Una bacteria resistente existía en los erizos antes de que usáramos antibióticos

La bacteria Staphylococcus aureus ha vivido en la piel de los erizos desde hace 200 años. En este caso, la culpa no es del mal uso de los antibióticos.

Las bacterias resistentes a los antibióticos son una gran amenaza mundial. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), cada año muere un millón de personas a causa de enfermedades provocadas por bacterias que no responden a los antibióticos. Esto puede conducir a una situación tan dantesca como que en pleno siglo XXI una pequeña herida que se infecte te pueda costar la vida. Ahora, un equipo de investigadores ha descubierto que el surgimiento de la superbacteria Staphylococcus aureus no es fruto de un mal uso de los antibióticos, sino que se originó en los erizos de una manera muy curiosa.

Lo que han encontrado los investigadores es que esta bacteria resistente apareció como resultado de una lucha evolutiva entre hongos y bacterias en la piel de los erizos. La bacteria está presente en la piel de los erizos y el hongo parasitario también. La función de este es segregar antibiótico para acabar con la bacteria. La bacteria, por su parte, trata de sobrevivir desarrollando resistencia al antibiótico. La bacteria pasó posteriormente al ganado y a los humanos. El surgimiento de la superbacteria tuvo lugar hace 200 años.

Aunque el uso de antibióticos suele impulsar la evolución de las superbacterias, este estudio publicado recientemente en Nature, muestra los orígenes de algunas bacterias resistentes a los antibióticos en la naturaleza. "Sabemos que los genes de resistencia se introdujeron en los genomas de los patógenos antes de que los humanos usaran antibióticos, pero esto describe realmente un mecanismo de cómo podría ocurrir", dijo a Live Science Ewan Harrison, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Cambridge y del Instituto Wellcome Sanger del Reino Unido.

El SARM (Staphylococcus aureus resistente a meticilina) es una cepa de la bacteria estafilocócica resistente a los antibióticos y, por tanto, es más difícil de tratar si entra en el cuerpo de los seres humanos o del ganado y provoca una enfermedad. Los investigadores investigaron el mecC-MRSA, una forma relativamente rara de la superbacteria que es responsable de aproximadamente 1 de cada 200 infecciones humanas por SARM, según un comunicado de la Universidad de Cambridge.

El mecC-MRSA se descubrió en 2011 y se creía que había surgido en vacas a las que se les había administrado grandes cantidades de antibióticos. Sin embargo, investigaciones anteriores también han descubierto que hasta el 60 % de los erizos europeos lo portan. El hongo de los erizos, Trichophyton erinacei, crea sus propios antibióticos de penicilina de forma natural para combatir las bacterias.

Los investigadores creen que este tipo de SARM probablemente evolucionó por primera vez en los erizos, aunque no están seguros de cómo el mecC-MRSA pasó a los humanos. "Sabemos que estos genes de resistencia existen en el suelo y en las bacterias del suelo, y animales como los erizos y otros animales salvajes tienen obviamente mucho más contacto con el suelo en el día a día que la mayoría de nosotros", dijo Harrison.

Los científicos apuntan que la superbacteria podría haber saltado a los humanos al tener contacto directo con los erizos. Sin embargo, creen que los erizos no son un riesgo y que no debemos temerlos. El mecC-MRSA también se encuentra en el ganado, por lo que estos animales, u otro no identificado, pueden haber actuado como intermediarios. Otros linajes de SARM estudiados por los investigadores se originaron en la época en la que se introdujo la penicilina (década de 1940), lo que sugiere que, en esos casos, nuestro uso de antibióticos ejerció una presión selectiva para la resistencia.

Ninguna de las muestras de erizos analizadas en España ha dado positivo para esta superbacteria. En los países que sí se ha encontrado (Reino Unido, Dinamarca, República Checa, Portugal y Nueva Zelanda) lleva más de 200 años y las infecciones por mecC-MRSA de erizos a humanos son raras.

Lo ideal es no molestar a la fauna silvestre. En caso de tener contacto con un erizo salvaje que, insistimos, no se debería tener, lo único que debemos hacer después es lavarnos las manos.

 

Fuente: Larsen, J., Raisen, C.L., Ba, X. et al. Emergence of methicillin resistance predates the clinical use of antibiotics. Nature (2022). https://doi.org/10.1038/s41586-021-04265-w

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