Urano, el planeta del revés

Cada planeta del sistema solar tiene su peculiaridad, la de Urano es que su eje de rotación está tumbado y sus polos apuntan en dirección al Sol. Esto tiene efectos fascinantes, como el hecho de que el otoño y la primavera en el ecuador de Urano sean más calurosos que su verano.

Urano, el gigante helado, es uno de los planetas más peculiares de nuestro sistema solar. Tiene un tamaño y una composición casi idénticos a los de Neptuno y sin embargo es considerablemente menos masivo. Además, estando más cerca del Sol que Neptuno tiene una temperatura menor y no muestra los patrones de bandas que sí muestran Júpiter o Saturno, ni apenas manchas ni nubes como las que vemos en Neptuno. Pero lo más peculiar de Urano no es eso, sino que parece orbitar de lado. Su eje de rotación está tan inclinado que los polos apuntan directamente al Sol en ciertas épocas del año de Urano.

El eje de rotación de la Tierra también está inclinado, por supuesto, pero sus poco más de 23 grados no son nada en comparación con los 98 de Urano. Esta inclinación del eje de rotación terrestre es la responsable de las diferentes estaciones del año. El caluroso verano y el frío invierno no tienen nada que ver con la distancia de la Tierra al Sol, sino con qué parte de la Tierra apunta directamente al Sol y qué parte no. Si no fuera así, el verano y el invierno ocurrirían a la vez en ambos hemisferios, en vez de ocurrir en momentos opuestos del año. Además, el momento más cercano de la órbita terrestre a nuestra estrella, el perihelio, se sitúa en torno al 4 de enero, en pleno invierno en el hemisferio norte.

Por supuesto la Tierra no es el único planeta con estaciones. Júpiter y Venus tienen sus ejes muy próximos a la vertical, por lo que sus estaciones son muy suaves, mientras que Marte, Saturno o Neptuno tienen una inclinación similar a la terrestre. En cada planeta las estaciones durarán tiempos diferentes, en función del tiempo que tarde dicho planeta en completar una órbita alrededor del Sol. En la Tierra las estaciones duran unos 3 meses o 90 días. En Marte se alargan hasta durar cada una unos 7 meses. En los gigantes del sistema solar es todavía más exagerado y podemos ir desde los 3 años por estación de Júpiter hasta los más de 40 años para Neptuno. En el caso de Urano las estaciones duran alrededor de 21 años, pues su periodo orbital es de 84. Esto significa que Urano ha completado menos de 3 vueltas al Sol desde que fue descubierto en 1781 por el astrónomo británico William Herschel.

Como podrás imaginar, la inusual inclinación del eje de rotación de Urano provocará también unas estaciones bastante atípicas. Durante el verano el hemisferio correspondiente (actualmente el hemisferio sur) estará completamente iluminado de forma permanente. Al estar actualmente el polo sur orientado en dirección al Sol, éste recibe luz constantemente. De hecho, si pudiéramos situarnos sobre el polo sur de Urano veríamos como el Sol describe círculos por el cielo sin ponerse. Al inicio del verano iría subiendo día tras día desde el horizonte hasta situarse sobre nuestras cabezas para más adelante seguir describiendo estos círculos en dirección inversa. En el hemisferio norte se vivirá la situación opuesta. Ahora mismo estará sumido en un periodo de oscuridad que durará hasta el equinoccio de primavera (que tendrá lugar en 2049).

Pero aunque estas estaciones sean mucho más duraderas que las terrestres, en esencia son bastante similares. En verano hace más calor porque recibe más luz del Sol, mientras que en invierno hace más frío porque recibe menos luz del Sol. No es así para el ecuador de Urano. En la Tierra los habitantes de las regiones cercanas al ecuador no experimentan gran diferencia en las ecuaciones, pues siempre reciben la misma cantidad de luz solar. En definitiva, sea verano, otoño, invierno o primavera, cerca del ecuador terrestre siempre hace calor. En el caso del gigante helado, tanto el verano como el invierno son similares y son además las estaciones más frías. En esta época del año el Sol apenas se levanta sobre el horizonte, no alcanzando nunca más de 8 grados por encima o por debajo del horizonte. Por tanto tampoco llegaría a hacerse completamente de noche.

En primavera y en otoño, por el contrario, se daría la situación más familiar de alternancia entre el día y la noche. Al acercarnos al equinoccio el Sol iría subiendo sobre el horizonte por el día y sumergiéndose por la noche, pero al sobrepasar esta fecha volvería a bajar, hasta llegar de nuevo al solsticio. De esta forma, la primavera y el otoño del ecuador de Urano serían estaciones más cálidas que el verano.

Todo esto partiendo por supuesto de la base de que en Urano, da igual la época del año, nunca hace verdadero calor. La temperatura media de las capas altas de su atmósfera está en torno a los 58 Kelvin, o aproximadamente -220 grados celsius. Desde que la sonda Voyager 2 visitó Urano en 1986 no hemos podido visitar el gigante helado. Actualmente no hay ninguna misión planeada para visitar de nuevo este lejano mundo, aunque eso podría cambiar próximamente.

Referencias:

Origins, Worlds, and Life: A Decadal Strategy for Planetary Science and Astrobiology 2023-2032, National Academies Press, 2022, doi:10.17226/26522

Munsell, Kirk, 2007, NASA: Solar System Exploration: Planets: Uranus: Facts & Figures, NASA

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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