‘Therizinosaurus’: el dinosaurio guadaña de Jurassic World Dominion

Se trata de uno de los dinosaurios más misteriosos, con grandes incógnitas que, para resolverse, ha sido necesario abundante análisis de anatomía comparada.

 

En los trailers de Jurassic World: Dominion siguen apareciendo criaturas extraordinarias que no habíamos visto en ninguna entrega previa. Entre ellas destaca un enorme dinosaurio, totalmente emplumado, con la boca terminada en un fuerte pico, y con un rasgo que llama la atención: tres enormes garras en cada pata delantera, con forma de garra de guadaña.

Las garras fósiles de Therizinosaurus tienen una longitud de más de 70centímetros cada una. Si se le añade la cubierta de queratina, que seguramente tendría y se perdería durante la fosilización, la garra en vida probablemente midió más de un metro. Esta particularidad convierte a Therizinosaurus en el animal conocido con las garras más largas. Sin embargo, existen muy pocos restos de esta especie fósil, y la mayor parte de lo que se infiere es por anatomía comparada con otros animales del mismo grupo.

‘Therizinosaurus’ tal y como aparecerá en Jurassic World: Dominion (Universal)
‘Therizinosaurus’ tal y como aparecerá en Jurassic World: Dominion (Universal)

La garra del lagarto guadaña

Los primeros fósiles de Therizinosaurus cheloniformis se encuentran en 1954 por el paleontólogo soviético Evgeny Maleev. La gran garra le da nombre al género: del griego θερίζω, therízo, que significa guadaña. El epíteto específico nos dice, sin embargo, “similar a una tortuga”. Y es que, por los primeros restos encontrados, Maleev pensó que se encontraba ante un animal de esas características, que usaría sus enormes garras para cosechar algas.

Debieron pasar casi 20 años hasta que Therizinosaurus dejase de estar clasificado como tortuga, para pasar a considerarlo un dinosaurio, concretamente del grupo de los terópodos —el mismo al que pertenece Tyrannosaurus o  Velociraptor—. Esta designación se vio reforzada con el descubrimiento de nuevos restos, que incluían parte del brazo y varias costillas.

Brazos del especimen MPC-D 100/15 con las garras 100/16 y 100/17 en CosmoCaixa Barcelona (Pablo Rodríguez CC BY-SA 2.0 / Wikimedia)
Brazos del especimen MPC-D 100/15 con las garras 100/16 y 100/17 en CosmoCaixa Barcelona (Pablo Rodríguez CC BY-SA 2.0 / Wikimedia)

En 1979 se descubrió Segnosaurus. Los restos de este animal, aunque muy fragmentados, eran más completos que los de Therizinosaurus: se halló la mandíbula inferior, vértebras del cuello, la pelvis, parte de una pata trasera, la cola casi completa, y lo más importante, parte de un brazo.

La importancia de la anatomía comparada

El proceso evolutivo es parsimonioso. Aunque existen numerosas excepciones, en general, la evolución tiende más a cambiar estructuras ya preexistentes que a producir estructuras nuevas. Por ello no es extraño que en distintos grupos de animales una misma estructura tenga distintas funciones.

Por ejemplo, los huesos en el ala de un murciélago, en la aleta de una ballena y en un brazo humano son los mismos; a esto se le llama homología. Por otro lado, también sucede con frecuencia que estructuras distintas acaben cumpliendo una misma función, en organismos diferentes; en este caso, hablamos de analogías.

La anatomía comparada es la disciplina que estudia las similitudes y las diferencias de los rasgos anatómicos en función de su proximidad evolutiva, y analiza, por tanto, estas homologías y analogías. Gracias a la anatomía comparada, se pudo saber que Therizinosaurus y Segnosaurus debían estar íntimamente emparentados, y proporcionó un nuevo cristal desde el cual observar al lagarto guadaña.

Reconstruyendo el puzzle

Como la evolución es un proceso lento, es muy común que organismos íntimamente emparentados tengan anatomías similares. Los estudios de anatomía comparada, no solo con Segnosaurus, sino también con los restos más recientes de Enigmosaurus y Suzhousaurus, nos permiten inferir el aspecto de Therizinosaurus.

De hecho, el descubrimiento de dinosaurios pertenecientes a su mismo grupo, pero más primitivos, como Beipiaosaurus o Alxasaurus, permitieron conocer qué características eran propias de la familia de los terizinosáuridos.

Hoy sabemos que era un terópodo bípedo, del grupo de los maniraptores —el mismo al que pertenecen las aves, o Velociraptor—, que vivió a finales del Cretácico, hace entre 70 y 66 millones de años, en el territorio que hoy es Asia. Medía más de 9 metros de longitud, la cabeza pequeña, pico en la boca, cuello largo, y un vientre voluminoso que probablemente empleara para fermentar la comida. Aunque carecemos de material craneal que nos permita saberlo con seguridad, sus parientes cercanos eran animales herbívoros, un rasgo este excepcional, puesto que hay muy pocos herbívoros entre los terópodos.

Probablemente se sirviera de sus enormes garras para aproximar la comida hasta su boca, aunque la defensa y el reclamo sexual son también posibles funciones atribuidas a esas estructuras tan peculiares.

Un rasgo aún más peculiar es que, probablemente, y tal y como aparece en el trailer de Jurassic World: Dominion, tanto Therizinosaurus como el resto de las especies de su familia fueran dinosaurios total o parcialmente emplumados. Su proximidad evolutiva con muchos otros animales emplumados, como las aves, es un indicativo bastante fiable, pero las pruebas más sólidas las encontramos, de nuevo, en un pariente mucho más cercano, Beipiaosaurus, que sabemos que tenía plumas.

‘Therizinosaurus’ tal y como aparecerá en Jurassic World: Dominion (Mariolanzas CC BY-SA 4.0 / Wikimedia)
‘Therizinosaurus’ tal y como aparecerá en Jurassic World: Dominion (Mariolanzas CC BY-SA 4.0 / Wikimedia)

Una pieza clave de su ecosistema

Un aspecto que no se suele tener en cuenta de los dinosaurios herbívoros es su potencial como dispersores de semillas.

Entre las aves modernas, hay una relación directa entre la dispersión de semillas y variables como el tamaño, la capacidad de retener semillas en su cuerpo y la velocidad de movimiento; de ahí la importancia de animales como el casuario en su ecosistema: transportan muchas semillas y a mucha distancia.

La mayor parte de los dinosaurios herbívoros son, o extraordinariamente lentos —como los grandes saurópodos de cuello largo, o los Triceratops—, o cuando son rápidos, son muy pequeños y retienen las semillas poco tiempo. Pero en el Therizinosaurus encontramos un término medio; un animal de más de cinco toneladas de peso, capaz de consumir grandes cantidades de frutos y transportarlos a largas distancias.

Un estudio reciente estima que estos gigantes podrían retener las semillas en su sistema digestivo entre 4 y 18 días. Si estas estimaciones son ciertas, implicaría que este gigante con guadañas en sus manos sería una pieza muy importante en el mantenimiento y la renovación del ecosistema al que pertenecía.

REFERENCIAS:

A. Maleev. 1954. Новый черепахообразный ящер в Монголии. Природа, 3, 106−108.

Perry, G. L. W. 2021. How far might plant-eating dinosaurs have moved seeds? Biology Letters, 17(1), 20200689. DOI: 10.1098/rsbl.2020.0689

Xu, X. et al. 2009. A new feather type in a nonavian theropod and the early evolution of feathers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(3), 832-834. DOI: 10.1073/pnas.0810055106

Zanno, L. E. 2010. A taxonomic and phylogenetic re-evaluation of Therizinosauria (Dinosauria: Maniraptora). Journal of Systematic Palaeontology, 8(4), 503-543. DOI: 10.1080/14772019.2010.488045

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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