naturales en un mundo sin petróleo

Ya hemos visto que los productos derivados de resina natural son, en efecto, sustitutivos de muchas sustancias derivadas del petróleo, y por ello permiten disponer de tintas de impresora, cosméticos, adhesivos, barnices, pinturas y fármacos, entre otros muchos productos.

Habrá que ver hasta qué punto serán capaces de sustituir a los hidrocarburos fósiles pues, como nos indica el investigador Juan Luis Delgado, “aún no se disponen de estudios relativos al análisis del ciclo de vida de las resinas naturales, lo que podrá indicarnos cuál es el balance ecológico durante todas las etapas de su existencia: desde la semilla del pino hasta el desecho del producto donde se utilizó alguno de sus derivados”.

En todo caso, la resina no tendrá futuro si no se cuida a sus trabajadores. “Lo que más me gusta de mi oficio es la libertad que te ofrece el no tener jefe, y por supuesto el contacto directo con la naturaleza: el pinar es mi oficina”, indica Guillermo Arranz. “Pero no nos engañemos: esto no es ni bucólico ni idílico. Hay muchos compañeros que llevan toda la vida en la resina y ahora lo están abandonando, y serán muchos más los que lo dejen si seguimos tan desprotegidos”.

Hará falta un gran esfuerzo de administraciones, industria y de toda la sociedad si queremos, en el futuro, seguir encontrando los potes recolectores de resina cuando paseemos por los pinares de la España más despoblada.  

 

Asesores:

Guillermo Arranz, resinero y vicepresidente de la Asociación Nacional de Resineros

Javier Calvo, Jefe de Proyecto en CESEFOR

Juan Luis Delgado, investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México

Imágenes 

Arboreto Luis Ceballos

Asociación Nacional de Resineros

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

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