Spinosaurus: Realidad vs. Ficción

La Paleontología ha tardado décadas en llegar a saber cómo era en realidad este dinosaurio. ¿Qué sabemos de él más allá de la ficción jurásica?

Desde 2001 y tras su aparición en la película Jurassic Park III, Spinosaurus es uno de los dinosaurios más famosos. Y de hecho, es hasta objeto de acaloradas discusiones entre los fans de la saga. En esta película y en posteriores representaciones en la cultura pop, este dinosaurio aparece como un robusto terópodo bípedo, de porte comparable al del  Tyrannosaurus, solo que con un cráneo alargado que recuerda al de un cocodrilo, una garra más grande que el resto en cada mano, y una vela semicircular en el lomo. Esta imagen tan concreta pudo hacernos creer que conocíamos bien la anatomía de este dinosaurio. Pero no es así. Apenas estamos llegando ahora a reconstruir su aspecto y estilo de vida. ¿De dónde salía aquella reconstrucción suya en 2001? ¿Qué sabemos de él según la paleontología más actual?

Para hablar de Spinosaurus debemos hacer un viaje en el tiempo, pero no hasta el Cretácico necesariamente. Tenemos que viajar hasta principios del siglo XX. En 1910, el paleontólogo alemán Karl Heinrich Ernst Stromer se encontraba realizando una expedición en el oasis de Bahariya, en Egipto, cuyas rocas databan del periodo Cretácico. Aunque sólo esperaban encontrar mamíferos y estaban preparados para la extracción de huesos de pequeño o mediano tamaño, les esperaban huesos de grandes  dinosaurios. Fruto de estas expediciones, se describieron dinosaurios que a la larga han cobrado mucha importancia y hasta se han ganado un hueco en la cultura popular. En 1915 Stromer publicó una nueva especie de dinosaurio terópodo, Spinosaurus aegyptiacus, que significa “lagarto espinoso encontrado en Egipto”, en referencia a tener espinas vertebrales muy altas, las responsables de la vela a lo largo de su lomo, y a su origen geográfico. También se caracterizaba por tener dientes cónicos, semejantes a los de un cocodrilo, en vez de ser aplanados y con forma de cuchillo, como es habitual en los dinosaurios terópodos. Cuando pudieron finalmente transportar todos los huesos fósiles, llegaron a Munich, donde fueron expuestos en la Academia de Ciencias.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Stromer trató de trasladar la colección de fósiles a algún lugar seguro ante el temor de bombardeos. Quizá porque Stromer se negó en su momento a afiliarse al partido nacional-socialista y mantuvo contacto abiertamente con sus colegas judíos, no se le hizo caso. Y la cosa terminó mal para sus fósiles: en abril de 1944, la estación de ferrocarril de Munich era bombardeada, destruyendo también los edificios cercanos, entre ellos el museo de la Academia de Ciencias, donde se conservaban los dinosaurios. Por suerte, como Stromer ya había publicado sus trabajos sobre estos especímenes, la información no se perdió del todo, aunque sí los propios fósiles. La primera reconstrucción de Spinosaurus era muy genérica, un dinosaurio terópodo cualquiera con una vela en la espalda, formada por las espinas altas de sus vértebras. Y durante 70 años, la imagen de Spinosaurus fue esa.

En la década de 1980, tras el hallazgo del terópodo británico Baryonyx, las cosas cambiaron, y es que se pudo relacionar Baryonyx con Spinosaurus, dando lugar a una nueva familia, los espinosaurios. En 1997, el paleontólogo norteamericano Paul Sereno y su equipo de la Universidad de Chicago descubrieron en Gadoufaoua, Niger, huesos de un nuevo miembro de esta familia, Suchomimus, descrito en 1998. Estando tan cercanamente emparentados con Spinosaurus, estas características se usaron para completar el aspecto de aquel misterioso dinosaurio. Y es así como llegamos al Spinosaurus que todos recordamos en Jurassic Park III. Una especie de Baryonyx o Suchomimus muy robusto con una vela en el lomo.

En 2014, justo 100 años después de la descripción original de Stromer, nuevos ejemplares de Spinosaurus de Marruecos fueron publicados. Estos revelaron que este dinosaurio era todavía más extraño: poseía piernas cortas, un lomo alargado y sus brazos largos posiblemente llegaban hasta suelo. Su vela parecía tener una morfología más cuadrada o irregular y, lo más interesante, se propuso que podría estar adaptado a una vida anfibia. Los resultados de estas investigaciones, este extraño Spinosaurus alargado y acuático, han sido muy polémicos, pero aunque todavía se debate si era acuático o no, su aspecto extraño permanece. Spinosaurus necesitó de 100 años de hallazgos e investigaciones para revelar su verdadero aspecto.

En Jurassic Park III se le muestra cómo un gigantesco dinosaurio terópodo a la altura de Tyrannosaurus, y de hecho llega a matar a uno. Por suerte, dentro del canon de la saga han introducido la idea de que sus dinosaurios nunca tuvieron un ADN puro, y por eso su aspecto no era el que tuvieron los verdaderos dinosaurios no avianos, que se extinguieron hace 66 millones de años.

Referencias:

Smith, J.B. et al. 2006. New information regarding the holotype of Spinosaurus aegyptiacus Stromer, 1915. Journal of Paleontology, 80: 400-406.

Charig, A.J.; Milner, A.C. 1997. Baryonyx walkeri, a fish-eating dinosaur from the Wealden of Surrey». Bulletin of the Natural History Museum, Geology Series 53 (1): 11-70.

Ibrahim, N. et al. 2014. Semiaquatic adaptations in a giant predatory dinosaur. Science, doi:10.1126/science.1258750

 Sereno, P.C. et al. 1998. A long-snouted predatory dinosaur from Africa and the evolution of spinosaurids. Science, 282 (5392): 1298-1302

Pakozoico

Francesc Gascó-Lluna (Pakozoico)

Doctor en Paleontología, especialista en dinosaurios y profesor en la Universidad Isabel I. Miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Paleontología e investigador colaborador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED. Su especialidad es la paleobiología, la reconstrucción de la biología de estos seres vivos del pasado, en especial a través del estudio de sus huesos al microscopio.

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