El paleontólogo que dirige un centro cultural hispano-japonés

Hoy nos sumergimos en un mundo de ciencia en blanco y azul para hablar de Japón, de expediciones científicas y de cambio climático. ¿Te vienes?

 

José Abel Flores Villarejo es catedrático y miembro del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca, además de dirigir el Centro Cultural Hispano-Japonés de la misma institución. Su relación con el país del sol naciente comenzó hace 35 años a través de una colaboración con una universidad japonesa, y desde entonces los viajes y la organización de intercambios estudiantiles no ha cesado. Dicen que, en sus charlas, este paleontólogo siempre habla de colores: “El blanco es el color de Japón, por ese manto blanco que recubre el suelo en el momento de la floración de los cerezos y también por la nieve del monte Fuji, visible desde muchos puntos del país”, nos explica en este capítulo de Ciencia en la Calle. “Pero, además, el blanco es el color de los colores, el del hielo, del Ártico y de la Antártida. Es el color de esos polos que son los extremos que están determinando todo ese gradiente clave para que todo nuestro sistema, la atmósfera y el océano, se mueva, para que la energía vaya de uno a otro sitio. Este motor ha existido desde que el planeta es el planeta, desde hace 4 000 millones de años prácticamente el blanco ha sido un color intermitente, ausente a veces también pero absolutamente determinante, no solo para aspectos geológicos sino para la propia vida: la vida existe y es tal como es porque tenemos blanco en el planeta”, reflexiona el científico.

Como paleontólogo, José Abel ha hecho varios viajes a la Antártida y su grupo de investigación está siendo testigo, a través de las muestras recogidas en los confines de nuestro planeta, de la velocidad a la que se produce el cambio climático: “Nosotros hacemos una reconstrucción del clima del pasado, de episodios cálidos y fríos, controlamos numerosos parámetros y ponemos de manifiesto cómo han sido y qué ha provocado esos cambios. Y la conclusión a la que hemos llegado es que recientemente esos patrones están siendo alterados y que las interferencias en el registro se deben a la sociedad humana, fundamentalmente a los vertidos y compuestos que se están emitiendo hacia la atmósfera y están dando lugar a un cambio dramático en el clima de una forma muy rápida y que hasta el momento no se conocía”.

Ciencia en la Calle es un proyecto realizado en colaboración con la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca. Nuestro objetivo es sacar a los científicos del laboratorio y llevárnoslos al mundo exterior para que nos cuenten a qué se dedican. Estaremos con ellos en el bar, en el gimnasio, en la piscina… ¡incluso en un aeropuerto!

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