Una tormenta solar masiva golpeó la Tierra hace 2.600 años (y podría volver a suceder)

Tales explosiones de plasma y radiación electromagnética del Sol tienen el potencial de amenazar seriamente la vida en la Tierra.

 

¿Debería preocuparnos la posibilidad de una tormenta solar? Según un reciente estudio publicado en la revista PNAS, una gigantesca tempestad solar golpeó la Tierra hace unos 2.679 años unas 10 veces más fuerte que cualquier tormenta solar registrada en la actualidad.

Estos hallazgos sugieren que tales explosiones se repiten con regularidad en la historia de la Tierra, y podrían causar estragos si nos golpeasen en estos momentos, dada la dependencia del mundo con respecto a la electricidad.

 

Evento solar de protones



El Sol puede bombardear la Tierra con una explosión de partículas altamente energéticas conocida como evento solar de protones. Estas "tormentas de protones" pueden poner en peligro tanto a personas como dispositivos electrónicos, ya sea en el espacio o en el aire.

Además, cuando una tormenta de protones golpea la magnetosfera de la Tierra, la capa de partículas cargadas eléctricamente, queda atrapada por el campo magnético de la Tierra. Cuando la tormenta solar causa una perturbación en la magnetosfera de nuestro planeta, se denomina tormenta geomagnética que puede causar devastación en las redes eléctricas de todo el planeta.

 

Por ejemplo, en 1989, un estallido solar apagó toda la provincia canadiense de Quebec en segundos, dañó los transformadores hasta Nueva Jersey y casi apagó las redes de energía de los Estados Unidos desde el Atlántico medio hasta el Pacífico Noroeste.

Los científicos han analizado las tormentas de protones durante menos de un siglo. Como no es mucho tiempo, es posible que no tengan una buena estimación de la frecuencia con la que ocurren las erupciones solares extremas o de lo poderosas que pueden llegar a ser.

 

"Hoy en día, tenemos una gran cantidad de infraestructura que podría dañarse gravemente y viajamos en el aire y el espacio donde estamos mucho más expuestos a la radiación de alta energía", comentó Raimund Muscheler, físico ambiental de la Universidad de Lund (Suecia) y coautor del trabajo.

 

Una amenaza cercana



El llamado Evento Carrington de 1859 pudo haber lanzado alrededor de 10 veces más energía que el que se produjo tras el apagón de Quebec en 1989, lo que la convirtió en la tormenta geomagnética más poderosa conocida, según un estudio realizado en 2013 por Lloyd's of London. Pero es que el mundo se ha vuelto mucho más dependiente de la electricidad desde el s. XIX y si una tormenta geomagnética igualmente poderosa nos golpeara ahora, los cortes de energía podrían durar semanas, meses o incluso años, mientras las empresas de servicios públicos luchan por reemplazar partes clave de las redes eléctricas.

 

Ahora, los investigadores han encontrado átomos radiactivos atrapados en el hielo en Groenlandia que sugieren que una enorme tormenta de protones golpeó la Tierra en el 660 a. C. aproximadamente, una que podría eclipsar el evento de Carrington.

Investigaciones anteriores encontraron que las tormentas extremas de protones pueden generar átomos radiactivos de berilio-10, cloro-36 y carbono-14 en la atmósfera. La evidencia de tales eventos es detectable en los anillos de los árboles y en los núcleos de hielo, lo que potencialmente brinda a los científicos una forma de investigar la actividad solar antigua.

 

Los científicos examinaron el hielo de dos muestras de núcleos tomadas de Groenlandia. Notaron un pico de berilio radioactivo-10 y cloro-36 hace unos 2.610 años, lo que coincide con una investigación anterior.

Estudios previos detectaron otras dos tormentas de protones antiguas de una manera similar: una sucedió sobre el año 993-994 a.C. y la otra sobre 774-775 a.C. Esta última es la mayor erupción solar conocida hasta la fecha.

 

En cuanto al número de protones de alta energía, el 660 aC. y los eventos del año 774-775 de A.D. son aproximadamente 10 veces más grandes que la tormenta de protones más fuerte vista en la actualidad, ocurrida en 1956, según Muscheler.

Según los expertos, si estas tormentas solares antiguas "estuvieran conectadas con una tormenta geomagnética, supondría que superarían los peores escenarios que a menudo se basan en eventos de tipo Carrington".

Aunque se necesita más investigación para ver cuánto daño podrían causar tales erupciones, este trabajo sugiere que "estos enormes eventos son una característica recurrente del sol; ahora contamos tres eventos grandes durante los últimos 3.000 años. Puede que haya más que aún no hayamos descubierto", concluye Muscheler.

 

Referencia: Multiradionuclide evidence for an extreme solar proton event around 2,610 B.P. (∼660 BC) Paschal O’Hare, Florian Mekhaldi, Florian Adolphi, Grant Raisbeck, Ala Aldahan, Emma Anderberg, Jürg Beer, Marcus Christl, Simon Fahrni, Hans-Arno Synal, Junghun Park, Göran Possnert, John Southon, Edouard Bard, ASTER Team, and Raimund Muscheler PNAS published ahead of print March 11, 2019 https://doi.org/10.1073/pnas.1815725116

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

CONTINÚA LEYENDO