Factores que aumentan el riesgo de confesar un crimen que no has cometido

¿Por qué una persona inocente mentiría en una confesión tan impactante? La ciencia nos lo explica.

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Si has visto la serie de TV Making a Murderer (Fabricando un asesino), tendrás muy en cuenta la posibilidad de que existan personas inocentes que hayan acabado en prisión. Sin embargo, mucho antes de que los casos de Adnan Syed, Steven Avery o Brendan Dassey llamaran la atención del público por ser exonerados tras muchos años en prisión, un equipo de científicos ha investigado cómo es que posible que personas inocentes vayan a prisión por crímenes que no han cometido.


Si bien es prácticamente imposible determinar cuántas personas han sido condenadas por error en los Estados Unidos,
los casos de la vida real revelan algunas de las causas comunes de una condena injusta. Junto con el testimonio erróneo de un testigo ocular y la evidencia falsa de la ciencia forense, una de las causas principales de una condena injusta son: las confesiones falsas.

 

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Así es. Una persona inocente puede llegar a confesar un crimen horrible que jamás cometió. El valor es tan alto que aproximadamente el 25% de las exoneraciones por el ADN en Estados Unidos es a causa de una confesión falsa.

 

Aunque uno pueda pensar que nunca confesaría una violación o un asesinato -que no ha cometido-, los estudios han demostrado lo contrario: las personas inocentes son especialmente vulnerables en una sala de interrogatorios. ¿Por qué?

Por lo general, hay tres caminos hacia una confesión falsa. Primero, los agentes de policía pueden concluir erróneamente que un sospechoso inocente es culpable. En las etapas iniciales de la investigación, los interrogadores intentan detectar la culpabilidad o inocencia de un sospechoso a través de su comportamiento, tono de voz y lenguaje corporal. El peligro aquí es que el entrenamiento que los oficiales de policía comúnmente reciben al detectar el engaño está plagado de errores.

 

A continuación, se introducen tácticas coercitivas. El interrogatorio puede estar lleno de acusaciones de que el sospechoso es culpable, mentiras acerca de una evidencia convincente contra esa persona (la policía tiene potestad legal para mentir) o promesas de indulgencia. El interrogatorio puede durar unas pocas horas, o en algunos casos, incluso unos pocos días.

Una vez que el inocente-sospechoso admite su culpabilidad, la policía 'contagia' la memoria del sospechoso. No es suficiente que el sospechoso diga "lo hice"; también debe proporcionar una narración detallada del crimen que se ajuste a las evidencias. Si se presentan fotos de la escena del crimen al sospechoso o se juega con la memoria del sospechoso,
es posible conseguir finalmente que el sospechoso brinde una confesión detallada.

Los investigadores también descubrieron que ciertas personas pueden ser particularmente vulnerables a la confesión falsa. Por ejemplo, los jóvenes son el eslabón más débil. En comparación con los adultos, los más jóvenes son menos capaces de pensar en las consecuencias a largo plazo, son más sugestionables y están más centrados en las recompensas inmediatas (por ejemplo, "Si confieso ahora, puedo irme a casa esta noche"). Las personas con deficiencias cognitivas o enfermedades mentales también corren un mayor riesgo de confesar un delito que no cometieron. Asimismo, ciertos tipos de personalidad también pueden ser especialmente susceptibles. Las personas que son más sugestionables, son vulnerables en una sala de interrogatorio.

 

Otro factor de riesgo: la privación del sueño


En un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), los expertos descubrieron otro factor que puede poner a las personas en riesgo de confesar falsamente: la privación del sueño. Habitualmente la policía interroga a los sospechosos durante las horas normales de sueño (de 00.00 a 08.00), sin embargo, no se han realizado estudios empíricos que investiguen el efecto de la falta de sueño en la probabilidad de que alguien confiese un crimen que no ha cometido.

Para examinar este problema, los investigadores contaron con la participación de 88 estudiantes universitarios a los que involucraron en un experimento sobre el sueño y el efecto en las acusaciones falsas.

En comparación con los participantes que sí habían dormido, los voluntarios privados de sueño eran mucho más propensos a admitir falsamente un error -que no habían cometido-. Los participantes privados de sueño fueron especialmente propensos a confesar falsamente si exhibían un estilo impulsivo de toma de decisiones, según lo medido por la Prueba de Reflexión Cognitiva. Además, los participantes que indicaron que estaban especialmente somnolientos en la Stanford Sleepiness Scale también tenían un mayor riesgo de confesarse falsamente, independientemente de si habían dormido o no.

 

Referencia: Sleep deprivation and false confessions. Steven J. Frenda, Shari R. Berkowitz, Elizabeth F. Loftus and Kimberly M. Fenn PNAS 2016 February, 113 (8) 2047-2050. https://doi.org/10.1073/pnas.1521518113

 

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