Matemáticas aplicadas a la vida real

En este vídeo, Miguel Ángel Sabadell nos demuestra que las matemáticas sí que sirven para algo.

 

¿Para qué sirven las matemáticas? La asignatura más hueso de la programación escolar tiene un montón de aplicaciones, y la mayoría de nuestros objetos cotidianos existen gracias al álgebra, a la trigonometría o a la geometría. Y, aunque no nos vayamos a dedicar a la ingeniería, lo cierto es que saber matemáticas nos facilita la vida en acciones como efectuar transacciones bancarias básicas o llevar un seguimiento de la economía familiar.

En este vídeo, el divulgador Miguel Ángel Sabadell nos explica mediante dos ejemplos muy sencillos cómo las matemáticas están en la base de casi todo. Son puras anécdotas, pero nos demuestran realmente que las mates no son solo  números y letras en un libro de texto, sino que están muy presentes en el mundo real.

 

Timos

Imagina que tienes algo de  dinero ahorrado y decides invertirlo en bolsa, comprando acciones de una empresa X. Al día siguiente recibes una carta de una consultora que te dice que tus acciones van a bajar y, efectivamente, ese mismo día bajan. Y así hasta seis veces consecutivas. Después de esto, recibes una carta de la consultora que te dice que, a partir de ahora, si quieres seguir recibiendo las predicciones sobre tus acciones, tendrás que pagar 600 euros.

¿Los pagarías? Si es así, muy probablemente caigas en la trampa. Imagina que tienes una población de 32.000 personas con acciones. Las divides en dos grupos de 16.000 personas: a la mitad les mandas una carta diciendo que las acciones van a bajar, y a la otra mitad que van a subir. Al día siguiente, según las acciones hayan subido o bajado, te quedas con el grupo con el que aciertas (16.000 personas) y nuevamente, a 8.000 les mandarás una carta diciendo que van a subir las acciones y las otras 8.000 que van a bajar. Así sucesivamente, de forma que al final tendrás un grupo de 500 personas que han recibido las predicciones correctas. Si todos pican, el timador recibe 300.000 euros limpios.

 

Probabilidad

Imagina que tienes tres cajas, y en una de ellas se introduce un cheque de un millón de euros. ¿Cuál es la mejor estrategia para tratar de acertar la caja correcta? Cuando elegimos una caja de las tres, tenemos un tercio de las posibilidades de acertar, y dos tercios de equivocarnos.

Imagina que hemos elegido la caja roja, y en primer lugar se destapa la gris, que está vacía. Ahora las opciones son caja roja o caja amarilla. ¿Seguimos prefiriendo la roja o cambiamos de idea? ¿Cuál es la mejor opción? Hemos abierto la gris, que está vacía, pero recordemos que la caja gris y la amarilla, en conjunto, tenían dos tercios de posibilidades de contener el premio, así que ahora la caja amarilla tiene igualmente dos tercios de posibilidades de ser la premiada.  

Como explica Miguel Ángel Sabadell, ¡las  matemáticas pueden servir para que no te timen, y también para ganar en los concursos de la tele!

 

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