Entrevista a Carlos González Pintado, participante español de la misión Apolo XI

“Armstrong tropezó en dos ocasiones al salir del módulo lunar; lo pasó muy mal”

El Ex Jefe de Operaciones y Subdirector del Complejo de Comunicaciones Espaciales Carlos González Pintado nos revela anécdotas inéditas del histórico momento de la llegada de los primeros astronautas a la Luna.

 

Mucha gente desconoce el papel vital que tuvo Madrid en el aterrizaje en la Luna de 1969. En aquella época, el Complejo de Comunicaciones Espaciales de Robledo, en Madrid se encargaba de supervisar las comunicaciones entre Houston y el Apolo XI, unas comunicaciones sin las cuales el aterrizaje en la Luna tal vez no hubiera sido posible.

Así lo narra Carlos González Pintado, Ex Jefe de Operaciones y Subdirector del Complejo de Comunicaciones Espaciales, y participante español en la misión Apolo XI, un privilegiado, pues muy pocos españoles era contratados por el Complejo: “solo los que sabíamos inglés”, cuenta, en una conferencia de prensa organizada por el Centro de Astrobiología INTA-CSIC, asociado aún hoy a la NASA.

El Complejo de Comunicaciones Espaciales de Robledo forma parte de una red mundial, aún gestionada por la NASA, y desde los años 60 poseía 6 antenas, equipadas para el seguimiento de misiones espaciales, 4 de las cuales siguen hoy operativas.

Durante la misión Apolo XI, el objetivo de técnicos como Carlos era supervisar las comunicaciones entre la nave espacial y Houston, sede del Centro Espacial Johnson de la NASA. Con tal cometido, Carlos tenía acceso incluso a las constantes vitales de los astronautas. En una entrevista con MUY INTERESANTE, Carlos revela algunas anécdotas que vivió en el momento preciso en que Armstrong bajó la escalerilla para depositar el pie en la Luna. Además, nos revela cuáles fueron los momentos más tensos, en los que las constantes vitales de los astronautas estaban disparadas.

“Cuando les oías hablar con la Tierra, no había ninguna clase de emoción en su voz, pasara lo que pasara. Pero una cosa es lo que dice la voz, y otra lo que dicen las señales biométricas”, revela, en una rueda de prensa previa a la entrevista.

El momento del alunizaje fue tenso, dado que el cometido de Armstrong era pilotar él mismo el módulo lunar para depositarlo en un lugar tranquilo sobre la Luna. El problema era que quedaba muy poco combustible para efectuar el alunizaje, unos 90 segundos, y 20 de ellos debían reservarse en caso de tener que abortar.

“Una vez se consiguió aterrizar en la Luna todos respiramos tranquilos, porque fue un descenso con problemillas”.

Según Carlos G. Pintado, Armstrong tropezó en dos ocasiones al salir del módulo lunar, momento en el que sus constantes vitales estaban disparadas: “En ese momento sus pulsaciones subieron por encima de 150”.

A su vez, revela otras anécdotas interesantes, como que los trajes espaciales de Armstrong y Aldrin pesaban 82 kilos en la Tierra, y que los astronautas tardaban aproximadamente 2 horas en colocárselos.

 

 

Laura Marcos

Laura Marcos

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