Descubren una estrella 'vampiro' a 3.000 años luz de distancia de la Tierra

La estrella está succionando el gas de una estrella vecina, una enana marrón, en un frenesí de alimentación cósmico.

(Producción Ramiro J. Angulo)

 

A pesar de que han pasado ya dos años desde la culminación de la misión Kepler (alias caza-planetas) de la NASA, sus datos siguen desvelando nuevos misterios. Ahora, un equipo de astrónomos de la agencia espacial estadounidense afirman haber identificado una estrella previamente desconocida (una enana blanca) que está dándose un festín cósmico con su compañera de sistema, una pequeña enana marrón, canibalizando el gas hasta acabar emitiendo un intenso fulgor. Este tipo de interacción se conoce como estrella variable cataclísmica, aunque su nombre más popular es: estrella vampiro.


Según la NASA, en dicho estallido, el brillo de la estrella aumentó 1.600 veces en menos de un día, antes de empezar a perder intensidad. Los astrónomos pueden explicar por qué ocurrió el estallido, pero el aumento del brillo sigue siendo un misterio. El disco creado alrededor de la enana blanca alcanzó la asombrosa temperatura de 11.700 ºC en el pico del estallido, más del doble de la temperatura de la superficie del Sol (5.506 ºC). Es el mismo proceso que ocurre, aunque a una escala mucho mayor, alrededor de los agujeros negros supermasivos.


''Las dos estrellas están tan cerca que la fuerte gravedad de la enana blanca le quita material a la enana marrón, absorbiendo su esencia como un vampiro'', según la NASA.

 

Gracias de nuevo, Kepler

Kepler / K2: Encuesta de antecedentes es el software que emplearon los expertos. Analiza cada píxel de los datos de archivo de Kepler para detectar saltos repentinos en el brillo. En esencia, actúa como un detective para encontrar pistas de explosiones muy rápidas y misteriosas en el universo.

El sistema que encontraron incluye una estrella enana blanca con una compañera enana marrón aproximadamente una décima parte de su masa, que orbita a la enana blanca cada 83 minutos. Recordemos que una enana blanca es el remanente central de una vieja estrella moribunda con una masa similar al Sol pero con el volumen de la Tierra. La enana blanca es increíblemente densa; su contraparte marrón es demasiado grande para ser clasificada como planeta, pero demasiado pequeña para ser considerada una estrella.


Debido a que la estrella no se alimenta constantemente, se atenúa y se ilumina, pero el aumento en el brillo fue inconsistente, en comparación con otras novas enanas, lo que sugiere, según los investigadores, una nueva física detrás de este tipo de estallidos.

 


Grupos de estrellas


La mayoría de las estrellas que existen en la Vía Láctea son estrellas binarias o dobles y este sistema ubicado a 3.000 años luz de distancia de la Tierra, cerca de la constelación de Escorpio, es un ejemplo de ello. Se encuentran a aproximadamente la misma distancia que la luna de la Tierra y esta cercanía permite que la fuerte gravedad de la enana blanca separe el material de la enana marrón, creando un disco de acreción y provocando un súper estallido.


Cuando una estrella similar al sol llega al final de su vida y quema todo su combustible, se infla para formar una gigante roja y explota aproximadamente la mitad de su masa. Los planetas y asteroides cercanos son consumidos por la explosión. Atrás quedará una enana blanca ardiente y los planetas y asteroides que sobrevivieron al suceso se alejarán más y más de la enana blanca porque la estrella ya no tendría la misma fuerza gravitatoria sobre ellos. Finalmente, las enanas blancas se enfrían lentamente a medida que envejecen.

Los investigadores dicen que este descubrimiento, realizado en colaboración con el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial y la Universidad de Notre Dame de EE. UU., proporciona nuevas ideas sobre los sistemas estelares de 'vampiros' y el destino de nuestro propio Sol.

"Los próximos pasos en este proyecto son analizar todos los datos de Kepler y extenderlos a los datos del Satélite de Encuesta de Exoplanetas en Tránsito, conocido como TESS", afirma Ryan Ridden-Harper, líder del trabajo. "Esto nos ofrecerá una mejor comprensión de las explosiones más rápidas del universo. Y por el camino, podríamos descubrir algunos eventos raros que ningún otro telescopio sería capaz de encontrar".

 

Referencia: R Ridden-Harper et al. Discovery of a new WZ Sagittae-type cataclysmic variable in the Kepler/K2 data, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (2019). DOI: 10.1093/mnras/stz2923

 

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NASA and L. Hustak (STScI)

Ilustración de la NASA de la enana blanca canibalizando la nova enana marrón.

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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