La viola, la gran desconocida de la orquesta

Hoy contamos con Ana Valero, violista y profesora en la International School de La Haya.

 

Aunque el primero sea mucho más famoso que el segundo, el violín en realidad viene de la viola. La viola era una gran familia de diferentes tamaños; algunos más grandes, y otros, de menor tamaño, como le ocurrió al violín. En definitiva, la viola es la ‘madre’ del violín. ¡Lo sentimos, violinistas del mundo!

Además, los sonidos de una viola y de un violín difieren mucho entre sí. La principal diferencia entre ambos es que la viola tiene una cuerda grave; y lo que es más: para que la viola sonase con la misma brillantez que el violín o el violonchelo, tendría que medir unos 53 centímetros; y no podría ser tocada fácilmente.

El sonido de la viola, en comparación con el del violín, proyecta menos, es más aterciopelado y es más íntimo, tal y como describe Ana Valero.

Los compositores componen para viola, por así decirlo, cuando ya se sienten muy cansados y tienen algo íntimo que decir, normalmente, en el final de sus vidas. La viola es un instrumento ‘de alma cansada’, reconoce Ana.

 

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