Ciencia en la Calle

Microbiología en la catedral

Hoy hablamos de una técnica revolucionaria que emplea bacterias para restaurar monumentos deteriorados.

 

¿Qué tiene que ver la  microbiología con la restauración y conservación de nuestro patrimonio cultural? Pues mucho, como nos enseña Raúl Rivas en esta nueva edición de Ciencia en la Calle.

Raúl es profesor e investigador en el Grupo de Interacciones Microbianas del Departamento de Microbiología y Genética de la Universidad de Salamanca. Además, le encanta divulgar su trabajo, y recientemente ha escrito un libro muy entretenido llamado ‘La maldición de Tutankamón y otras historias de la microbiología’.

Una de las líneas de trabajo más activas de su equipo se centra en la búsqueda de microorganismos capaces de inducir la precipitación de carbonato como resultado de su actividad metabólica. Estas bacterias, que viven de forma natural en la piedra, se pueden emplear para cerrar grietas y evitar el deterioro de monumentos y otros edificios, y los resultados son prometedores, ya que los microorganismos no se quedan solo en la superficie, sino que penetran en la roca y consiguen cerrar poros y dar mucha consistencia a la piedra.

 

Alternativa a otros métodos de restauración del patrimonio

Las bacterias calcificadoras parecen ser mucho más eficaces que otros métodos empleados habitualmente en restauración. Por ejemplo, ciertos tratamientos orgánicos que muchas veces se aplican sobre la roca contribuyen a la contaminación ambiental, mientras que otros métodos que emplean soluciones saturadas de hidróxido de calcio presentan el problema de la escasa penetración en la roca.

Hablamos de un campo de investigación incipiente, pero muy prometedor, y cada vez hay más equipos trabajando en ello. Por ejemplo, un estudio publicado en el año 2017 en la revista Nature Communications por un equipo de la Universidad de Granada demostraba la eficacia del método en una prueba realizada en el Monasterio de San Jerónimo de esta misma ciudad. Los investigadores extrajeron las bacterias de las mismas piedras del monumento, las cultivaron y las volvieron a inocular, obteniendo un cemento híbrido muy eficaz, compuesto de carbonato cálcico bacteriano y otros compuestos orgánicos derivados de la actividad bacteriana.

Más allá de la restauración del patrimonio cultural, las bacterias precipitadoras de carbonato presentan un enorme potencial biotecnológico. Como nos explica Raúl en el vídeo, se podrían desarrollar biocementos y biopavimentos capaces de, en las condiciones adecuadas, de recuperarse por sí solos.

 

Ciencia en la Calle es un proyecto realizado en colaboración con la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca. Nuestro objetivo es sacar a los científicos del laboratorio y llevárnoslos al mundo exterior para que nos cuenten a qué se dedican. Estaremos con ellos en el bar, en el gimnasio, en la piscina… ¡incluso en un aeropuerto!

 

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