Un gigantesco agujero en la capa de ozono causó una extinción masiva hace 360 millones de años

¿Servirá este descubrimiento del pasado para hacer frente a la situación actual de la vida en la Tierra?

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Un equipo de investigadores de la Universidad de Southampton (Inglaterra) ha demostrado que un evento de extinción hace 360 millones de años, que acabó con gran parte de las plantas y la vida acuática de agua dulce de la Tierra, fue causado por una breve pero grave ruptura de la capa de ozono que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta (UV) dañina. Este mecanismo de extinción recientemente descubierto tiene profundas implicaciones para nuestro mundo actual en constante calentamiento.

Recordemos que nuestro planeta ha pasado por una serie de extinciones masivas en el pasado geológico. La más conocida fue provocada por un asteroide que golpeó la Tierra hace 66 millones de años y que precipitó que los dinosaurios se extinguieran (acabó con el 80% de todas las especies animales vivas en ese momento y con un efecto devastador también en el mundo vegetal). Otras tres extinciones, incluida el final de la Gran Muerte Pérmica, hace 252 millones de años, fueron causadas por enormes erupciones volcánicas a escala continental que desestabilizaron las atmósferas y los océanos de la Tierra.


Ahora, los científicos han encontrado evidencia que muestra que los altos niveles de radiación UV colapsaron los ecosistemas forestales y mataron a muchas especies de peces y tetrápodos al final del período geológico del Devónico, hace 359 millones de años. Esta explosión dañina de radiación UV ocurrió como parte de uno de los ciclos climáticos de la Tierra, en lugar de ser causada por una gran erupción volcánica.

Los expertos recolectaron muestras de rocas de varios lugares de Groenlandia, que estaban más cerca del ecuador durante el Devónico tardío, y las estudiaron en busca de esporas de plantas fosilizadas -que se han conservado en las rocas durante cientos de millones de años-. Disolvieron las rocas en ácido fluorhídrico, liberando esporas de plantas microscópicas, como el polen, pero de plantas con forma de helecho que no tenían semillas ni flores. Y descubrieron que muchas de las esporas exhibían signos de daño por la radiación ultravioleta. Muchas de las esporas tenían espinas extrañas en su superficie, una respuesta a la radiación UV que daña su ADN. Y otras eran de color más oscuro, probablemente una pigmentación protectora desarrollada para defenderse contra la radiación ultravioleta tan fuerte.

Los científicos concluyeron que la capa de ozono se había reducido, aumentando la cantidad de radiación ultravioleta que bañaba la superficie, destruyendo una gran cantidad de especies de plantas. Y, como las plantas constituyen la base de la red alimentaria, esto tiene un efecto en cascada que elimina a los herbívoros en primer lugar y luego a los carnívoros que los comen.


Este mecanismo de extinción recién descubierto fue causado, por tanto, por cambios en las temperaturas de la Tierra y el ciclo climático, lo que condujo a la descomposición mortal del ozono. Los autores del estudio que recoge la revista Science Advances advierten que nos podríamos enfrentar a un escenario similar a medida que avanzamos hacia temperaturas globales similares a las que existieron hace 359 millones de años debido al cambio climático.


"Nuestra capa de ozono está naturalmente en un estado de flujo, que se crea y pierde constantemente, y hemos demostrado que esto sucedió también en el pasado, sin un catalizador como una erupción volcánica a escala continental", escriben los autores.


Así las cosas, el registro fósil sugiere un aumento dramático en la radiación ultravioleta, provocado por un agotamiento temporal de la capa de ozono a medida que el mundo se calentaba; una conclusión, a todas luces preocupante, pues evidenciaría que el agotamiento del ozono podría ser una respuesta natural al calentamiento del planeta. Y todos sabemos que el mundo se está calentando a un ritmo devastador en estos momentos...

 

Referencia: John E. A. Marshall, Jon Lakin, Ian Troth, Sarah M. Wallace-Johnson. UV-B radiation was the Devonian-Carboniferous boundary terrestrial extinction kill mechanism. Science Advances, 2020; 6 (22): eaba0768 DOI: 10.1126/sciadv.aba0768

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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