Los días eran más cortos cuando vivían los dinosaurios

Un nuevo estudio de conchas fósiles ha revelado que los días eran media hora más cortos hace 70 millones de años.

Un trozo de roca que llevaba millones de años enterrado se ha convertido en el nuevo reloj para comprender la rotación de la Tierra. Según el análisis de un caparazón bivalvo fosilizado de la era del Cretácico tardío, los días de nuestro planeta eran de solo 23 horas y media (media hora más cortos) hace 70 millones de años; es decir, la Tierra giraba más rápido en la etapa final de los dinosaurios de lo que lo hace hoy día, rotando solo 372 veces al año, en comparación con las 365 actuales.


Y es que el tiempo no es tan constante como imaginamos (sin contar conque, conforme envejecemos, nos da la impresión de que los días pasan cada vez más rápido). A pesar de que un día signifique una rotación completa de la Tierra sobre su eje y un año una vuelta completa al Sol, esto no siempre lleva la misma cantidad de tiempo.

La rotación de la Tierra está cambiando, lo que afecta a cuántas horas hay en un día y cuántos días en un año. Una rotación más lenta, equivale a un día más largo en la Tierra. Ahora, gracias a este nuevo trabajo, los paleontólogos han logrado medir con precisión cuánto tiempo y años pasaron en el final de la era de los dinosaurios, y todo gracias a una pequeña concha fósil.

 

Calculando las horas


El bivalvo extinto es Torreites sanchezi, que proviene de un grupo de bivalvos llamados rudistas, parecidos a un florero (que contaban con dos valvas asímétricas y una de ellas normalmente fijada al sustrato), que fueron aniquilados en el evento de extinción Cretácico-Paleógeno hace 66 millones de años, que acabó con la mayoría de los dinosaurios y de los que actualmente no existe nada similar.

¿Qué hace que sea tan especial? Aparte de que dominaban los ecosistemas de arrecifes, estos bivalvos contaban con una característica idéntica a las almejas modernas: los caparazones crecían a razón de una capa por día.

Como si de los anillos de un tocón de árbol se tratara, los científicos del Grupo de Investigación Ambiental y Geoquímica de la Universidad de Bruselas han contado las capas microscópicamente delgadas de un molusco extinto para calcular la duración de un día del Cretácico tardío. Los científicos pudieron estudiar estos anillos de crecimiento para obtener pistas sobre el medio ambiente del molusco en cada etapa.

"Tenemos entre cuatro y cinco puntos de datos por día, y esto es algo que casi nunca se obtiene en la historia geológica", explicó el geoquímico Niels de Winter, coautor del trabajo. "Básicamente, podemos ver un día hace 70 millones de años. Es bastante sorprendente".


Utilizaron un láser para tomar pequeñas muestras del caparazón y analizaron los oligoelementos que se encontraban dentro, lo que les dio información acerca de la temperatura y la química del agua en que vivía el bivalvo, y cómo cambió con el tiempo. El análisis mostró que la composición del caparazón cambió capa por capa, y creció más rápido durante el día que durante la noche. Los investigadores pudieron ver grupos de capas que se repetían en patrones claros, lo que indicaba cambios en las estaciones. Al contar cuidadosamente estas capas, el equipo determinó que había 372 días en cada ciclo anual.

 


El efecto de la gravedad de la Luna

La duración total del año no ha cambiado desde el Cretácico tardío: un año total constaba de 8.760 horas durante el Cretácico tardío, al igual que hace un año. Sin embargo, el giro de nuestro planeta se está volviendo progresivamente más lento, gracias a los efectos gravitacionales de nuestra Luna.

Estudios anteriores han demostrado que hace unos 1.400 millones de años, un día duraba solo 18 horas, básicamente porque la Luna estaba más cerca de nosotros, y hacía que la Tierra girara más rápido. Como la Luna se está alejando progresivamente de nuestro planeta, a una velocidad de unos 3,8 cm por año, las fuerzas cambiantes de las mareas están disminuyendo la velocidad de rotación de la Tierra.

 

molusco-fosil
AGU

Referencia: Niels J. Winter et al, Subdaily‐Scale Chemical Variability in a Torreites Sanchezi Rudist Shell: Implications for Rudist Paleobiology and the Cretaceous Day‐Night Cycle, Paleoceanography and Paleoclimatology (2020). DOI: 10.1029/2019PA003723

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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