Curiosity capta unas inusuales nubes brillantes en Marte

Un equipo científico está estudiando las nubes captadas por el 'rover' de la NASA. El estudio de las nubes, más altas y brillantes de lo esperado, servirá para aprender más detalles sobre el planeta rojo.

No es habitual ver días nublados en Marte, que posee una atmósfera fina y también seca. Las nubes, normalmente, se suelen ver en el ecuador del planeta en la época más fría del año, cuando Marte está más alejado del Sol durante su órbita ovalada.

No obstante, los científicos tras el rover Curiosity, el robot más longevo del planeta rojo –estudia sus características desde 2012– ha captado unas imágenes inusuales: nubes sobre el Curiosity en una zona inesperada, y en una época mucho más temprana de lo esperado. 

Así lo detalla la NASA en un comunicado, publicado a finales de mayo. Se trata de “tenues bocanadas llenas de cristales de hielo que dispersaban la luz del sol poniente o crepúsculo, algunas de ellas relucientes y coloridas”.

No hay duda de que las imágenes son espectaculares; sin embargo, lo más destacable de estas imágenes es que podrían ayudan a los científicos a comprender cómo se forman las nubes en Marte y por qué estas son diferentes.  

De hecho, el equipo de Curiosity ya ha hecho un nuevo descubrimiento: las nubes que aparecen más pronto de lo esperado en el año marciano también se encuentran en altitudes más altas de lo habitual.

La mayoría de las nubes marcianas flotan a no más de 60 kilómetros en el cielo y están compuestas de hielo de agua. Pero las nubes que Curiosity ha captado están a mayor altitud, donde hace mucho más frío, lo que indica que probablemente estén hechas de dióxido de carbono congelado o hielo seco. 

Las estructuras finas y onduladas de estas nubes son más fáciles de ver con imágenes de las cámaras de navegación en blanco y negro de Curiosity. Pero son las imágenes en color de la Mast Camera del rover, o Mastcam, muestran cómo estas nubes literalmente ‘brillan’.

Detectadas justo después de la puesta del sol, sus cristales de hielo captan cómo la luz se va desvaneciendo por a poco, lo que hace que parezcan brillar en un cielo cada vez más oscuro. Estas nubes crepusculares, también conocidas como nubes ‘noctilucentes’ (del latín, ‘brillo nocturno’), se vuelven más brillantes a medida que se llenan de cristales; luego, se oscurecen conforme el Sol va descendiendo en el cielo. 

Aún más impresionantes son las nubes iridiscentes o ‘nácar’, que son un conjunto de colores pastel relucientes. Este color característico se debe a que las partículas de la nube son casi idénticas en tamaño, según Mark Lemmon, científico atmosférico del Instituto de Ciencias Espaciales en Boulder, Colorado: "Eso suele suceder justo después de que las nubes se hayan formado y crecido todas al mismo ritmo". 

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