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El futuro distópico de Blade Runner: ¡hemos llegado!

Alcanzamos la fecha de los acontecimientos de Blade Runner: noviembre de 2019 .

 

En 1982 se estrenaba una de las películas de ciencia ficción más icónicas, Blade Runner, dirigida por Ridley Scott. En concreto, Blade Runner pertenece al subgénero del ciberpunk, un estilo estético y artístico que hace referencia a la tecnología cibernética; y al punk, como símbolo de una sociedad sin ley, oscura y dominada por la tecnología.

 

El futuro distópico de Blade Runner ya no es un futuro como tal. En este preciso momento es el presente, dado que los hechos que transcurren en esta cinta están ambientados en noviembre de 2019. 

 

La película Blade Runner está basada en la novela de 1968 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. Pero el título final proviene de la novela The Bladerunner de Alan E. Nourse y de la novela Blade Runner (a movie).

 

En el año 2019 que imaginó Ridley Scott, la Tierra se nos presenta como un lugar hostil y muy contaminado. Existen las llamadas colonias del mundo exterior, lugares a los que solo los más privilegiados pueden emigrar; pero lo más importante: el desarrollo de la inteligencia artificial ha dado como fruto a los replicantes, máquinas con apariencia humana diseñadas para realizar los trabajos más duros, o para servir al ser humano.

 

Después de un altercado violento en una de las colonias del mundo exterior, los androides llamados replicantes pasan a ser considerados ilegales. El problema es que están infiltrados en la sociedad, pero pueden ser identificados un test emocional. Rick Deckard (Harrison Ford) es una especie de policía, blade Runner, cuya misión es identificarlos y eliminarlos. Hay que decir que los androides, con el objetivo expreso de que no evolucionaran, tienen una esperanza de vida limitada de solo 4 años.

 

Pues bien; algunos replicantes, para desconcierto de sus creadores, desarrollan emociones complejas propias del ser humano, como la empatía, la lujuria o la ambición. Aquí reside la tesis principal de la película: el debate entorno a la naturaleza de los androides con emociones y con libre albedrío.

 

Esta tesis se ha repetido con frecuencia en la literatura y el cine de ciencia ficción, incluso en la industria del videojuego. Uno de los autores más visionarios a este respecto fue Isaac Asimov, máximo exponente de la divulgación de la ciencia ficción, que escribió obras tan célebres como Yo Robot o la Saga Fundación.

 

Un ejemplo más reciente es el videojuego Detroit Become Human, en el que el jugador se pone al mando de 3 androides que rompen la barrera que les esclaviza para pasar de ser una mera máquina a experimentar emociones propias de los , los llamados divergentes; y de nuevo, con la capacidad de saltarse su programación para tomar decisiones, el libre albedrío.

 

En todos estos relatos se plantea un dilema clásico: ¿qué consideramos humano? ¿Son los animales biológicos de la especie Homo sapiens sapiens? ¿O lo serían también aquellas máquinas capaces de emular procesos del cerebro humano? ¿Es menos ‘humano’ un cerebro artificial?

 

Incluso la trilogía de Matrix, también catalogada en el género ciberpunk, plantea un debate similar en un futuro distópico en el que el ser humano es esclavizado por las máquinas; esta vez, entorno al concepto de qué es la realidad. ¿Es menos real una experiencia digital programada?

 

Aunque hoy existen androides capaces de realizar funciones cognitivas como percibir y reaccionar al entorno, razonar, aprender y resolver problemas; incluso, crear obras de arte.

 

Sin embargo las emociones son una tendencia biológica a reaccionar a determinados estímulos. Son una respuesta neurofisiológica en la que intervienen hormonas y neurotransmisores. Es decir, son mucho más sofisticadas  de lo que puede ser un proceso cognitiva como los que hemos descrito anteriormente.

 

Pongamos un ejemplo. Imagina que tienes fobia a las arañas. Puedo razonar contigo sobre por qué no debes temerlas (un proceso cognitivo), pero eso probablemente no hará que dejes de sentir miedo ante ellas (una emoción).

 

Las emociones siguen siendo uno de los mayores misterios del cerebro humano

 

La computación todavía no está lo bastante avanzada como para desarrollar androides capaces de emular emociones complejas. Otra característica clave difícil de emular en una máquina son los juicios, o la moral humana (el concepto del bien y del mal), de no ser que estos conceptos han sido programados expresamente en la máquina para interpretar situaciones determinadas.

 

Pero eso no significa que no puedan manipularnos emocionalmente. En 2017 se publicó un estudio en la revista PLOS ONE conocido como “Los ordenadores que ruegan para no morir”. En él, cada voluntario debía ejecutar la orden de desconectar a un robot, mientras estos rogaban que no acabasen con ellos no solo con señales de voz, sino también mediante gestos y movimientos corporales. Escalofriante, ¿verdad?

 

De los 89 voluntarios, a más de la mitad les resultó complicado apagar el robot y tardaron más de lo normal en hacerlo, y 13 de ellos prestaron atención a sus demandas y no lo desconectaron. ¿Qué hubieras hecho tú?

 

Volviendo a Blade Runner: como podemos ver, sus predicciones no acertaron entorno a la complejidad de la inteligencia artificial para el año 2019, pero su desarrollo es tan rápido que puede que en no demasiadas décadas el ser humano tenga que enfrentarse a este debate filosófico con contundencia.

 

El mundo de Blade Runner en 2019 destaca porque los humanos están abandonando progresivamente la Tierra para marcharse a las llamadas colonias del mundo exterior. Una predicción que parece muy probable, según científicos como el fallecido Stephen Hawking, que recomendaba ir buscando un plan B en el momento en que la Tierra deje de ser un lugar habitable para la vida tal y como la conocemos. Y eso, antes o después, ocurrirá.

 

En cualquier caso, para el año 2024 está programada la misión Artemisa, que colocará a nuevos hombres y a las primeras mujeres sobre la Luna y establecerá una nueva estación espacial, la Gateway, como zona de repostaje tal vez, entre la Luna y Marte. Esta misión plantea la posibilidad de que la Luna se convierta en una zona turística en la que pasar unos días de vacaciones. Ya existen empresas planeando vuelos comerciales o incluso venta de terrenos en nuestro satélite natural.

 

Y en cuanto a los coches voladores… Los drones son lo más parecido a los vehículos pilotados por el aire que vemos en Blade Runner. Los drones taxi vuelan desde 2017 en ciudades como Dubai. Además, los drones sin pasajero son contemplados para muchos usos dentro del sector del transporte: desde dones ambulancia hasta dones antiincendios.

 

Independientemente de su acercamiento o no a nuestro presente a nivel superficial, Blade Runner es una obra maestra, célebre por la actualidad de la tesis que plantea, y que nos vemos obligados a seguir cuestionándo a medida que la inteligencia artificial vaya desarrollándose.

 

Ya aquí va mi predicción para el futuro. El ser humano tiene dos opciones: aprendemos a convivir con la tecnología y la usamos para mudarnos a otro rincón del cosmos, o algún día la Tierra dejará de ser habitable y la vida tal y como la conocemos desaparecerá. Como lágrimas en la lluvia.

 

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