Trump quiere privatizar la Estación Espacial Internacional

El presidente estadounidense planea que se convierta en una instalación gestionada por el sector privado.

estación espacial internacional

Un documento interno de la NASA al que ha tenido acceso el periódico The Washington Post revela que la actual administración estadounidense quiere convertir la Estación Espacial Internacional (EEI) en una infraestructura gestionada y mantenida por empresas privadas, que la aprovecharían para sus negocios. 

Este documento anuncia que Estados Unidos dejará de aportar fondos a la EEI en 2024, año en el que expira el acuerdo de 2014 por el que EE. UU., Rusia, la Unión Europea, Japón y Canadá se comprometieron a colaborar durante una década más en el mantenimiento de esta estación-laboratorio que orbita a la Tierra a 400 kilómetros de altura. 

Si tenemos en cuenta que el país presidido por Donald Trump cubre alrededor del 65 % de los gastos de la EEI, esta decisión podría finiquitar la vida operativa de la mayor infraestructura puesta por el hombre en el espacio, que ya ha recibido unos 130.000 millones de euros en sus dos décadas de existencia. Además, Rusia ha anunciado que se plantea construir su propia estación, y los otros estados involucrados no han definido su postura sobre el futuro de este laboratorio orbital, cuyo porvenir es una incógnita más allá de 2024.

El espacio se abre a la iniciativa privada

El documento de la NASA, sin embargo, no habla de sacar fuera de órbita a la EEI, sino de convertirla en una plataforma gestionada por compañías privadas, al menos en parte. Esta intención va un paso más allá en la nueva estrategia de la política espacial estadounidense. Durante la presidencia de Barack Obama, ya se autorizó a algunas empresas a llevar cargamento a la EEI, y firmas como Space X y Boeing colaboran estrechamente con la NASA desde hace años. Los viajes al espacio son muy caros, y Estados Unidos busca colaboradores que contribuyan a pagar la factura, a cambio de que se les abran nuevas vías de negocio. 

Sin embargo, privatizar la EEI no resultará tan sencillo. En Estados Unidos se han alzado voces en contra, incluso dentro del Partido Republicano. Argumentan que el contribuyente americano ha aportado cerca de 90.000 millones de dólares a la Estación Espacial Internacional, y que tras ese gasto no se puede transferir la EEI sin más al sector privado.

Además, las dificultades técnicas resultan considerables. No está nada claro que de aquí a seis años haya empresas capaces de enviar astronautas a la estación y de mantenerla operativa.   

Un laboratorio multinacional 

La Estación Espacial Internacional se desplaza a 28.800 km/h y solo tarda 90 minutos en completar una órbita a la Tierra. Su primer módulo llegó al espacio en 1998, y en los siguientes años se le fueron añadiendo nuevos elementos hasta alcanzar sus actuales dimensiones: 110 m × 100 m × 30 m, con una gran superficie habitable.

Quince países contribuyen a su gestión, aunque los más involucrados de largo son Estados Unidos, Rusia, Japón, Canadá y los miembros de la Unión Europea. Hasta ahora la han visitado 230 astronautas de 18 nacionalidades, y ha sido escenario de decenas de experimentos e investigaciones.

CONTINÚA LEYENDO