¿De dónde surge el mito de que las cigüeñas traen bebés?

Los bebés recién nacidos suelen representarse con una criatura bastante incongruente: un ave de patas largas y de pico afilado conocida como cigüeña.

Aparte de la cigüeña, la imagen se nos presenta tradicionalmente con una bolsa de tela que cuelga de su pico y un bebé en su interior. Pero, ¿qué hay detrás de esta asociación entre cigüeñas y bebés?

Como cualquier otro mito, sus orígenes son difíciles de rastrear, especialmente porque éste se extiende por todo el mundo, y aparece en el folclore de Europa, América, África y Oriente Medio.
Estos singulares mitos tienen en común estar inspirados en las características más notables de las aves.

"Las aves son grandes y blancas, vinculadas a la pureza, y sus nidos son grandes, prominentes y están cerca de donde viven las personas. Por lo tanto, su buen comportamiento de crianza es muy evidente", explicó Rachel Warren Chadd, coautora de
"Birds: Myth , Lore and Legend".

Muchos relatos populares remontan el mito de la cigüeña a la antigua Grecia y la historia de una diosa vengativa llamada Hera.
Hera se puso celosa de una hermosa reina llamada Gerana y la transformó en una cigüeña. La afligida Gerana trató de recuperar a su hijo de las garras de Hera, y los griegos representaron al ave transformada con un bebé colgando de su pico.

 

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Lo curioso es que Chadd descubrió que el mito original no describía exactamente a una cigüeña sino a una grulla. Y es que, ciertamente, las cigüeñas, las grullas y las garzas suelen ser confundidas.

 

En la mitología egipcia, las cigüeñas están asociadas con el nacimiento del mundo. Pero históricamente, esa criatura legendaria era en realidad una garza.

Otro de los vínculos podría deberse también a la confusión de esta especie. Así, la conexión de la cigüeña con los bebés, especialmente el cuidado materno de los niños, es el resultado de la combinación de la cigüeña con el pelícano, pues
la literatura medieval europea asocia el majestuoso pelícano blanco con el catolicismo, el renacimiento y la crianza de los jóvenes. En algún punto las cigüeñas se convirtieron en un sustitutas de esta ave.

Independientemente de los orígenes del mito, los historiadores tienden a estar de acuerdo en que la idea de la cigüeña que traía el bebé estaba más firmemente establecida en el norte de Europa, particularmente en Alemania y Noruega. Durante la era pagana, que se remonta al menos a la época medieval hace más de 600 años,
era común que las parejas se casaran durante el solsticio de verano anual, porque el verano estaba asociado con la fertilidad. Al mismo tiempo, las cigüeñas comenzaban su migración anual, volando desde Europa a África. Las aves regresarían la primavera siguiente, exactamente nueve meses después.

 

Las cigüeñas "migrarían y luego volverían a tener sus polluelos en la primavera casi al mismo tiempo que nacían muchos bebés", aclara Warren Chadd. De esta manera, las cigüeñas se convirtieron en heraldos de una nueva vida, generando la idea fantasiosa de que habían entregado a los bebés humanos.

A medida que la historia evolucionó con el tiempo, su complejidad creció.
En la mitología nórdica, las cigüeñas simbolizaban los valores familiares y la pureza (basada en gran parte en la creencia inexacta de que estas aves eran monógamas). Si una cigüeña anidaba en el techo de una casa traía buena suerte y la posibilidad de un nuevo nacimiento en la familia. Era una creencia muy extendida en los Países Bajos, Alemania y Europa oriental.

 

Más tarde, en el siglo XIX, el mito ganó nueva visibilidad como símbolo de nacimiento, cuando fue popularizado por Hans Christian Andersen en su versión de la fábula, llamada "Las cigüeñas". En este cuento, estas aves arrancaron bebés de estanques y lagos, y los entregaban a familias merecedoras. Sin embargo, la historia tenía un lado oscuro: las familias con niños que se portaran mal, recibirían a un bebé muerto como castigo. El cuento buscaba enseñarles a los niños una lección moral.

Hoy día aún nos aferramos al mito de la cigüeña, que celebra un papel central en la vida familiar. A todo el mundo le encantan las historias. "Nuestra tendencia a humanizar a los animales ha hecho de la cigüeña criadora de bebés uno de nuestros mitos más perdurables", concluye Chadd.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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