Los besos más sonados del cine

¿Cuál fue el primero? ¿Y el más largo? Besos salen en casi todas las películas, pero algunos fueron de antología.

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Luego los hubo de todos los colores, castos y apasionados, pero el llamado Código Hays impuso a partir de 1930 una duración máxima de tres segundos en aras de salvaguardar la moral del público. Alfred Hitchcock se lo saltó con pértiga en Encadenados (1946) valiéndose de un truco: fragmentar el beso en pequeños intercambios sensuales, sucesivos besuqueos que nunca sobrepasaban el tiempo permitido.

Al final, Cary Grant e Ingrid Bergman estuvieron "morreándose" aproximadamente tres minutos. "Parecía interminable", confesó la actriz en sus memorias. Aunque este récord fue batido en 2005 por el español Sergio Muñiz y la italiana Francesca Neri en una adaptación televisiva de La Dama de las Camelias, el plano de Encadenados no será nunca desbancado de la memoria de los cinéfilos.

Plusmarcas al margen, es difícil hacer una antología de besos de película, porque cada aficionado tendrá sus favoritos: el que vence las defensas de Scarlata O’Hara ante el atractivo canalla de Rhett Butler en Lo que el viento se llevó (1939); el de Burt Lancaster y Deborah Kerr revolcándose entre las olas en De aquí a la eternidad (1953); el de los espaguetis que se acortan en La dama y el vagabundo (1955); el que anuncia el galáctico amor entre Han Solo y Leia en El Imperio contraataca (1980); el sobrenatural de Ghost (1990) a los compases de la canción Unchained Melody; el del hombre araña boca abajo en Spiderman (2002), etcétera, etcétera.

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