Un nuevo microchip permite almacenar la luz como sonido

El sistema de memoria es capaz de transferir con precisión ondas sonoras y lumínicas en un microchip fotónico.

ordenador

Por primera vez, un equipo de científicos ha logrado almacenar información basada en ondas de luz como ondas sonoras dentro de un microchip de ordenador. Los investigadores de la Universidad de Sídney (Australia) que han llevado a cabo esta investigación, publicada en Nature Communications, confían en que este hallazgo contribuya a la hora de evolucionar de las computadoras actuales –que se basan en la electrónica; es decir, en los electrones– a otras basadas en la luz –en los fotones–, una tecnología que será fundamental para el futuro de la informática, ya que permitirá que los ordenadores sean mucho más rápidos.

 

Estos ordenadores fotónicos deberían funcionar unas veinte veces más rápido que cualquiera de nuestros ordenadores portátiles. Y, además, no generarían calor ni absorberían energía, algo que sí ocurre con los dispositivos electrónicos de los que disponemos en la actualidad. La diferencia radica en que los ordenadores usan hoy procesadores que emplean electrones para la transmisión de datos; y, en lugar de esos electrones, en las nuevas computadoras se procesarían los datos en forma de fotones –estos pueden transmitir, manipular y almacenar información de una manera mucho más eficiente que los electrones–.

Lo difícil no es conseguir la codificación de información en fotones –es algo que ya hacemos al enviar información mediante la fibra óptica–, sino hallar la manera de que un microchip de un ordenador sea capaz de recuperar y procesar información almacenada en fotones, ya que la luz viaja demasiado rápido. Por tanto, se hace necesario, adaptar los dispositivos que hoy tenemos para que encajen con la transmisión de la información a través de la luz.

 

"Como la diferencia entre el trueno y el relámpago"

La solución, según Moritz Merklein, Birgit Stiller y Benjamin Eggleton, responsables de esta investigación australiana, está en reducir la velocidad a la que se mueve la información en forma de luz y convertirla en ondas de sonido. “La información en nuestro microchip en su forma acústica viaja a una velocidad de cinco órdenes de magnitud más lenta que en la forma óptica”, explica Stiller, supervisora del proyecto. “Es como la diferencia entre el trueno y el relámpago”, añade.

Eso implica que los ordenadores podrían tener los beneficios de manejar datos suministrados a alta velocidad, como la ausencia del calor que causa la resistencia electrónica y la de las interferencias de la radiación electromagnética.

"Para que los ordenadores basados en la luz se conviertan en una realidad comercial, los datos fotónicos en el chip necesitan ser ralentizados de modo que puedan ser procesados, enrutados, almacenados y accesibles", explicó, por su parte, Moritz Merklein.

El equipo de científicos australianos logró su propósito desarrollando un sistema de memoria para la información digital que es capaz de transferir con precisión ondas de luz y de sonido en un microchip fotónico que construyeron para ello. "Este es un paso importante en el campo del procesamiento óptico de la información, ya que este concepto cumple con todos los requisitos para sistemas de comunicación óptica de generación actual y futura", apuntó, por su parte, Benjamin Eggleton.

Asimismo, y a diferencia de lo que había sucedido en intentos previos, el nuevo sistema fue capaz de trabajar en un ancho de banda amplio. "Nuestro sistema no se limita a un ancho de banda pequeño, sino que le permite almacenar y recuperar múltiples longitudes de onda simultáneamente, lo que aumenta la eficiencia de un dispositivo", concluye Merklein.

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