¿Por qué se dice 'guay'?

Este término se convirtió en un estandarte de los Millenials durante los 80 y los 90, pero se viene usando de mucho tiempo atrás.

Guay

 

La sociedad moldea el lenguaje. Las palabras suelen aparecer y desaparecer, coger elementos de otras lenguas y corregirse casi tan rápido como se usan. Y es por eso que en cada momento de la historia se pueden contar con los dedos de una mano las palabras o vocablos más comunes entre los hablantes de cada idioma. En España, durante la década de los 80 y la mayoría de los 90, el campeón imbatible era “guay”.

Popularizada entre los miembros de la generación X, este curioso término acabó por convertirse en una opción comodín para señalar cualquier cosa o persona que resultara buena, divertida, sorprendente o atractiva, siendo el equivalente más cercano al “cool” estadounidense. Junto a otros términos como “tronco” o “dabuti”, “guay” era un intento de los jóvenes de los 80 de diferenciarse de ese mundo adulto y cuadriculado  que rechazaban. Fue aceptada por la RAE en 2001 y ha mantenido su significado original; al que se le ha añadido la expresión “ir de guay”, que contiene un elemento peyorativo y que se suele utilizar para indicar que alguien actúa con falsedad o que presume de lo que no tiene.

 

Con todo esto, el origen de esta palabra es mucho más antiguo del momento en que se popularizó y se han encontrado numerosos textos que hacen referencia al mismo. El primero de sus orígenes es gitano y lo establece como un sinónimo de la interjección “ay” usada como lamento o amenaza, diciendo “¡Guay de mí!” en lugar de “¡Ay de mí!”. Su uso ya aparecía en textos medievales como "La Celestina" (1499), de Francisco de Rojas. Su segundo origen más probable viene del árabe y está relacionado con la venta de hachís. La palabra “kuwayyis” que se utilizaba para designar aquellas cosas que eran buenas o bonitas, derivó rápidamente en “guais” cuando se utilizaba para hacer referencia a esta droga si era de buena calidad. Desde ahí, y llegando por el estrecho hasta Andalucía, fue derivando hasta ser el “guay” que todos conocemos. La tercera teoría dice que obtuvo su significado actual en el siglo XX, al coincidir fonéticamente con la palabra inglesa “gay”, que se traduce como “divertido” o “brillante”.

Puede que este término ya no se utilice con tanta frecuencia como antes e incluso resulte chirriante en determinadas situaciones, pero sigue existiendo y estando muy difundido. El mundo de la publicidad y la industria del entretenimiento han acabado por infantilizarlo y se ha convertido en un vocablo propio del público más joven. Muchas series de dibujos animados emplean este término a la hora de hacer los doblajes al español y eso asegura su permanencia en una nueva generación que, en lo más profundo de su corazón, pensará al ver algo bueno que es “guay” (sin añadir después, esperemos, el horrible “del Paraguay”).