Vive rápido, muere joven

Reproducirse a edad muy temprana y desaparecer pronto puede ser la mejor opción de una especie para sobrevivir a las grandes extinciones.

Pero hubo animales que se las arreglaron para sobrevivir. Un estudio de paleontólogos del Museo de Historia Natural de Utah y la Universidad de ese estado ha demostrado que un grupo de antiguos mamíferos conocido como terápsidos se adaptó a las nuevas condiciones hostiles y superó el mal trago. 

¿Cómo lo hicieron? Según los investigadores, disminuyendo sus expectativas de vida y reproduciéndose a edades más tempranas que sus antecesores. Los científicos han estudiado los patrones de crecimiento de estos animales a partir de fósiles muy bien preservados del Karoo, una meseta semidesértica del sur de Sudáfrica. 

Los restos pertenecían a ejemplares de antes y después de la Gran Mortandad, lo que ha permitido compararlos y estimar sus edades y tasas de supervivencia. Los trabajos se centraron en los muy abundantes fósiles de Lystrosaurus, un género de terápsidos que sobrevivió con mucho éxito a la extinción pérmico-triásica, tras la que dominaron los ecosistemas terrestres durante millones de años. 

La edad media de los ejemplares hallados de este animal que vivieron antes del gran desastre era de 12-14 años; los de después tenían 2 o 3, lo que implica que tras el cataclismo se reproducían cada vez más jóvenes. Este cambio afectó a su anatomía: antes de la gran extinción, eran del tamaño de un hipopótamo pequeño; tras ella, del de un gran perro, en parte debido a la alteración de su expectativa de vida. 

Los modelos ecológicos demuestran que, al reproducirse muy joven, el Lystrosaurus habría incrementado en un 40 % sus posibilidades de supervivencia en un entorno impredecible como el que siguió a la Gran Mortandad.

Este fenómeno se ha documentado también en tiempos modernos: en el siglo pasado, el bacalao común o del Atlántico estuvo al borde de la extinción por la sobrepesca. Los ejemplares supervivientes comenzaron a reproducirse cada vez antes y redujeron su tamaño como táctica para escapar a su fin. 

Foto (Ken Angielczyk): Espécimen de Lystrosaurus del Museo Albany de Grahamstown, Sudáfrica.

Etiquetas: animalescienciaevolución

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