Dos ojos, dos brazos, dos piernas… Así se construye un ser humano

Los genes homeóticos se encargan de dirigir el tráfico de células durante la construcción de nuestro cuerpo.

 

Contar con dos brazos y dos piernas, carecer de alas y caparazón o tener un par de orejas simétricamente colocadas a ambos lados de la cabeza lo debemos a unos genes llamados homeóticos, que funcionan como un preciso manual de instrucciones. Su misión consiste en dirigir el tráfico de células durante la construcción de nuestro cuerpo para que adquiera su forma tridimensional sin errores, tanto en el aspecto exterior como en las estructuras internas.

Porque modelar un organismo en 3D no es sencillo. Cuando la vida se hizo compleja, hubo que crear tejidos diferenciados y asegurarse de que ocupaban el lugar adecuado, Las instrucciones iniciales, dictadas por los genes Hox, señalan a las células si forman parte de la cabeza, el tórax, el abdomen o las extremidades. Los humanos surgen de una treintena de segmentos que se forman ordenadamente con la precisión de un reloj suizo.

 

Genes muy enrollados

Investigadores de la Universidad de Ginebra, el Suiza, desvelaron que durante los primeros momentos del desarrollo embrionario, los citados genes Hox están ‘dormidos’ y enrollados como un carrete de hilo dentro del ADN. En el momento oportuno, la cadena de ácido desoxirribonucleico se desenrolla y salen a escena los fragmentos de material genético correspondientes a las vértebras cervicales, las torácicas, las lumbares… Un nuevo gen emerge de la bobina cada 90 minutos. Todos los segmentos de la futura persona están listos para dar le siguiente paso y crear estructuras más complejas en el transcurso de 48 horas.

La distinción de derecha e izquierda a la hora de ubicar los órganos también es fundamental, otro paso clave. El neurotransmisor serotonina desempeña un papel determinante para que la pelota de células inicial, la blástula, experimente un desarrollo asimétrico que ponga el hígado, el páncreas, o el corazón en su sitio.

En 2017 fue publicado un estudio que explicaba con más detalle el proceso por el que el corazón se sitúa a la izquierda. Los genes que inducen los movimientos celulares permanecen desactivados tras el nacimiento. Pero durante el desarrollo embrionario, las células deben moverse y, en ocasiones, recorrer grandes distancias para situarse en el lugar adecuado. Para ello, son necesarias determinadas proteínas, que son producto de los genes ya mencionados. Estas proteínas se encargan de convertir una célula inmóvil en móvil. Si estas proteínas no funcionan, el embrión no progresa y muere.

En su origen, el  corazón aparece en la línea media del cuerpo. Pero determinadas fuerzas celulares asimétricas, más prominentes desde la derecha,  impulsan la lateralidad del corazón en los vertebrados hacia la izquierda.

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