Encuentran un esqueleto humano en el naufragio de Anticitera

Los restos de un joven que murió hace 2000 años junto al mecanismo de Anticitera, el misterioso artilugio astronómico de la antigua Grecia, han sido hallados por un equipo de arqueólogos.

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Según un examen preliminar de los huesos desarrollado en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, el individuo que viajaba en el barco que cargaba el mecanismo de Anticitera junto con otros objetos de lujo a través del Mediterráneo, era un hombre joven. Hannes Schroeder, uno de los expertos del museo danés, cree que será factible hacer el estudio del ADN, dado que los restos incluyen un pedazo del hueso temporal del oído que suele conservar el material genético mejor que otras partes del esqueleto. Lo cierto es que los restos se encuentran en un sorprendente estado de conservación, pues los cuerpos hundidos en el mar suelen desaparecer pronto devorados por peces y por la acción de la erosión. "No parecen huesos de 2.000 años de edad", asegura Schroeder. Aun así, no se trata de los primeros restos humanos encontrados en esta embarcación en la que se calcula que viajaban de 30 a 40 personas. De hecho, en 1976 el explorador marino francés Jacques Cousteau encontró los restos de al menos cuatro individuos, entre ellos una mujer. Pero sí es la primera vez que se va a poder recuperar material genético para su análisis.

Entre los restos del barco el equipo de Brendan Foley ha encontrado muchos más objetos valiosos, como vasijas para el vino, dos lanzas de bronce, joyas de oro y las enormes anclas de la embarcación, todo enterrado bajo varios centímetros de sedimento. Al propietario de los huesos recién encontrados, el equipo lo ha bautizado como Pamphilos, pues este nombre aparecía grabado en una de las copas que la tripulación usaba para beber. El análisis del material genético permitirá conocer algunos detalles como el color del pelo y de sus ojos o su procedencia geográfica, pero sobre todo saber un poco más sobre quiénes eran estos tipos que transportaban un artefacto tan sofisticado como el mecanismo de Anticitera para observar las estrellas. Quizá, como especulan en Nature, uno de ellos fuera el astrónomo que miraba a los cielos a través de aquel artilugio e intentaba comprender el universo.

 

Etiquetas: ADNarqueologíahistoria

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