Resuelto uno de los enigmas más famosos de Darwin

Charles Darwin estaba obsesionado con las palomas domésticas. Ahora, un equipo de científicos ha localizado un mutación que se relaciona con la longitud del pico en estos animales y que, además, tiene una conexión sorprendente con un trastorno congénito humano.

Darwin palomas picos
Elena Boer

El científico y padre de la teoría de la selección natural Charles Darwin estaba obsesionado con las palomas domésticas (Columbia livia), unos animales que, tras siglos de selección artificial, presentan una enorme variedad de formas y tamaño de pico. Los más llamativos son aquellos ejemplares que tienen unos picos tan sumamente cortos que impiden incluso que los padres alimenten a sus pollos. Hasta ahora, los genetistas modernos habían sido incapaces de resolver el misterio de Darwin y de identificar la maquinaria molecular que controla este rasgo.

En un nuevo trabajo publicado en la revista Current Biology, un equipo de biólogos de la Universidad de Utah ha descubierto que una mutación en el gen ROR2 está relacionada con la reducción del tamaño del pico en numerosas razas de palomas domésticas. Sorprendentemente, las mutaciones en ROR2 también son la base de un trastorno humano llamado síndrome de Robinow.

"Algunas de las características más llamativas del síndrome de Robinow son los rasgos faciales, que incluyen una frente amplia y prominente y una nariz y boca cortas y anchas, y recuerdan el fenotipo de pico corto en las palomas", ha explicado Elena Boer, autora principal del artículo. "Tiene sentido desde el punto de vista del desarrollo, porque sabemos que la vía de señalización ROR2 juega un papel importante en el desarrollo craneofacial de los vertebrados".

Mapeo de genes y cráneos

Los investigadores criaron palomas de picos cortos y medianos para poder evaluar los rasgos que heredaba la descendencia. Además, no se limitaron a medir el pico sino que también examinaron el tamaño y la forma de todo el cráneo utilizando escáneres de micro-TC. De esta forma, descubrieron que no solo había diferencias en la forma del pico, sino también en toda la carcasa del cerebro. Además, compararon los genomas: el análisis mostró que todos los individuos con picos pequeños tenían la misma secuencia de ADN en un área del genoma que contiene el gen ROR2.

Los autores especulan que la mutación de pico corto hace que la proteína ROR2 se pliegue de una nueva manera, pero el equipo planea hacer experimentos funcionales para descubrir cómo la mutación afecta el desarrollo craneofacial.

Referencia: Boer et al., 2021 A ROR2 coding variant is associated with craniofacial variation in domestic pigeons. Current Biology DOI 10.1016/j.cub.2021.08.068

Texto: Universidad de Utah

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