Un paciente con ELA avanzado logra comunicarse a través de un implante cerebral

El hombre, de 37 años, no podía hablar con su familia desde febrero de 2019. Así es como lo han conseguido:

Un enfermo de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) con parálisis total debido a la progresión de la enfermedad, que ni siquiera puede mover los ojos, ha sido capaz de “hablar” con su familia, de poder comunicarse gracias a un implante cerebral (interfaz cerebro-máquina) que le permite controlar un teclado con la mente.

Este trastorno, también conocido como enfermedad de la neurona motora, afecta el cerebro y los nervios que controlan el movimiento. Y, con el tiempo, puede causar parálisis y que los pacientes queden "atrapados" en una condición llamada pseudocoma en la que las personas están conscientes y perciben el mundo que les rodea, pero no pueden moverse ni hablar.


Los científicos, que publican su estudio acerca de este hito en la revista Nature Communications, dicen que el nuevo método de comunicación, impulsado por sus pensamientos, puede ofrecer una ventana de esperanza a miles de personas en el mundo que viven con esta condición paralizante.

 


¿Qué es una interfaz cerebro-máquina?

Se trata de un sistema que capta señales cerebrales, las analiza y luego las convierte en comandos que pueden transmitirse a través de un dispositivo de salida. Es precisamente como el sistema Neuralink de Elon Musk, que ha permitido que monos experimentales practiquen juegos de ordenador solo con su mente, sin usar un mando. De hecho, el objetivo principal de esta innovadora tecnología es mejorar la calidad de vida de personas que hayan perdido funciones críticas de su cuerpo debido a enfermedades o accidentes.

Inicialmente, los científicos configuraron la interfaz cerebro-máquina no invasiva que permitió la comunicación con el movimiento ocular restante que tenía. Pero, cuando el paciente perdió también la capacidad de mover los ojos, su equipo implantó el dispositivo de microelectrodos en su cerebro como parte de la interfaz cerebro-máquina.

 

Aprendiendo a “hablar” con el cerebro

En esencia, el sistema funciona mediante el uso de "neurorretroalimentación auditiva", lo que significa que el paciente tiene que "hacer coincidir" la frecuencia de sus ondas cerebrales con un determinado tono, palabra o frase (durante 500 milisegundos). Aprendiendo a generar actividad cerebral que podría alterar la frecuencia de una onda de sonido, a través de un programa de ordenador, el paciente aplicó esta misma estrategia para controlar un programa de ortografía, que le permitía seleccionar letras de una en una para formar palabras y frases a una velocidad promedio de aproximadamente un carácter por minuto.


Aunque se trata de una comunicación lenta y no es un sistema que permita mucha complejidad en la comunicación, la alternativa no tiene parangón.


Como curiosidad, una de sus primeras solicitudes fue que los médicos le trajeran una cerveza. También habló con su familia y, aunque el paciente es un hablante nativo de alemán, en los días en los que tiene visitantes de habla inglesa, les deletreaba en inglés.


“La comunicación exitosa se ha demostrado previamente con BCI en personas con parálisis. Pero, hasta donde sabemos, el nuestro es el primer estudio en lograr la comunicación de alguien que no tiene movimiento voluntario remanente y, por lo tanto, para quien la BCI es ahora el único medio de comunicación”, comenta Jonas Zimmerman, líder del trabajo, en un comunicado.

El físico de renombre mundial Stephen Hawking también padecía ELA y logró superar la esperanza de vida limitada que tienen muchas personas, sobreviviendo hasta los 76 años. El sistema está lejos de ser perfecto pero habiendo logrado esta prueba de concepto, los investigadores explorarán el potencial de sistemas más avanzados por el gran salto en la calidad de vida que puede aportar a estos pacientes.

 

Referencia: Chaudhary, U., Vlachos, I., Zimmermann, J.B. et al. Spelling interface using intracortical signals in a completely locked-in patient enabled via auditory neurofeedback training. Nature Communications 13, 1236 (2022). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-022-28859-8

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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