La cronología de las pirámides según la escuadra y el cartabón

En 1991, el geólogo Robert Schoch dató la Gran Esfinge entre los años 10 000 y 5000 a.C. Lo hacía en base a las marcas de erosión que identificó en las paredes del recinto. Su teoría solo fue apoyada por los amantes de la pseudociencia.

Hoy en día la hipótesis de la erosión de la Gran Esfinge debido al agua acumulada de grandes lluvias está más que sobrepasada por la comunidad arqueológica debido a la evidencia que contradice sus conclusiones. El egiptólogo Mark Lehner, probablemente el mayor conocedor de la meseta de Guiza, ha observado incontables elementos que rechazan las cronologías fantasiosas de Robert Schoch y de su coautor, John Anthony West. No cabe duda de que la esfinge fue manipulada en la época de la cuarta dinastía egipcia. Pero cuando los científicos quisieron atajar el despropósito, Schoch ya había aparecido en un documental de la NBC, presentado nada menos que por Charlton Heston. ¡Como para llevarle la contraria! Sin embargo, a las evidencias arqueológicas, que no son pocas, se suman ahora interesantes estudios de arqueastronomía, que fijan fechas en el cielo egipcio para aportar pistas acerca de la posible datación de la construcción de las pirámides.

La Gran Esfinge de Giza
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Comencemos por el principio: la primera obviedad al analizar la disposición de las pirámides de Guiza, así como la ubicación de la Gran Esfinge, es su perfecta consonancia e interrelación con los puntos cardinales. Se ha planteado la posibilidad de que la perfecta alineación al norte celeste de los monumentos de Guiza responda a un momento astronómico concreto, relacionado con la constelación norteña por excelencia para los egipcios, Meskhetiu, que se correspondía, sin género de dudas, con las siete estrellas que conforman lo que nosotros conocemos como el carro de la Osa Mayor. Esta constelación era simbólica para los antiguos egipcios desde el punto de vista religioso y funerario, incluso desde los tiempos predinásticos. De hecho, como un apunte a las investigaciones del especialista Toby Wilkinson, se ha especulado acerca de que los reyes de las primeras dinastías fueran originarios de Nekhen y que hubieran elegido la región de Abydos como lugar de enterramiento, por ser esta latitud la primera en la que la constelación de Meskhetiu era completamente circumpolar. ¿Qué significa esto? Que debido al eje de inclinación de la Tierra y la posición concreta de Abydos en la curva de la esfera de nuestro planeta, la visión que se tiene desde este emplazamiento hace que todas las estrellas de la constelación de Meskhetiu giren sin que ninguna de ellas llegue a desaparecer. Abydos sería exactamente la latitud donde la última estrella del carro de la Osa Mayor acaricia el horizonte sin llegar a desaparecer. El lugar donde las estrellas imperecederas, que los egipcios llamaban ikhemw sekiw , tocaban el suelo.

Ese movimiento astronómico, y este momento concreto, permitía también el cálculo perfecto del norte, durante la observación del tránsito conjunto por el meridiano de dos estrellas de Meskhetiu. Concretamente las estrellas Megrez y Phecda. Así lo planteó y defendió el astrofísico Juan Antonio Belmonte. Este hecho astronómico podría haber sido empleado en la primera pirámide alineada perfectamente al norte. La perfección de la alineación de la Gran Pirámide de Keops apunta también a esas fechas astronómicas, ya que la alineación de esas dos estrellas se produjo entre los años 2559 y 2541 a. C. Fechas que se corresponden con el reinado de Keops.

Este planteamiento se ve reforzado por el hecho de que, al norte de Guiza, en perfecta línea recta y sin desviarse prácticamente de esta la orientación norteña pese a recorrer una distancia aproximada de veinte kilómetros, se alza Letópolis. No es casualidad que la distancia que separa Guiza de Letópolis en línea norte-sur sea exactamente la misma que separa Letópolis de Heliópolis, en la otra orilla del Nilo, en un eje este-oeste que conforma un ángulo casi perfecto de 90º entre estos tres emplazamientos. Sin olvidar que la alineación que surge de la alineación de todas las aristas surestes de las tres pirámides de Guiza apunta al templo solar de Heliópolis, como demostró Goyon. Una clara connotación de la importancia de los valores solares y estelares en la Dinastía IV, que se relacionan mucho mejor con las ideas políticas y religiosas de los faraones del Reino Antiguo que con las fechas imaginarias propuestas por Robert Schoch.

Pero la cosa se pone aún más interesante si se relacionan las construcciones de Guiza con el calendario civil egipcio de trescientos sesenta y cinco días. Es sabido que los egipcios no incluían un día intercalar cada cuatro años para corregir lo que nosotros llamamos año bisiesto. Por tanto, su calendario civil se desfasaba estacionalmente un día cada cuatro años. Es decir, llegaba un momento en el que lo que ellos consideraban astronómicamente el día de año nuevo, se atrasaba también un día cada cuatro años. Esto, probablemente, estuvo intrínsecamente relacionado y condicionó algunos aspectos constructivos y de diseño de los proyectos arquitectónicos religiosos del Reino Antiguo, por lo que no hay que descartar las vinculaciones calendáricas de los monumentos.

En este sentido, se ha confirmado que la calzada procesional del complejo funerario de la pirámide del rey Keops, que se aleja del planteamiento cuadrangular del proyecto y no se dispone en perpendicular a la cara de la pirámide desde la que arranca, estaba alineada hacia la salida del Sol en el día del Upet Renpet, esto es, el día de año nuevo, en un margen entre 2558 y 2508 a. C., coincidiendo con las fechas astronómica anteriores ofrecidas por la constelación de la Osa Mayor. De nuevo las fechas de Schoch quedan en ridículo.

Estos alineamientos demarcadores del orto solar en la festividad de Upet Renpet están documentados también para monumentos anteriores a Keops, como la pirámide de Teti, primer rey de la Dinastía VI, y constructor de la pirámide más «desalineada» de Egipto. Al menos en teoría, porque su orientación, toda vez que desde su emplazamiento no tenía vista directa hacia Heliópolis y el templo de Ra, parece que se apuntó hacia un horizonte ritual en el este, conocido como Wadi Hof, por el que salía el Sol en la celebración de Upet Renpet en torno al año 2304 a. C., fecha que coincide con el reinado de este faraón.

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