Feminicidios en Ciudad Juárez

Cientos de mujeres han sido violadas y asesinadas en esta ciudad de México desde hace más de veinte años, pero aún no se sabe quiénes son los culpables.

Con tantas mujeres desaparecidas y tantos cuerpos sin identificar, es imposible saber cuántas víctimas se ha cobrado la epidemia de crímenes que ha sufrido durante décadas Ciudad Juárez, en México. Se estima que han sido cientos. Entre 1993 y 2005, han sido asesinadas más de 370. Hoy, siguen dándose casos. Algunos creen que se deben a un asesino en serie; otros lo consideran el resultado de las guerras de bandas locales relacionadas con el narcotráfico, cuyos cárteles tratan de controlar el territorio.

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Casi todas pertenecen a la clase más baja, lo que explica en parte por qué la policía no se ha esforzado en buscar a los culpables: en Ciudad Juárez, los ricos reciben protección; los más pobres, no. Muchas de las víctimas trabajaban en las maquiladoras –manufacturas mexicanas que importan productos y materiales libres de impuestos– de la frontera mexicanoestadounidense. Estas son conocidas por su mano de obra barata y sus condiciones de explotación, por lo que, dado el inferior estatus social femenino, las empresas pueden contratar a trabajadoras con un salario mucho más bajo.

Eso significa que, en esta ciudad en particular, las oportunidades de empleo para los hombres cayeron drásticamente cuando las mujeres comenzaron a salir de sus hogares para convertirse en mano de obra. El repentino cambio en la dinámica podría haber creado una nueva causa de conflicto entre los sexos. Muchos creen que los feminicidios de Juárez son crímenes organizados, y tal vez el retroceso patriarcal en los nuevos roles de género fue el punto de inflexión.

 

Del trabajo a casa, un recorrido fatal

Otro factor podría ser la nueva necesidad de las mujeres de ir y volver del trabajo, algo en absoluto baladí si se tiene en cuenta el ambiente de cultura de pandillas y la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes cuando se alejan de sus hogares. El camino del trabajo a casa resultó fatal para muchas y por eso, cuando los asesinatos se hicieron más habituales, las mujeres comenzaron a coger autobuses de puerta a puerta para asegurarse de llegar seguras a su domicilio.

Muchas de las víctimas trabajaban en las maquiladoras de la frontera mexicanoestadounidense

Que los crímenes continúen sin ser resueltos no se debe tanto a que la policía carezca de pruebas, sino a que esta, según indican algunos críticos con su labor, parece reacia a investigar. Y es que este entorno tradicional, el de la gente pobre –especialmente las mujeres que lo son–, carece de relevancia social. La mayoría de la población sí cree que investigar los asesinatos de las mujeres supondría un uso válido de los recursos de la comunidad. Pero otros no están de acuerdo; entre ellos, seguramente, los que tienen el poder de decidir.

Algunas personas que han estado directamente involucradas en la aplicación de la ley han admitido honesta y directamente la corrupción dentro de la Policía. En un documental de 2003 titulado La ciudad de las chicas perdidas, Óscar Máynez, exjefe del equipo forense del norte de Chihuahua, que investigó los asesinatos, reveló que una vez le pidieron que ocultara pruebas, lo que motivó su dimisión.

La falta de rigor de las autoridades no ha pasado desapercibida. Los informes sobre su negligencia, así como las continuas noticias de violencia contra las mujeres en México se han difundido por todo el mundo, y organizaciones como Amnistía Internacional se han involucrado para ayudar a cambiar la idiosincrasia característica de la zona y de su fuerza policial.

Puedes leer íntegramente el reportaje “Las mujeres invisibles de Ciudad Juárez” en el especial Muy Crimen 2 de Muy Interesante.

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