¿Por qué son irreparables las pérdidas del incendio de Notre Dame?

El catedrático de Historia Medieval y escritor José Luis Corral calcula que pasarán 20 años, siendo optimistas, hasta que volvamos a contemplar la catedral de París tal y como era.


El monumento más visitado del mundo, con 13 millones de visitantes anuales, ha ardido ante nuestros ojos. La catedral Notre Dame de París es un icono del arte, de la ciudad de París, de la cultura occidental… que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1991. Tras las angustiosas horas vividas hasta la extinción del incendio, llega ahora el momento de evaluar los daños.

Probablemente, el valor de una obra arquitectónica del gótico como esta es incalculable. No obstante, se necesitarán meses para evaluar el alcance de las pérdidas y su valor, así como un proceso de restauración que puede durar unos 20 años. Esta es la opinión profesional del catedrático de Historia Medieval y escritor José Luis Corral: “Puede que hasta dentro de dos décadas no volvamos a ver a Nuestra Señora de París tal y como la conocimos antes de incidente”, explica en una conversación con Muy Interesante.


Aunque la estructura de la catedral está intacta, los daños son multitudinarios. Primero, la aguja de la nave central, construida entre 1856 y 1859, se ha venido abajo por completo; además, el techo de madera, situado encima de las bóvedas y bajo el tejado, se ha hundido. Para Corral, varias circunstancias han propiciado la expansión de las llamas.

En primer lugar, como es evidente, la madera es un material que prende con mucha facilidad.

Además, hay un detalle que puede pasar inadvertido, y que nos revela José Luis: “La estructura abovedada ha permitido crear una especie de ‘chimenea’, dado que el aire circula muy bien entre las bóvedas. Todo ello ha propiciado que esta catedral, y en general, el prototipo de catedral gótica, arda muy bien”.

El momento en el que la aguja de la catedral se derrumba a consecuencia de las llamas.

 

¿Qué hay de las causas?

En cuanto a las causas, todavía son desconocidas, aunque todo apunta a un fallo de seguridad derivado de las obras de mantenimiento que se estaban realizando en la catedral.

José Luis Corral opina lo siguiente: “A la hora a la que se produjo el fuego, ya no había obreros trabajando. Allí había andamiajes, ascensores, grúas… Me da la impresión de que cualquiera de los motores puede haber desencadenado una chispa que, combinada con las características que hemos mencionado (madera, estructura abovedada), pudieron facilitar una llama y su rápida propagación”.

 

Las galerías de metal, en lugar de madera, podrían haber minimizado los daños

En la actualidad, todavía existen muchas catedrales con parte de su estructura hecha de madera. Sin embargo, José Luis Corral apunta a que, si el techo hubiese estado construido de metal, la tragedia tal vez se hubiese minimizado.

“Propongo que, durante la restauración, se utilice metal, como se ha hecho en otras catedrales. Por ejemplo, la estructura de la Catedral de León ardió en 1966, y sus vigas de madera se sustituyeron por unas de hierro. Los materiales modernos del siglo XXI, como las aleaciones de metales, podrían proporcionar una estructura mucho más pesada, pero también sólida”.

 


Se introduzca la reestructuración metálica o no, la restauración de Notre Dame llevará su tiempo. Como mencionábamos, José Luis Corral estima unos 20 años hasta lograr restaurar la catedral por completo: “Unos 20 años, siendo optimistas. También depende del dinero que se invierta. En otros momentos de la historia, las crisis económicas han paralizado la restauración de obras de arte”, puntualiza.

Además, en opinión del catedrático, es muy difícil que volvamos a ver a Notre Dame exactamente como era: Si queremos hacer bien la restauración, tendríamos que utilizar muchas técnicas a mano. Conseguir que quede como estaba una catedral que fue construida piedra a piedra, paso a paso, durante más de cien años es muy difícil”.

 

Los problemas de extinguir el fuego con agua

Por otra parte, los trabajos de extinción del fuego han conllevado otros problemas, que podrían retrasar aún más el inicio de las labores de restauración. La estructura de la catedral de París es de piedra caliza, muy porosa y maleable, pero que absorbe mucha agua. “Habrá que esperar muchas semanas, incluso meses, para que la piedra recupere su consistencia y evapore el líquido elemento”.

 

Estimación de las pérdidas

La UNESCO tiene un protocolo muy estricto acerca de la conservación del Patrimonio de la Humanidad. También tiene un seguro, por ejemplo, para visitantes que puedan sufrir accidentes. Por todo ello, Corral confía en los expertos que envíen a la catedral para realizar una estimación del valor perdido. “Es imposible estimar un valor económico para las pérdidas ocasionadas, pero seguramente estamos hablando de millones de euros”.

La catedral de Notre Dame no es solo valiosa como obra arquitectónica. En su interior conserva decenas de obras pictóricas de los siglos XVII y XVIII, cuyo estado se desconoce por el momento. “Habrá cuadros que parezca que no están dañados, pero que hayan estado sometidos a temperaturas muy elevadas, y al tocarlos se destruyan. Del mismo modo, habrá otros cuadros que presenten capas negruzcas de polvo, pero que puedan eliminarse y volver a estar en perfectas condiciones”, explica el catedrático.


José Luis Corral emite una dura reflexión para la sociedad y la cultura occidental. “Nos rasgamos las vestiduras cuando ocurre una tragedia como esta, que lo es; pero en el mundo se destruye patrimonio todos los días, y esto pasa inadvertido”, sentencia. “En España, sin ir más lejos, hay castillos medievales que se caen a pedazos, como el Castillo de Vozmediana en Soria, una localidad semidespoblada, donde se destruyó un lienzo de incalculable valor hace poco; el yacimiento de los Millares de Almería; castillos de localidades de las grandes provincias monumentales, como Granada y Córdoba… La lista es tremenda”.

No es la primera vez que arde una catedral. La famosa catedral de San Pablo de Londres, que era unos metros más grande que Notre Dame, se consumió por completo en 1666, y hoy no queda nada de ella. Como este, otros monumentos irremplazables sufrieron graves incendios que acabaron total o parcialmente con sus estructuras.

La propia Notre Dame vivió un incendio que pudo tener consecuencias tan graves como las del pasado lunes 15 de abril. En 1871, debido a una revuelta conocida como la Segunda Revolución (una de las comunas de París), un grupo de opositores al poder clerical se rebelaron contra la Iglesia provocando una potente hoguera alimentada con el mobiliario de la catedral.


“Todo el mundo se reconoce en Notre Dame”

En cualquier caso, nadie duda de las dimensiones de las pérdidas. Más allá del valiosísimo patrimonio material, Notre Dame es un icono espiritual de Francia, y por supuesto, de la propia Iglesia. Pero también es símbolo de la cultura occidental, al ser el monumento más visitado del mundo, con entre 13 y 14 millones de visitantes anuales. Desde su construcción, se calcula que una sexta parte de la humanidad ha visitado Notre Dame. Al elemento icónico contribuyen las leyendas en torno a esta catedral, la novela Nuestra Señora de París de Víctor Hugo...

“Yo mismo estoy ahora mismo sentado en mi casa observando una fotografía de mi esposa sentada junto al Sena y con la catedral de fondo. Todo el mundo se reconoce en Notre Dame”, termina José Luis Corral.

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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