Un aficionado capta el fogonazo inicial de una supernova

Las posibilidades de captar los primeros instantes de la explosión de una estrella masiva son de una entre 10 o 100 millones.

Es uno de los mayores espectáculos del cosmos, pero nadie lo había captado hasta ahora en sus fulgurantes momentos iniciales, y el honor –o la suerte– ha recaído en un cerrajero de la localidad argentina de Rosario, aficionado a la astronomía. Ocurrió exactamente el 20 de septiembre de 2016, cuando Víctor Buso, de 58 años, probaba una nueva cámara en su telescopio de 16 pulgadas. Apuntaba a la galaxia espiral NGC 613, situada a unos 80 millones de años luz de la Tierra, en la constelación Sculptor. Según ha contado después, llevaba ocho días observando aquel conglomerado de estrellas, porque tenía la sospecha de que algo raro pasaba allí: no era capaz de distinguir bien en su interior.

Así fue que Buso realizó una serie de fotografías rápidas para contrarrestar la contaminación lumínica y… ¡bingo! Ahí estaba la supernova (o sea, el estallido de una estrella masiva) SN 2016gkg, en el extremo de un brazo de la galaxia.

Generalmente, las supernovas, ocultas por el polvo interestelar, ya son de por sí difíciles de observar, pero es que además el astrónomo amateur argentino había captado una de las raras imágenes de lo que los expertos llaman “brote”, el violento estallido que irradia desde el interior del astro agonizante. Al calentar su superficie, esa onda supersónica desencadena un breve fogonazo, que en esta ocasión se prolongó 25 minutos. 

Lotería cósmica

Buso sabía que aquello no era normal y dio la voz de alarma a la comunidad astronómica. Las observaciones posteriores con telescopios más potentes confirmaron la procedencia de aquel “relámpago”. Como ha destacado Alex Filippenko, de la Universidad de Berkeley, uno de los responsables del estudio publicado por Nature –donde también figura como autor el cerrajero argentino–, los brotes inaugurales de las supernovas dan información sobre la estrella que generalmente es imposible obtener de otra manera. “Los datos de Buso son excepcionales. ¡Es como ganar la lotería cósmica! Este es un ejemplo extraordinario de la colaboración entre astrónomos profesionales y aficionados”, ha celebrado Filippenko.

La también argentina Melina Bersten, que ha participado en el estudio de Nature y trabaja en el Instituto de Astrofísica de La Plata, estima que las probabilidades de observar este fenómeno es de una entre 10 millones o incluso 100 millones. Lo de lotería cósmica tal vez se queda corto.

Según los cálculos de los expertos, la masa inicial de la estrella que acabó sus días como supernova SN 2016gkg equivaldría a unas veinte veces nuestro Sol. También creen que perdió gran parte de dicha masa, quizá absorbida por un astro vecino, y explotó cuando quintuplicaba a la del astro rey, aproximadamente. El destino más probable del centro de la estrella es el de convertirse en un agujero negro, colapsado por su gravedad. 

Foto: C. Kilpatrick/Universidad de California en Santa Cruz/Instituto Carnegie para la Ciencia en el Observatorio Las Campanas, Chile. 

Fuente: “A surge of light at the birth of a supernova”.

Nature volumen 554, páginas 497–499 doi:10.1038/nature25151

 

Pablo Colado

Pablo Colado

Subdirector de Muy Interesante. He visto cosas que no creeríais: escribí reportajes antes de que existiera internet. Omnívoro. Ciencias, letras y lo que se tercie.

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