Nettie Marie Stevens y la teoría cromosómica de la herencia

Hablamos de una científica muy desconocida que hizo grandes aportaciones a la genética y a los descubrimientos por los que Thomas Morgan ganó el Premio Nobel.

 

Una de las lecciones básicas que se aprende en las aulas de ciencias de todo el mundo es el sistema de determinación cromosómica del sexo, que en la especie humana y en muchos otros animales viene dado por los cromosomas sexuales X e Y. En estas aulas también se aprende que Thomas H. Morgan recibió en el año 1933 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus aportaciones cruciales a la hora de demostrar esta teoría. Lo que, al menos hasta ahora, no sale en muchos libros de texto, es que para llegar a este conocimiento fueron cruciales los trabajos de Nettie Marie Stevens (1861-1912).

Quizás es porque, durante muchos siglos, el papel de las mujeres en la ciencia ha recibido mucha menos atención que el de sus colegas masculinos, o porque la carrera científica de Stevens fue muy breve, lo cierto es que sus aportaciones a la genética son bastante desconocidas para el público general.

Nettie Marie Stevens ejerció de profesora y bibliotecaria durante gran parte de su vida, y no fue hasta 1900 cuando consiguió ser aceptada en el Bryn Mawr College (Pasadena, California), donde obtuvo su doctorado con 42 años. Un cáncer de pecho le arrebató la vida cuando tenía 51 años, por lo que su carrera científica fue bastante corta. Sin embargo, en ese breve periodo de tiempo, Stevens escribió varios libros, recibió numerosos premios y becas, y publicó un estudio que revolucionó el conocimiento que se tenía en aquel momento sobre la determinación hereditaria del sexo.

Trabajos con Thomas H. Morgan

Durante su estancia en el Bryn Mawr College coincidió con Thomas Morgan y mantuvo una estrecha relación profesional con él. En una carta de recomendación escrita por Morgan para apoyar la solicitud de Stevens para una beca en la Institución Carnegie de Washington, el biólogo se refería a ella así: “De los estudiantes de graduado que he tenido durante los últimos doce años, no he tenido ninguno más capaz e independiente en el trabajo de investigación que Miss Stevens, y ahora que ella tiene su titulación está dedicando todo su trabajo a la investigación. Miss Stevens no solamente tiene preparación, sino que posee además el talento natural que creo que es mucho más difícil de encontrar. Tiene una mente independiente y original y hace de principio a fin cualquier cosa que se proponga”.

Los descubrimientos de Stevens en cuanto a la herencia cromosómica del sexo se deben a sus trabajos observando al microscopio las células sexuales de áfidos y coleópteros. En concreto, el estudio del escarabajo de la harina (Tenebrio molitor) le llevó a localizar una pareja de cromosomas de distinto tamaño, que se separaban durante la meiosis y originaban  espermatozoides de dos tipos. Por primera vez, se consideraba que eran dos cromosomas, y no uno solo, los que estaba relacionados con la determinación del sexo.

Nettie Marie Stevens murió mucho antes de que los descubrimientos de Morgan fueran reconocidos públicamente, y no sabemos si hubiera compartido Premio Nobel con él, pero en todo caso parece justo que la historia de la ciencia le brinde el homenaje que se merece por sus aportaciones al mundo de la genética.

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

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