LALOMBA, un vino singular procedente de un paraje único

Así es el recorrido de las uvas desde que nacen en un viñedo de ensueño hasta que se transforman en botella de vino. Toda una sorpresa para los sentidos en la que tradición e innovación se dan la mano.

Desde hace dos años, 90 hectáreas de un terreno enclavado en un paraje único, situado a casi 700 metros de altitud en las faldas del Monte Yerga están siendo trabajadas para conseguir un vino que reflejara las características de la tierra. Se buscaban sabores únicos y tradicionales pero empleando todas las herramientas innovadoras que estaban al alcance para seguir mejorando la calidad y el sabor.

Por ello, desde hace algún tiempo, se utilizan los sistemas de teledetección, que permiten estimar el potencial cualitativo del viñedo mediante imágenes multiespectrales de satélite. De esta forma se pueden conocer características tan importantes como el nivel de actividad fotosintética, las necesidades hídricas e incluso la presencia de enfermedades producidas por hongos.


El primer resultado del proceso en Monte Yerga: una sorpresa con aroma provenzal


La sorpresa del enólogo Rodolfo Bastida fue encontrar este rosado pálido, delicado y extremadamente aromático al estilo provenzal.

 

Selección de la uva

El proceso se inicia con la eliminación del raspón en la despalilladora. El desgranado se realiza de forma suave al utilizar el principio de la fuerza de inercia que tiene el propio grano al ser vibrado. No hay laceración de los granos de uva.

Una vez desgranado, empieza el trabajo de selección y las bayas son conducidas mediante una mesa vibrante a la mesa de selección óptica. Esta cinta está formada por un transportador azul acanalado, donde los granos son situados en los diferentes canales para alinearse con las boquillas de aire comprimido. Estas boquillas serán las que expulsen los elementos no deseables de la vendimia.

A través del software de la máquina se selecciona la opción de eliminar los restos verdes, granos parcialmente maduros o pasificados mediante un disparo de aire comprimido. De esta forma se tiene la total seguridad de que el 100 % de la uva es de alta calidad.


El rendimiento de la máquina es de 7 toneladas por hora de selección constante, grano a grano. Es un trabajo complementario a la viticultura de precisión, y combinados garantizan que la vinificación en bodegas Ramón Bilbao se realiza con uva altamente cualitativa.

La primera producción es siempre un enigma, un reto emocionante: ¿cómo sería el vino obtenido de este nuevo viñedo?
El resultado de Lalomba de Ramón Bilbao ha sido dar con un tipo de rosados que proponen momentos de consumo inusuales y espontáneos con los que crear un ambiente memorable. Con su sofisticación nos permite disfrutar de un momento de placer.

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