Castilla la Mancha: propuestas para unas vacaciones inolvidables

Si este año te has planteado la opción del turismo nacional, te invitamos a hacer un recorrido por los lugares más emblemáticos de Castilla la Mancha, una tierra rica en patrimonio, tradiciones y gastronomía.

Cabaneros
Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez

El verano de 2020 viene irremediablemente marcado por la crisis sanitaria de la COVID-19 y, según el barómetro del CIS, solo un 27% de los españoles planean viajar durante las vacaciones. Muy poca gente se ha planteado la posibilidad de un viaje internacional, por miedo a nuevos brotes y restricciones, y este año el turismo va a ser muy local.

Es el momento de explorar los territorios que tenemos más cerca y descubrir el patrimonio natural y cultural de nuestro país. En este artículo, te proponemos algunas rutas y visitas por la comunidad de Castilla la Mancha. Esta región es uno de los centros neurálgicos de la historia de nuestro país, pues en sus pueblos y ciudades coincidieron culturas muy diversas que además han dotado a estos lugares de una riqueza envidiable.

Toledo y Cuenca

Si eres de las personas que se decantan por el turismo de ciudad, te proponemos una escapada a Toledo y a Cuenca, dos ciudades que todos deberíamos conocer. Ambas ciudades son Patrimonio de la Humanidad: de Toledo tan solo se puede decir que es considerada una de las ciudades más bellas del mundo, cuna y encuentro de culturas y religiones, con un casco histórico que encierra más de 2 000 años de historia y una riqueza artística incomparable.

Por su parte, Cuenca, asomada a las hoces del Júcar y el Huécar, colgada desde la pared que la sustenta, invita desde su percha a transitarla con calma, degustarla y llevársela prendida.

Tesoros culturales

Son también Patrimonio de la Humanidad el Parque Minero de Almadén y las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo. El primero ofrece un excitante viaje a los secretos mejor guardados de las minas más antiguas del mundo, que comenzaron a ser explotadas por los romanos. Por su parte, las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo se suceden por espectaculares cuevas y abrigos en las serranías de las provincias de Cuenca, Albacete y Guadalajara.

Las más recientes en unirse a este selecto grupo Patrimonio de la Humanidad han sido las cerámicas de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo -una tradición asentada desde hace seis siglos y que mantiene activos todavía hoy más de 40 talleres en las dos localidades toledanas-; y las tamboradas de Tobarra, Hellín y Agramón que configuran un ambiente sonoro, festivo, fascinante y cargado de emoción.

La Ruta del Quijote

La comarca de La Mancha es conocida en todo el mundo gracias a Miguel de Cervantes y a las aventuras narradas en su obra culmen. Recorrer los mismos lugares en los que se ambientan las aventuras de Don Quijote supone una experiencia inolvidable que nos hará releer con otra mirada esta obra universal. Te recomendamos detenerte bajo los impresionantes molinos de Campo de Criptana y rememorar la famosa escena de los gigantes, o conocer los blancos muros de El Toboso, tierra de Dulcinea.

Conocer espacios naturales emblemáticos como las lagunas de Ruidera, o aventurarse en las tierras más próximas a Sierra Morena son también algunas de nuestras recomendaciones para planificar tu recorrido.

Lagunas de Ruidera
Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez

Pueblos con encanto

En un rincón de la provincia de Guadalajara se encuentran los pueblos de la Arquitectura Negra, un conjunto de diminutas localidades que destacan por la belleza de sus construcciones de pizarra. Los alrededores son también fantásticos para hacer excursiones y rutas de montaña.

Otros pueblos que te recomendamos son Alcaraz, Letur, Riópar o Alcalá del Júcar en la provincia de Albacete; Sigüenza -que opta a estar pronto en el selecto grupo de ciudades Patrimonio de la Humanidad-, Atienza, Hita, Brihuega, Mondéjar y Pastrana en Guadalajara.

Alarcón, Uclés, Belmonte o San Clemente en Cuenca; Villanueva de los Infantes, Almagro o Campo de Criptana en la provincia de Ciudad Real; y Consuegra, Oropesa, Tembleque, u Ocaña en la de Toledo. 

Rincones desconocidos

Además, hay en la región rincones dispersos, aislados, con esa magia especial de lo desconocido, que nunca defraudan, y que encierran una delicada riqueza patrimonial. Algunos ejemplos de ello son la iglesia de San Juan Bautista en Alarcón (Cuenca) con sus espectaculares pinturas murales que le han valido el reconocimiento de la UNESCO; la iglesia de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán (Toledo), un auténtico tesoro de origen visigodo; la ermita de Santa Coloma en Albendiego (Guadalajara), con su sobrio estilo románico; la ermita de Nuestra Señora de Belén en Liétor (Albacete) y sus exquisitas pinturas del siglo XVIII; o el monumental Monasterio de Uclés (Cuenca).

Todos estos destinos son auténticos viajes en el tiempo que se convierten en pequeñas aventuras históricas en el caso de los castillos y fortalezas que se levantan en sobrecogedores parajes por todos los rincones de Castilla-La Mancha. Y si de patrimonio hablamos no podemos olvidarnos de las historias fabulosas y sorprendentes que nos transmiten las seculares piedras de los parques arqueológicos de la región: Segóbriga, una de las ciudades mejor conservadas de lo que fue la Hispania romana; Carranque, con una fabulosa colección de mosaicos romanos; Alarcos-Calatrava, entre cuyos muros todavía resuenen los ecos de la Reconquista; y Recópolis, un tesoro de la cultura visigoda.

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