Jaguar Land Rover, en ruta hacia la sostenibilidad

La firma británica Jaguar Land Rover se implica con el medio ambiente sin perder de vista su esencia sofisticada, promoviendo la economía circular y la reutilización de los materiales derivados de la fabricación de sus vehículos.

El lujo no está reñido con el respeto por nuestro planeta, la sostenibilidad y, por ende, la responsabilidad social. Bajo ese mantra ha desarrollado Jaguar Land Rover su visión de futuro, una estrategia mundial que les ha llevado a la transformación y la reinvención de sus vehículos, pero también los de sus procesos de fabricación. Mucho se habla de la electrificación o la movilidad cero emisiones, un objetivo compartido por gobernantes y firmas que no implica únicamente a la máquina y su uso, sino también a todo lo que le rodea. Vivimos en una época de constante innovación, un ritmo vertiginoso que puede pillar a las grandes multinacionales con el pie cambiado y sus objetivos desubicados de la realidad. Algo que no sucede en Jaguar Land Rover, una marca vertebrada sobre los pilares de la vanguardia, la sofisticación y, desde hace unos años, la sostenibilidad.

Un mandamiento más que les ha llevado a marcar una hoja de ruta firme hacia la reducción total de emisiones de CO2 para 2039. Un reto para el que cuentan con la colaboración e intercambio de conocimientos que le concede pertenecer al gigante Grupo Tata, centrado en mejorar las prácticas en tecnología y el desarrollo de datos y software con un claro enemigo: la contaminación. Eso sí, como firma británica independiente que es, Jaguar Land Rover defiende en su visión Reimagine un lujo moderno, basado en nuevas experiencias para el cliente que permitan tener un impacto social positivo. Para ello es esencial que todos los ámbitos inherentes a la fabricación de un vehículo estén enfocados a ese objetivo, logrando la reducción de CO2 en la cadena de suministro, operaciones y, finalmente, el producto.

Operaciones sostenibles

No sirve de nada hablar de un coche cero emisiones si durante su fabricación el impacto medioambiental no compensa su existencia. Por ese motivo, el compromiso de Jaguar Land Rover va más allá del vehículo, supervisando y evaluando las emisiones de carbono corporativas de toda su cadena de valor. Los estudios internos prestan especial atención a los materiales y componentes derivados de las operaciones. Las evalúan con arreglo al Protocolo de Gases Efecto Invernadero, la herramienta más utilizada a nivel mundial para calcular y comunicar un inventario de emisiones. Este protocolo tiene en cuenta el uso de combustible, los viajes y las emisiones indirectas al comprar electricidad, entre otros.

Se dividen en las emisiones de Alcance 1, 2 y 3 permitiendo la adquisición de compensaciones de carbono en el marco Golf Standar de Reino Unido. Una compra que ha dado como resultado la reducción del 72 % de las emisiones de CO2 en el proceso de fabricación con respecto a los niveles de Alcance 1 de 2007. Algo en lo que también ha ayudado la apuesta por invertir en electricidad 100 % renovable para las plantas de Reino Unido, Eslovaquia, Brasil y Austria. Una decisión que reduce en un 70 % las emisiones de Alcance 2 respecto al año 2007, además de disminuir en un 33 % el uso de energía para la fabricación de los vehículos.

Economía circular: reciclar y reutilizar

El concepto economía circular nos acompaña desde hace algún tiempo, pese a que el mundo parezca estar hecho para el uso y desecho de los materiales. Los residuos y la escasez de agua se han convertido en el elefante dentro de la cacharrería, algo para lo que Jaguar Land Rover también tiene un plan. En los últimos años, la firma ha reducido el consumo de agua de sus plantas en un 70 %, consiguiendo también un 54 % menos de residuos en vertederos. Todo ello gracias a la introducción del principio de economía circular, que propone cerrar el círculo de los recursos mediante el reciclaje y la reutilización de los materiales ya empleados.

En la movilidad cero emisiones las baterías se habían convertido en el “pan para hoy, hambre para mañana”. Su reciclaje es clave para que la electrificación tenga sentido, de modo que en Jaguar Land Rover están desarrollando segundas, e incluso terceras, vidas para estos dispositivos. Gracias a ello, la sociedad puede beneficiarse de una batería que, de otro modo, solo supondría contaminación como desecho. Pero no se han quedado únicamente en la superficie, en lo más obvio, también han eliminado de la cadena de operaciones más de 14 millones de artículos de plástico derivados del embalaje de un solo uso.

Reciclar y crear lujo

Algunos podrían pensar que el reciclaje dista mucho del concepto de lujo, prestaciones y sofisticación, pero nada más lejos de la realidad. En Jaguar Land Rover son pioneros en la recuperación y reutilización de materiales de carrocería como el aluminio gracias a la colaboración de sus proveedores, que le otorgan los conocimientos necesarios para hacer realidad el proyecto Reality, esencial para su estrategia Destination Zero.

Un destino, cero emisiones, para el que es vital el descubrimiento del nailon Econyl. Este tejido, derivado de residuos procedentes del mar y vertederos, es transformado y moldeado por los diseñadores de la firma para crear interiores sostenibles a la vez que lujosos. La combinación perfecta entre responsabilidad y clase, una filosofía que vuelve a recordarnos el mantra del lujo moderno bajo el que se desarrollan los actuales modelos Jaguar Land Rover. Este material elimina el 90 % de las emisiones respecto a cualquier producto derivado del petróleo, de modo que consiguen limpiar el ecosistema y dejar de emitir CO2.

Un mensaje, el de la huella de carbono, que ha calado entre los ingenieros y diseñadores de la firma. Desde sus despachos utilizan la imaginación y creatividad para mostrar un claro convencimiento: la esencia prémium y elegante puede utilizar métodos tradicionales para ofrecer una gama de materiales responsable con el medio. Ejemplo de ese portfolio llamado “Materiality” es lana Kvadrat de primera calidad, un textil vegetal elaborado con fibras de eucalipto y ECONYL, elaborado con plásticos reciclados.

Hacer el bien, construyendo coches

Tal como exponen en su visión Destination Zero, para que un material sea digno de formar parte del habitáculo de un JaguarLand Rover debe cumplir con siete atributos clave de la estrategia conocida como “Materiality”:

  • CIRCULARIDAD. Evalúan la cadena de valor y su implicación en el reciclaje, la refabricación y la reutilización.
  • SALUD Y BIENESTAR. Debe tener en cuenta la salud y el bienestar de las personas
  • LIGEREZA. Los materiales y soluciones de ingeniería deben contribuir a reducir el peso de los vehículos.
  • RENDIMIENTO. Un rendimiento progresivo que supera las expectativas.
  • PROCEDENCIA. La gama “Materiality” garantiza el desarrollo respetuoso y transparente de los materiales, al tiempo que se asegura la trazabilidad y la calidad.
  • RESPETO. De las opciones sobre la mesa, se valoran aquellas que no le cuestan al mundo o tienen menos impacto en este.
  • RESPONSABILIDAD. El concepto “Materiality” es un viaje a un futuro más responsable a través de la minimización del impacto en la actualidad pero también los próximos años.

Como habréis podido leer, Jaguar Land Rover no se centra únicamente en la producción y circulación de sus vehículos. La responsabilidad y su compromiso con la sostenibilidad está centrado en promover el conocimiento y mejorar la vida de las personas, algo para lo que cuentan con un programa de Responsabilidad Social Corporativa. Los proyectos que derivan de este departamento tratan de mejorar la sociedad en los ámbitos del medio ambiente, la salud, la educación, la defensa de los derechos humanos y la promoción del talento.

Esta implicación les ha llevado a combatir contra el covid-19 en España pero también a apoyar la recuperación de zonas catastróficas con la colaboración de más de 1 100 organizaciones de todo el mundo. Asociaciones benéficas que les ayudan a conocer los problemas reales de zonas remotas como LifeStraw, que con su campaña Carbon for Water se centran en una región geográfica para reducir las emisiones y proporcionar agua potable a más de 1,9 millones de personas. Desde 1954 Land Rover y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tratan de mejorar la salud y las instalaciones sanitarias de comunidades en riesgo, muchas de las cuales viven en zonas de habituales catástrofes naturales. Unas desgracias que también tienen mucho que ver con el cambio climático, cerrando así el círculo de responsabilidad y sostenibilidad que marcará los próximos años de Jaguar Land Rover.