Si nos contactaran los aliens ¿qué querrían de nosotros?

Si algún día recibimos la visita de una civilización extraterrestre, ¿qué querrían de nosotros? En las películas de ciencia ficción siempre muestran dominio y destrucción, pero ¿tiene esto sentido? ¿O sería mejor cooperar? O tal vez simplemente nos ignoren.

Más allá de los confines más remotos del sistema solar, un mensaje atraviesa el cosmos a la velocidad de la luz en dirección a la estrella polar. Como si de una paloma mensajera se tratara, la canción Across the Universe de los Beatles fue emitida por la NASA el 4 de febrero de 2008. Esta canción serviría como primera toma de contacto entre la Tierra y los habitantes de algún planeta orbitando alrededor de Polaris. Excepto por el hecho de que esta estrella está a unos 447 años luz de distancia y que su sistema planetario, que probablemente exista, pero que aún no hemos descubierto, no tiene por qué ser apto para la vida. Esta vida, la extraterrestre, llena libros y películas desde hace unas décadas, pero su búsqueda no es ciencia ficción, es algo muy real y muy complejo. Tenemos telescopios a la caza de planetas orbitando estrellas distantes y cientos de astrónomos escuchando el universo a la espera de encontrar algún mensaje enviado por alguna civilización inteligente. De conseguirlo estaríamos frente a uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad, un momento inspirador. 

O todo lo contrario, al menos en opinión de gente como Stephen Hawking, quien dijo que la llegada de aliens a la Tierra sería parecida a la llegada de Colón a América. De igual forma que aquél encuentro no acabó bien para la mayoría de nativos americanos, este no acabaría bien para la mayoría de humanos. Él proponía que en vez de buscar activamente vida extraterrestre y en vez de envíar mensajes y sondas con la intención de ser escuchados, deberíamos hacer todo lo posible por evitar que se produzca el contacto.

Se calcula que en nuestra galaxia hay varios cientos de miles de millones de estrellas y, por lo que sabemos, cada estrella tiene varios planetas orbitando a su alrededor, por lo que es posible que haya del orden de un millón de millones de planetas tan solo en la Vía Láctea. Por otro lado, se calcula que existen cientos de miles de millones de galaxias en el universo. En definitiva, el número de planetas en el universo es increíblemente grande. Si tan solo una pequeña fracción de esos planetas tiene las condiciones necesarias para la vida y tan solo una pequeña fracción de esos planetas ha desarrollado vida y en tan solo una pequeña fracción de esos planetas la vida ha desarrollado una inteligencia comparable a la nuestra, entonces perfectamente podría haber miles o millones de civilizaciones inteligentes en el universo. Algunas capaces de comunicarse con la Tierra y otras incluso capaces de hacernos una visita.

¿Deberíamos anunciarnos a los cuatro vientos o deberíamos callarnos y escondernos? Stephen Hawking opinaba lo segundo, pero Seth Shostak, del SETI, la organización que lidera la búsqueda de vida extraterrestre a nivel mundial, opina lo primero. Por dos motivos. El primero es que si callaramos el silencio debería ser total. No solo consistiría en dejar de mandar canciones hacia estrellas lejanas ni cerrar las instalaciones del SETI, sino que también implicaría cerrar todos los canales de televisión, emisoras de radio, radares de los aeropuertos, radares militares y cualquier cosa que emita luz, en cualquier longitud de onda, al espacio. Y aún haciendo eso, no podríamos silenciar todo lo emitido desde que hace 80 años tuviera lugar nuestra primera emisión. Aunque detuviéramos todas las emisiones futuras, es demasiado tarde para impedir que una civilización de una estrella cercana disfrute de toda nuestra televisión emitida con ondas de radio. 

Además, Shostak considera que aunque nos encontraran, no somos de especial interés para ellos. El principal interés que podrían tener está en los recursos. Si buscan hidrógeno, helio o algún material específico, pueden encontrarlo en grandes cantidades en otras partes del sistema solar. Hidrógeno y helio en los gigantes gaseosos. Oxígeno, carbono, nitrógeno, silicio, magnesio, hierro, incluso agua. Todo eso y más lo pueden encontrar en los planetas rocosos o en los millones de asteroides esparcidos por el sistema solar. Si lo que buscan son moléculas de origen biológico entonces la cosa cambiaría, pero no demasiado. Se han detectado más de 200 tipos de moléculas orgánicas tanto en el sistema solar como en la Vía Láctea y en otras galaxias. No hablamos de metano o algunos alcoholes sencillos, sino de decenas de aminoácidos diferentes o los cinco nucleótidos que conforman las moléculas de ADN y ARN de todos los seres vivos. Si necesitaran algo todavía más complejo y si decidieran robárnoslas, cogerlas sin darnos nada a cambio, necesitarían deshacerse de nosotros. Pero de una manera que no destruya el resto del planeta, que no destruya esos recursos que necesitan. 

Teniendo en cuenta esto y teniendo en cuenta que podríamos hacerles la tarea mucho más fácil con nuestros conocimientos, porque conocemos mucho mejor nuestro hogar, probablemente les salga más rentable cooperar que destruirnos. Si algo evidencia el mundo globalizado en el que vivimos es que resulta más rentable cooperar y comerciar que someter y destruir.

La búsqueda de vida extraterrestre empezó hace casi 60 años cuando Frank Drake llevó a cabo el proyecto Ozma, que sería un precursor de lo que hoy es el SETI. Y sin embargo, a pesar de llevar 6 décadas escuchando y haber mandado decenas de mensajes, no tenemos ninguna prueba sólida de que exista vida fuera de la Tierra. Si algún día llegamos a encontrarla, lo más probable es que se parezca más a nuestras bacterias que a nosotros mismos. De todas formas, las representaciones de esta vida inteligente en la ciencia ficción suele darles imagen de destrucción y violencia, aunque no sea esto lo que podríamos esperar de ellos.

Referencias:

Zaitsev, A. L. (3 April 2008). "The first musical interstellar radio message". Journal of Communications Technology and Electronics. 53 (9): 1107–1113. doi:10.1134/S106422690809012X

Michel Guelin, Jose Cernicharo, 2022, Organic Molecules in Insterstellar Space: Latest advances, Front. Astron. Space Sci. https://doi.org/10.3389/fspas.2022.787567

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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