Una sonda choca contra la luna del asteroide Didymos

Hace unas horas, sobre las 21:14 CEST de ayer, una sonda de la NASA ha chocado contra un asteroide cercano a la Tierra. La administración estadounidense ha perdido completamente el contacto con la nave. Futuras investigaciones aclararán la gravedad del asunto. Pero no las causas, porque eso lo tenemos muy, muy claro: esta colisión ha sido intencionada.

 

Hace unas horas, sobre las nueve y cuarto de la noche hora peninsular española, una sonda de la NASA ha chocado contra un asteroide cercano a la Tierra. La administración estadounidense ha perdido completamente el contacto con la nave. Futuras investigaciones aclararán la gravedad del asunto. Pero no las causas, porque eso lo tenemos muy, muy claro: esta colisión ha sido intencionada. Ha sido de hecho el objetivo principal de la misión DART, que fue lanzada el pasado 24 de noviembre de 2021 a bordo de un cohete Falcon 9, de SpaceX. Desde entonces la sonda, que recibe el mismo nombre que la misión, DART, se ha dirigido a su objetivo, la pequeña luna que orbita alrededor del asteroide 65803 Didymos, para chocar con ella y estudiar cómo dicha colisión es capaz de alterar su trayectoria alrededor del asteroide principal.

Didymos es un pequeño asteroide del tipo conocido como Objeto Próximo a la Tierra (o NEO, por sus siglas en inglés). Estos objetos son aquellos cuya órbita los lleva a acercarse considerablemente a nuestro planeta. Si además cruzan la órbita de la Tierra en su trayectoria alrededor del Sol y tienen un diámetro de más de 140 metros, son considerados también como Objetos Potencialmente Peligrosos. Didymos cumple ambos requisitos, pues su órbita cruza la de la Tierra y tiene un diámetro de 780 metros. Este asteroide fue descubierto en 1996, aunque la luna que lo orbita no fue descubierta hasta 2003. El satélite recibe el nombre de Dimorphos y tiene un diámetro de unos 170 metros, orbitando alrededor de Didymos a unos 1 200 metro de distancia y tardando casi 12 horas en completar cada órbita.

La misión DART de la NASA tiene como objetivo impactar sobre la luna Dimorphos, para estudiar cómo esa colisión afecta a su trayectoria. Esta es la primera misión cuyo objetivo principal es investigar formas de defendernos de asteroides potencialmente peligrosos. Creemos que podría haber varios miles de objetos de más de 140 metros de diámetro cuya órbita los haría pasar relativamente cerca de la Tierra, de los cuales tenemos controlados a unos cientos, aunque estamos muy seguros de que ninguno de ellos impactará contra la Tierra durante este siglo. Pues bien, el 26 de septiembre de 2022, DART chocó contra este satélite, cambiando ligeramente su trayectoria. Aún es muy pronto para saber si el efecto de esta colisión ha sido el esperado, pero en los próximos días deberíamos recibir los datos recabados por el nanosatélite LICIACube, que se separó del impactor principal 10 días antes de la colisión y siguió su estela precisamente para realizar este estudio posterior.

NASA/JHUAPL | Sencillo esquema de la misión DART
NASA/JHUAPL | Sencillo esquema de la misión DART

Además de este seguimiento inmediatamente posterior al impacto, pues LICIACube sobrevolará la luna Dimorphos apenas tres minutos después de la colisión, la Agencia Espacial Europea está desarrollando una misión que estudiará el sistema en detalle en 2027, cuando llegue al sistema tras ser lanzada en 2024. Esta misión de la ESA recibirá el nombre de Hera y llevará a bordo dos nanosatélites, Milani y Juventas.

Con esta misión se pretende estudiar la posibilidad de evitar una futura colisión de uno de estos NEOs con nuestro planeta. La ventaja de este tipo de maniobras es que, si descubriéramos un asteroide que va a chocar contra el planeta con años de ventaja, un pequeño empujón de una sonda cientos de veces más pequeña sería suficiente como para cambiar su trayectoria y evitar la colisión. Se han propuesto otros métodos de evitar este tipo de catástrofes, aunque pocos de ellos se comparan en eficacia y coste al estudiado por la misión DART.

Otras propuestas incluirían la detonación de bombas núcleares sobre la superficie del asteroide, o la instalación de una superficie reflecatante, compuesta de pintura blanca probablemente, que reflejara la luz del Sol, impulsando débil pero constantemente al asteroide en la dirección contraria. Otra opción sería hacer incidir un potente láser sobre él, de forma que una región minúscula de su superficie se calentara considerablemente y funcionara como un cohete temporal. La opción de hacer explotar potentes bombas sobre el asteroide no funcionaría por ejemplo para asteroides cuya superficie está formada de material suelto y no de roca firme, pues lo que conseguiríamos es crear una nube enorme de millones de fragmentos más que desviar el asteroide. Por otro lado, las opciones de cubrir el asteroide con una capa reflectora o iluminarlo con un láser no funcionarían con asteroides con una rotación muy rápida. Además, todas estas propuestas son considerablemente más elaboradas, complejas y caras que la de hacer chocar un objeto pequeño a gran velocidad contra el asteroide, que tiene la ventaja de funcionar con cualquier tipo de asteroide.

Con suerte esta misión y futuros esfuerzos en esta misma dirección podrán evitar el final apocalíptico retratado en películas como Armageddon o Deep Impact. Con más suerte todavía, nuestra respuesta a esta amenaza, si alguna vez sucede, será más inteligente que la mostrada en la película No mires arriba.

Referencias:

2021, Double Asteroid Redirection Test (DART), Planetary Defense Coordination Office, NASA

2021, DART, ESA

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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